Un billón de árboles salvarían al mundo

La universidad ETH de Zúrich es el único centro europeo de estudios universitarios clasificado entre las diez mejores universidades el mundo. Como no podía menos de ser, también está en la cúspide de la investigación multidisciplinar.

Uno de sus equipos de investigación ha analizado 80.000 fotografías aéreas de la superficie terrestre procedentes de Google Earth. Utilizando sistemas de inteligencia artificial que combinan las vistas de satélite con otros diez factores (relativos a la naturaleza del terreno, la topografía y los datos climatológicos) ha estudiado qué zonas del planeta son favorables para la plantación de árboles.

Como es natural, se excluyeron los terrenos dedicados a la agricultura y las zonas urbanas, aunque se incluyeron los pastizales donde se estima que puede crecer un cierto número de árboles cuya presencia, incluso, resulta beneficiosa para el ganado.

La investigación se apoya en el hecho comprobado de que los árboles, al crecer, absorben y almacenan las emisiones de CO2 que están contribuyendo al calentamiento del planeta y a la vez liberan el oxígeno que respiramos. Y que se ha estudiado cómo el arbolado urbano enfría las ciudades y reduce sus índices de contaminación.

De sus resultados se deduce que un vasto programa de recuperación forestal bastaría para eliminar las dos terceras partes de todas las emisiones que la actividad humana ha liberado en la atmósfera. Hay 1.700 millones de hectáreas de terreno no arbolado donde podrían crecer libremente 1,2 billones de especímenes nativos. Esta superficie equivale al 11% de la superficie total, más o menos como la extensión combinada de EE.UU. y China.

“Esta evaluación cuantitativa muestra que la reforestación no es solo una de las soluciones al problema del cambio climático, sino que es absolutamente la mejor”, declaró el profesor Crowther, director de la investigación.

Un antiguo responsable de climatología en Naciones Unidas elogió que, por fin, “se dispusiera de un estudio bien fundado sobre cuánto territorio se puede reforestar sin perjudicar la producción de alimentos ni las zonas habitables. Es una base para la actuación de los Gobiernos y del sector privado”.

La investigación, publicada en la revista Science, no evalúa el coste del proyecto, pero su director asume que reforestar un billón de árboles supondría 3.000 millones de dólares si se hace con eficacia. Insiste en que “se trata de la solución más barata hasta ahora propuesta”.

El recurso a entidades filantrópicas y a la opinión mundial podría ayudar a conseguir esa cifra. Naturalmente, habría que seguir exigiendo la limitación de emisiones con vistas a su reducción absoluta, porque el efecto de la reforestación no sería resolutivo hasta pasados 50 o 100 años.

Ahora existen unos tres billones de árboles en todo el mundo y cada año se abaten 10.000 millones más que lo que se reforesta. La mitad de la posible reforestación mundial se concentra en los seis países más extensos del mundo: Rusia, Canadá, China, EE.UU., Brasil y Australia.

Algunas voces discrepantes han apuntado que, si no se liberan los miles de millones de hectáreas dedicadas a producir carne y leche, el proyecto no sería viable, a lo que Crowther replica diciendo que no solo en esos campos pueden crecer árboles, sino también en las plantaciones de café o cacao, lo que no se ha tenido en cuenta en esta investigación.

Parece como si de la conocida sentencia que sugiere que en la vida hay que “tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro”, en un mundo en acelerado y peligroso crecimiento demográfico y lleno de libros que se publican y apenas se leen, la plantación multiplicada de innumerables árboles sería lo que más contribuiría al futuro de la humanidad.