Sánchez renunciará a la investidura y repetirá las elecciones si no cuenta con los siete votos de Puigdemont

El líder del PSOE prometerá , puede que por escrito, la Ley de la amnistía y exigirá que se ‘aparquen’ el referéndum y la unilateralidad

Pedro Sánchez junto a Carles Puigdemont en una imagen de 2016.

EFEPedro Sánchez junto a Carles Puigdemont en una imagen de 2016.

En medio de la tormenta y la revuelta en el PSOE por la Ley de amnistía que Sánchez pretende aprobar en beneficio de Puigdemont y en el suyo propio para lograr la investidura, el presidente en funciones del Gobierno parece decidido a pelear -‘en cuerpo y alma’, dijo- por su investidura con el apoyo de Puigdemont y el resto del nacionalismo radical y prometiendo una Ley de amnistía para cuando haya sido investido presidente.

Si este plan fracasa será el propio Sánchez quien provoque la repetición de las elecciones renunciando a su investidura para no sufrir, como Feijóo, una derrota en el Congreso de los Diputados que permita a Puigdemont ser quien provoque el adelanto electoral.

De esa manera Sánchez lanzará su propio órdago a Puigdemont y al resto de fuerzas políticas que le acompañaron en la legislatura pasada. Y a la vez acudirá a las nuevas elecciones (previsiblemente en enero de 2024) con la bandera de no haber aceptado el chantaje de Puigdemont y descartando para siempre la Ley de amnistía, para tranquilizar a los votantes del PSOE.

Mientras tanto, las negociaciones entre La Moncloa y Waterloo continúan y todo apunta a que Puigdemont va a renunciar a su exigencia, inicial, de que la Ley de amnistía sea aprobada antes de la investidura de Sánchez porque no hay tiempo dado que  el PSOE se niega a utilizar el procedimiento de ‘urgencia’, que podría ser considerado un ‘fraude de Ley’.

Si Puigdemont acepta la investidura de Sánchez antes de la amnistía, en ese caso le exigirá a Sánchez un compromiso ‘por escrito’, como lo pide ERC, de que aprobará dicha Ley de amnistía en el primer año de la legislatura. Y Sánchez exigirá a Puigdemont que aparque sus demandas de un referéndum para la autodeterminación y de la ‘unilateralidad’.

Y este es el marco en el que se mueven las negociaciones entre La Moncloa y la residencia de Puigdemont en Waterloo, donde tanto ERC como el PNV presionan a Puigdemont para evitar una repetición electoral. En la que creen que volvería a ganar el PP pero esta vez con los escaños suficientes, sumando los de Vox, para gobernar, por el desgaste del PSOE y por la crisis interna de Sumar.

De manera que la disyuntiva que Sánchez, sus aliados nacionalistas y Sumar, le presentan a Puigdemont es la siguiente: o apoya la investidura de Sánchez antes de la amnistía; o gobernará la derecha en cuyo caso nunca habrá una amnistía y habrá Gobierno del PP, con o sin Vox en su interior.

El único riesgo para los planes de Sánchez estaría en el seno del PSOE en el caso de que varios diputados socialistas (un mínimo de 4) se opongan a todo compromiso público, ‘por escrito’ o de viva voz, de Sánchez, de que aprobará una Ley de amnistía incluso aunque la ‘disfrace’ de reformas jurídicas para la convivencia en Cataluña.

Pero todavía estamos en la fase de negociación entre Moncloa y Waterloo. Y mientras tanto sube la tensión en el PSOE (la expulsión de Nicolás Redondo dio más motivos a la indignación); y el clamor ciudadano en contra de una amnistía a los golpistas catalanes de 2017. Lo que supone desacreditar al Tribunal Supremo y una amenaza a la Democracia, el Estado de Derecho y la Constitución.