Gaspar y Baltasar actúan

Gaspar Llamazares, portavoz de Izquierda Abierta (o sea, Unida) en la Junta general del Principado de Asturias, Baltasar Garzón, ex juez condenado por graves delitos y ex número 2 del PSOE con el Felipe González de los GAL y otros destacados intelectuales de la izquierda, registraron el pasado día 3 en el Ministerio de Interior como partido político Actúa, un proyecto político que ya es partido, aunque, según ha dicho Llamazares, la inscripción como partido “no prejuzga ninguna decisión de cara a las próximas elecciones autonómicas, municipales ni europeas”, y solo lo han hecho “para proteger el nombre”, como hizo en su momento Unidos Podemos. Y lo de presentarse, ya “se verá en su momento”.

Vamos, que han montado un partido. En uso de su derecho. Faltaría más. Un partido más que sumar al bloque de izquierdas en el que ya compiten el PSOE, Podemos, Izquierda Unida ya fagocitada por Podemos y todas las mareas y grupos diversos que se arriman a Podemos a ver si pillan cacho. Lo que les faltaba a Pedro Sánchez e Iglesias. Y Rajoy, supongo, feliz, aunque con algo de lumbago.

Me han llamado la atención, eso sí, algunas cosas. ¿Cómo se puede, en términos morales, registrar un partido político sin darse de baja previamente en el que se milita y ostenta un cargo público, como le sucede a Gaspar Llamazares? No parace excesivamente lógico ni adecuado. Segundo, ¿para que registrar un partido si no hay intención de presentarse a unas elecciones? Es una milonga. Lo tienen todo previsto, van a ir poco a poco, van a ir sondeando el percal, y si ven alguna oportunidad, se presentarán. Y tienen todo el derecho, pero no parece atinado contarnos esta milonga, es más de agradecer en política ir de cara, de frente, no tomarnos por gilis. Y por último, ¿por qué le dicen a Europa Press que no prejuzgan intención de presentarse a elecciones autonómicas, municipales o europeas, y no hablan de generales? Todo como muy rarito e innecesario.

Han empezado mal. No tiene Llamazares un currículo de grandes éxitos en la política española, aunque vaya por delante que es un tipo que me cae simpático, que creo que es decente, por quien siento respeto. Pero tiene en la mochila más fracasos que éxitos y no fue capaz de llevar a IU al lugar que podía ocupar en la política española. Y qué decir de Baltasar Garzón. Su carrera como juez fue fulgurante. Hizo un meritorio y admirable trabajo en la investigación inicial del terrorismo de Estado de los GAL de Felipe González, pero perdió el norte cuando decidió pasarse al lado oscuro, y aceptar ir de número 2 en la lista del PSOE por Madrid, de escudero del mismo Felipe González al que situaba en la X de los GAL. Todo ello tras una siniestra entrevista con Michel Domínguez, el secuaz de Amedo, a quien sacó irregularmente de la cárcel, recibió irregularmente en su despacho de la Audiencia, sacó información en un interrogatorio surrealista y envió de nuevo a prisión de tapadillo, hasta que me enteré y lo publiqué, día en que se cabreó conmigo, como sucede tantas veces en este oficio. Después, González le engañó, como a tantos, no le nombró ministro a él, sino biministro a Juan Alberto Belloch, y Garzón entonces volvió a la Audiencia Nacional, se remangó y entrulló a toda la cúpula del Ministerio de Interior, por los GAL. Y después, tras varias instrucciones cuestionables, fue juzgado, condenado por delitos gravísimos y expulsado de la carrera judicial. Hoy es abogado, se mueve como pez en el agua por Centro y Sur América, tiene su influencia en un sector de la izquierda y ahora va y se lo monta con Llamazares y otros. Pero creo que no hay sitio para tantos, claro que Garzón ya se sabe que por un buen puesto puede hacer virguerías.

Así están las cosas por la izquierda. Moviditas. Y a los tuiteros simpáticos, tranquilos, que Melchor no se presenta a nada, excepto a seguir escribiendo libremente en esta república libre de las ideas. Otra cosa sería entrevistarles a ambos. Los tres magos. Un planazo. Cuando manden.