Una escuela en Palestina

Unos 500 estudiantes palestinos de 6º a 12º grado acuden a diario a la escuela al-Sawiyeh al-Lebban, situada en las inmediaciones de Nablus, al norte de Palestina.

Durante las horas escolares no es extraño escuchar la voz del director de la escuela anunciando a través de los altavoces: “El ejército israelí ha sido visto cerca de nuestras instalaciones. Permaneced dentro de las clases, alejados de las ventanas y cerrad bien las puertas. Estad preparados para la evacuación”.

Los incidentes causados por la presencia militar y por los colonos armados que entran en el colegio han obligado al personal docente a entrenar a los estudiantes sobre qué hacer cuando se producen tales incursiones. Se les ha enseñado a protegerse de los efectos del gas lacrimógeno y algunos han sido instruidos para prestar atención de primeros auxilios a sus compañeros.

La escuela está incluida en la llamada “zona C”, que abarca un 60% del territorio de Palestina, lo que significa que está directamente bajo control militar israelí. Además, un asentamiento ilegal la rodea casi por completo, ocupando las colinas contiguas.

Un veterano profesor declaró: “A los colonos y los soldados les gusta apuntar a los niños con sus armas para asustarlos”. Recuerda que en octubre pasado la autoridad israelí ordenó cerrar la escuela porque se acusaba a los niños de lanzar piedras. Cuando padres y profesores decidieron mantenerla abierta, las fuerzas israelíes dispararon gas lacrimógeno y balas de acero revestidas de goma contra las personas concentradas frente a la escuela protestando por su cierre, alcanzando a varias personalidades palestinas que habían acudido a la protesta, como el ministro de Educación y el gobernador de Nablus, así como a profesores y estudiantes.

El profesorado se queja del efecto negativo que todo esto tiene sobre los alumnos. Las frecuentes evacuaciones de las clases interrumpen la enseñanza. Los padres temen enviar a sus hijos a clase. Una ONG internacional, Save the Children, ha colaborado en adoptar la iniciativa conocida como “Escuelas como zonas de paz”, creando unas “células de crisis” formadas por estudiantes y profesores, que han de hacer frente a las emergencias y preparar a todos ante los efectos de las armas utilizadas por Israel.

Los alumnos también se sienten afectados: “Nos afecta psicológicamente, porque vivimos en un entorno de violencia y no podemos concentrarnos en los estudios” -dice una alumna de 17 años- “En vez de prestar atención a las lecciones, estamos siempre pensando sobre lo que nos puede pasar cuando salgamos de la escuela. ¿Me dañarán, me detendrán o me matarán? Nunca estamos seguros”.

Ni siquiera la presencia de policías palestinos en la entrada de la escuela, iniciada a comienzos de este año, ha contribuido a pacificar el ambiente, aunque ha reducido la frecuencia de las incursiones ajenas.

Este pequeño fragmento de la vida palestina, aquí relatado, que refleja las nefastas consecuencias que para la población tiene la ocupación militar de su territorio no está basado en ningún documento que pudiera tacharse de antisemita. Procede de una ONG judía radicada en EE.UU. cuyo nombre es Jewish Voice for Peace (“La voz judía por la paz” https://jewishvoiceforpeace.org/) que, como se expresa en su página web, “se opone al fanatismo y la opresión contra judíos, musulmanes y árabes”.

Aspira a poner fin a la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental, dar seguridad y autodeterminación a israelíes y palestinos, alcanzar una solución justa para los refugiados y poner fin a la violencia contra la población civil”. Aspira, nada menos, que a “alcanzar la paz entre los pueblos de Oriente Medio”.

Admirables ambiciones que, lamentablemente, ni la política israelí ni la estadounidense parecen estar en condiciones de apoyar.