Turquía, Grecia y los imperios decadentes

En un documentado y completo informe publicado por BBC News Mundo (*), el analista Mariano Aguirre explica con claridad cómo Turquía intenta recuperar la influencia que tuvo el viejo Imperio Otomano y qué consecuencias puede tener esto para el equilibrio internacional.

Las ensoñaciones de algunos Estados, que en el pasado dominaron imperios y quedaron después reducidos en el mejor de los casos a potencias regionales, han solido acarrearles consecuencias nefastas. No son pocos los que hoy demuestran cómo el Brexit británico hunde sus más profundas raíces en la liquidación de aquel Imperio donde "Britannia dominaba las olas" y que en 1956 fue humillado tras una fracasada aventura colonialista en Egipto.

Aventura que compartió con Francia, otro antiguo imperio que imaginó poder resistir pero empezó a desintegrarse cuando las colonias fueron invadidas por potencias extranjeras durante la 2ª G.M. Las guerras en Vietnam y Argelia tañeron las campanas fúnebres que forzaron a Francia a reconocer su verdadero lugar en el mundo.

Pues bien, Turquía parece no haber aprendido esas lecciones de la Historia y en los últimos tiempos se está revelando como un Estado conflictivo al intentar recuperar su antigua preponderancia. Su situación geoestratégica, como bisagra entre Europa y el Medio Oriente, agrava seriamente esta cuestión.

Grecia es uno de los países que más está sufriendo los efectos de esta situación, que también tiene repercusiones en la Unión Europea, la OTAN y EE.UU. Atenas acaba de anunciar la puesta en marcha de un programa para reforzar su capacidad militar, valorado en cerca de 7.000 millones de euros. Incluye armas contracarro, torpedos navales y misiles, e implica renovar la industria del armamento y prestar más atención a la guerra cibernética.

Tras los serios enfrentamientos armados del pasado verano, que alcanzaron un punto de máxima tensión entre ambos países, un profesor universitario de Atenas declaró: "Esto no ha sido un juego sino un preludio de guerra. Nunca he visto tanta agresividad desde Ankara. Un conflicto entre Grecia y Turquía no solucionaría nada. Ambos saben que pueden bombardearse brutalmente entre sí, pero ¿qué resolvería esto? No hay otra opción sino restablecer las líneas de comunicación".

Un agregado militar europeo en Atenas manifestó que han sido unas semanas muy preocupantes: "Es difícil que ambos países encuentren la vía de salida que lleve a la desescalada si, mientras tanto, el presidente turco utiliza una enérgica retórica para exhortar a sus bases nacionalistas".

Aunque la Unión Europea y EE.UU. intentaron rebajar la crisis a mediados de septiembre, el daño ya está hecho y se iniciado una peligrosa dinámica. Ante los esfuerzos de Atenas por reforzar su poder militar, Erdogan ha tachado de "ruinoso" al ejército griego, insistiendo en que no sería enemigo para el que es el segundo ejército más numeroso de la OTAN: "O entienden el lenguaje de la política y la diplomacia -declaró hace unas semanas-, o sufrirán en el campo de batalla".

El Mediterráneo Oriental, manantial siempre vivo de conflictos internacionales, suma uno más a su variado repertorio; uno al que no son ajenos los antiguos países colonizadores que tanto contribuyeron a complicar una convivencia siempre difícil.

(*) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-54418272