Maduro, Chávez y la invasión consentida

Era evidente. La liberación de Leopoldo López fue un acto de propaganda política del dictador Maduro, y ahora, pasado el fraude de la constituyente, tanto él como el alcalde Ledezma han vuelto a ser ingresados en prisión. Fue terminar la jornada del fraude electoral y las palabras del sátrapa no dejaban lugar a la duda: “Se acabó lo que se daba, estoy dispuesto a todo…los opositores terminarán algunos en una celda y otros en el psiquiátrico, pero hay que poner orden”. Y López y Ledezma de nuevo presos. Así se comportan las dictaduras.

He tomado prestado el título de Moisés Naim, con quien tengo el honor de estar desarrollando un proyecto audiovisual. La invasión consentida. La invasión de Venezuela por Cuba consentida y propiciada por Chávez y rematada por un Maduro patético y peligroso en su soledad. Las libertades no existen, la Justicia es una farsa, los demócratas están asediados por el poder, la economía ve en caída libre, hay gravísimos problemas sanitarios y alimenticios. El chavismo, tutelado por los Castro desde La Habana desde hace 18 años, ha reventado el país y solo los fanáticos del régimen dictatorial apoyan a un Maduro que cada día que pasa se encuentra más aislado.

Los EEUU han anunciado sanciones a Maduro, como ha hecho en los últimos años con otros altos cargos del régimen. De entrada, ha congelado los activos de Maduro bajo jurisdicción estadounidense y ha prohibido que entidades o ciudadanos estadounidenses puedan hacer transacciones con él. De este modo pretende limitar el acceso del dictador a los sistemas bancarios internacionales. Sumando las sanciones anteriores a otros altos cargos, son ya cientos de millones de dólares los que están congelados.

Lo preocupante es que la Administración Trump piensa en la posibilidad de aplicar sanciones a Venezuela que puedan implicar un bloqueo petrolero, y eso sería un error. Si se consuman, Maduro y sus sicarios tendrían la coartada perfecta para, con el eficaz asesoramiento del castrismo, presentarse como víctimas del imperialismo, achacar toldos los males de los venezolanos a los yankees y justificar sus tropelías.

A ver que hace y dice ahora José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo comunicado previo a las fraudulentas elecciones del domingo fue insólito, al decir que “las cuestiones a definir son, entre otras, acordar de manera asimismo urgente el procedimiento para poner fin al desacato de la Asamblea Nacional; fijar nuevas reglas y garantías para que la Asamblea Constituyente se comprometa de forma inequívoca con el respeto a los principios de la república, a los poderes constitucionales y al sufragio universal como fuente exclusiva de legitimación del poder”. Vaya con Zapatero. No caben más barbaridades. Califica de desacato un organismo elegido democráticamente como la Asamblea Nacional ya liquidada por su colega Maduro y da cobijo al dictador apoyando la constituyente que ningún país democrático del mundo ha reconocido. Sencillamente impresentable. Y los venezolanos siguen sufriendo, padeciendo violencia, y no hay jornada en la que no muera algún opositor. Una invasión consentida que está destrozando Venezuela.