Arran, Puigdemont y el enfrentamiento civil en Cataluña

Ha ocupado cargos en la Administración vasca. Es nacionalista. Conoce el paño. Por su actividad política de años mantiene contacto con políticos catalanes de su época y por su actual trabajo empresarial tiene mucha relación y presencia física en Cataluña, con reuniones asiduas con políticos y empresarios. Charlamos en una terraza, en el andén, porque en una hora se sube a un AVE hacia Lérida. Está preocupado. “Percibo síntomas peligrosos. Puigdemont avanza hacia ninguna parte como pollo sin cabeza y dudo que sea consciente de la gravedad de dar alas a los cachorros de Arran. Son los cachorros de la CUP, sí, pero sobre todo están manejados por quienes cometieron atentados con Terra Lliure. Quieren meter miedo, y buscan el enfrentamiento civil. Y si no les paran ahora los pies se les puede ir de las manos”.

Me explica que se sabe bien esa lección. “Su ideología es netamente independentista, pancatalanista, tienen asambleas y gente en la Comunidad Valenciana y Baleares. Salieron a la palestra en Berga en 2012 y tienen ya en nómina a más de 1.000 chavales. Desde su nacimiento han llevado a cabo ataques de lo que ellos llaman perfil bajo contra las sedes del PP, el PSOE y Ciudadanos. Han tenido escisiones, pero la CUP ha sido hábil y maneja los hilos, aunque ellos digan que no tienen nada que ver. Los incidentes de ayer en la concentración contra la Guardia Civil en Barcelona, donde un grupo apoyaba a los agentes, evidencian lo que hay. Estaban diputados de la CUP como Anna Gabriel, Benet Salellas, Eulalia Reguant y, al frente de la manifa, sujetando la pancarta, Frederic Bentanachs y Chalaux, que es uno de los fundadores de la organización terrorista Terra Lliure. La tensión fue máxima. Y están detrás también del ataque a un autobús turístico al que pincharon las ruedas, y de los ataques también pinchando ruedas de las bicicletas que alquila el Ayuntamiento de Barcelona. Y el portavoz de la organización ha dicho que actuarán sin miramientos si sigue lo que ellos llaman la represión del estado español. Los vascos conocemos muy bien ese lenguaje, desgraciadamente. Puigdemont y los suyos deben andarse con mucho cuidado”.

Pero considera que el problema es que “la CUP les tiene cogidos por los huevos. Fueron ellos los que se cargaron a Mas y colocaron a Puigdemont. Le conocían bien. Necesitaban a uno como él. Son ellos los que forzaron el cese del consejero de Interior, Jordi Jané, al que consideraban un blando. Ellos son los que llevan dirigen la orquesta, y Puigdemont quizá no se da cuenta de que va a ser la orquesta del Titanic, pero por la borda se pueden llevar a muchos, y el daño para Cataluña va a ser severo. El PDeCat y ERC están entregados pero este auténtico golpe de Estado que quieren protagonizar puede ser la ruina para Cataluña. Lo que está sucediendo me recuerda muchas veces a mi País Vasco. La borrokización es real, y la tolerancia de la Generalitat hacia estos actos de violencia va a tener como consecuencia un enfrentamiento civil, porque al menos la mitad de los catalanes, y según mi percepción y la de las encuestas al menos el 60 % no quieren la secesión, y la gente percibe que el asunto se les ha ido de las manos. Puigdemont y los suyos, sabedores de que su proceso no va a culminar con éxito y de que están a las puertas de un fracaso histórico, está dejando correa larga a estos cachorros de la violencia, y estas cosas se sabe cómo empiezan, sí, y la historia acredita también que terminan mal o muy mal. Están en peligro la estabilidad económica y social de Cataluña, mira Naturhouse, empresa que está en todo el mundo, otra que se traslada a Madrid. Y las que quedan. Pero por encima de todo hay riesgo para la convivencia pacífica entre los catalanes, y eso es terrible.”

Y termina advirtiéndome de que le preocupa también lo que se encuentra en Madrid: “Creo que el Gobierno ha tardado en actuar, y percibo que sigue habiendo reparos a hacerlo, y si el Gobierno teme aplicar la legislación vigente tenemos un problema. Y ojo, atentos al tribunal Constitucional, donde no están por la labor de ser ellos solo los que se lleven las hostias. Y me garantizan que hay tensiones entre el TC y el Ejecutivo. Los magistrados quieren que Rajoy y el PP se mojen, y a lo mejor hay sorpresas en este verano de vacaciones a medias.  La cosa está que arde, y no por el calor”.