La Historia grande y la pequeña

Israeli machinery demolish a Palestinian house located within the area C (where Israel retains control, including over planning and construction) near Yatta in the southern area of the West Bank town of Hebron, on November 2, 2020. - "Area C" is a stretch of land accounting for 60 percent of the West Bank over which Israel has control under the terms of the Oslo Accords signed between Israel and the Palestinians in the 1990s. It is extremely difficult for Palestinians to receive building permits from Israeli authorities for that area. (Photo by HAZEM BADER / AFP) |

Los acontecimientos sobre los que se construye la Historia pertenecen, por lo general, a dos tipos distintos. Unos son aquellos hechos o acciones de gran repercusión que el día de mañana constituirán la "gran Historia", objeto de estudio por políticos, académicos, intelectuales y, claro está, historiadores. Así fue como el pasado lunes el eco del aniversario de la destrucción del muro de Berlín resonó en todo el planeta.

Hay otros acontecimientos que solo afectan directamente a ciertos grupos humanos, pueblos, familias... y, aunque pueden incidir brutalmente en sus vidas, suelen pasar desapercibidos fuera de sus ámbitos limitados. Constituyen lo que pudiéramos llamar la "pequeña Historia".

Como es ley natural, lo grande suele ocultar o eclipsar a lo pequeño. Durante la pasada semana ha producido un ejemplo paradigmático de todo lo anterior, como ahora se verá.

El martes 3 de noviembre el mundo tenía puestos sus ojos en el proceso electoral de EE.UU. Cualquier cosa que allí sucediera -y aún hoy no se ha alcanzado el desenlace definitivo- ya tiene su lugar asignado en la Historia. Millones de páginas se han escrito sobre ello y sobre sus protagonistas, analizando cualquier entresijo y desmenuzando hasta los más ínfimos detalles: la "gran Historia".

Mientras los ojos de la humanidad estaban volcados hacia las noticias que fluían desde EE.UU., el día siguiente unos bulldozers del Ejército israelí arrasaron las viviendas de once familias palestinas en Cisjordania. Setenta y cuatro personas, de las que más de la mitad eran menores de edad, perdieron sus viviendas, los recintos para el ganado, los depósitos de agua y retretes portátiles y los paneles solares que les daban electricidad. Algunos vehículos o tractores les fueron confiscados. Apenas se les dieron diez minutos para evacuar sus tiendas: la "pequeña Historia".

Las autoridades israelíes explicaron que habían procedido a destruir unas "estructuras construidas ilegalmente en una zona de tiro militar del valle del Jordán". Los expulsados afirmaron, por el contrario, que llevaban varias generaciones viviendo allí y atribuyeron la operación a la intención de Israel de vaciar de población palestina todo el valle del Jordán. Se trata de la mayor demolición efectuada en el último decenio.

El citado valle alberga unos 60.000 palestinos, según la ONU, pero casi el 90% del territorio forma parte de la llamada "Área C", controlada totalmente por Israel. En él hay recintos militares y medio centenar de explotaciones agrícolas habitadas por unos 12.000 israelíes.

Un dirigente de la ONG israelí B'Tselem declaró que "Israel destruye sistemáticamente hogares y propiedades palestinas en su esfuerzo por apoderarse de más y más territorio palestino". El primer ministro palestino pidió ayuda a la comunidad internacional señalando que "Israel eligió ese día para cometer el crimen, porque la atención estaba centrada en EE.UU.".

Para las comunidades de beduinos que han sufrido el desastre, los efectos pueden ser peores que si hubieran padecido una guerra, lo que al menos les hubiera llevado a un efímero primer plano de la actualidad. Pero la Historia no les dedicará ni siquiera un pequeño recuadro en algún texto divulgativo. Su "pequeña Historia" será transmitida oralmente de generación en generación.