El secuestro nacionalista de los Reyes Magos

Es cierto que no ha sido para tanto, y que los ciudadanos de Barcelona, Vic, Badalona y demás ciudades catalanas, mayoritariamente, no han entrado al trapo del independentismo y la estrella de los Reyes Magos y de los tradicionales faroles con motivos típicamente infantiles brillaron ayer en la cabalgata muy por encima de los ridículos farolillos con la estelada que, pagados con dinero de todos, repartieron entre unos cuantos. La inocencia de los pequeños y la sensatez de la mayoría de los padres que deseaban una fiesta tradicional en paz se impuso al totalitarismo, pese al interés de la Generalitat y de TV3, el brazo armado de la propaganda secesionista que pagan todos los catalanes para que los disfruten solo unos cuantos. El secuestro de los Reyes Magos que pretendían los partidarios del desenchufe quedó en un ridículo fiasco.

Pero no estamos en este episodio chusco, reiterado y lamentable ante una anécdota reiterada anualmente, sino ante un asunto muy serio, como es la permanente manipulación por parte del nacionalismo y el separatismo catalanes, utilizando para su causa particular las instituciones y los servicios públicos que son de todos, y utilizando a los niños, a la inocencia de los más pequeños, para inocular su ideología y su sueño independentista, en un acto de pretendido adoctrinamiento desde una fiesta enraizada en la tradición cristiana de un modo obsceno que resulta repulsivo.

Pero claro, hace ya muchos años que el Estado, por la inactividad de los Gobiernos de González, Aznar, Rodríguez Zapatero y Rajoy, abdicó de sus responsabilidades en lo que se refiere a la aplicación de la legalidad constitucional en Cataluña y la defensa de los intereses de todos, y de esos barros vienen estos lodos. Veremos si los intentos del actual gobierno de Rajoy por comenzar a reparar el daño y a hacer política y aplicar la ley no llegan tarde, porque los nacionalistas y los independentistas estás más que crecidos y son muchos años ya actuando en la más absoluta impunidad en la expansión de su proyecto, cargado de totalitarismo, y excluyente de todo aquel que no piense como ellos.

Esta película ya la hemos visto y son muchos los teóricos de la cosa que tienen escritas piezas importantes sobre la materia. Todo lo que sucede en Cataluña ha sucedido ya en otros lugares. No es nada nuevo. Para quienes tienen un proyecto secesionista en marcha, es esencial la manipulación de los sentimientos para conseguir que el personal se siente parte del proyecto, y para ello la clave es comenzar con los más pequeños, con los niños, la labor de politización e inoculación del mensaje desde la escuela. Y no hay límite. Cualquier expresión social, cultural, religiosa, deportiva, es susceptible de ser manipulada al servicio de la causa. Se comienza por el idioma, que se aprende a la vez que se comienza la formación, y por ello las escuelas son el eje central de la actividad de reproducción del mensaje.

La agitación y la propaganda son la columna vertebral del proyecto. Y no hay rubor, no se cortan, y comienzan con los más pequeños, los más manipulables y moldeables. Y lo grave es que a estas alturas, ya es más de una generación, por lo que muchos padres que ya han sucumbido se sienten felices de cooperar en la manipulación de sus hijos.

Carlos Herrera ha calificado el asunto de la cabalgata de “pederastia política”. Quizá suene excesivo, pero la verdad es que me parece atinada la expresión. Termino citando palabras de Leonardo Sciascia sobre los totalitarismos en “El teatro de la memoria”: “un presente totalizante y totalitario que se presenta con tal abundancia e inagotables concatenaciones de bienes (de males) de uso y consumo, y generando tal abundancia e inagotables concatenaciones de insatisfacciones, que no deja ningún resquicio a la memoria o se esfuerza por corroerla allí donde sobrevive”. Pues eso. Que a ver cómo resuelven el problema Rajoy y Sáenz de Santamaría. Tan tarde.