El mundo reflejado en un espejo

Noticia exclusiva de última hora:

“La agencia de prensa iraní Fars acaba de confirmar que un equipo de operaciones especiales del Mando de la Guardia Republicana Iraní para América del Norte ha comenzado su actividad en la zona fronteriza entre México y EE.UU.. La misión principal de esta unidad, denominada Fuerza Operativa Conjunta para el Golfo de México (FOCGM) es ayudar al ejército mexicano en su lucha contra los cárteles de la droga que actúan en la citada frontera. La Fuerza Operativa ‘dispone de personal muy bien instruido para actuar en condiciones especiales y capaz de afrontar cualquier tipo de amenaza irregular’, declaró el coronel Amir Arastoo, portavoz de las tropas iraníes para América del Norte.

“Esta unidad se creó a mediados del año 2009, en la época en la que Washington rechazó los intentos del Gobierno iraní de reanudar conversaciones diplomáticas. No obstante, lo que la Fuerza Operativa Especial esté haciendo en relación con EE.UU., o lo que pudiera hacer en el futuro, es considerado asunto secreto por la Guardia Republicana: ‘No procede discutir los planes operativos en relación con ningún país concreto’, declaró Arastoo respecto a EE.UU.”

Agradezco la anterior información al inagotable analista político estadounidense Tom Engelhardt, que a través de su foro de política internacional (tomdispatch.com) desempeña un irremplazable y valioso papel crítico, un “antídoto contra los medios de comunicación hegemónicos”, como se lee en su página web.

En efecto, una noticia como la que abre este comentario sería de todo punto inconcebible en la actual situación del mundo. Pero es un simple reflejo en el espejo de lo que hoy está ocurriendo. Porque un equipo de operaciones especiales de EE.UU., cuyo nombre completo es, más o menos, Fuerza Operativa Especial Conjunta para el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, está actuando en las proximidades de Irán. No se informa sobre su cometido, ya que oficialmente solo efectúa misiones de ayuda a los ejércitos de ciertos países aliados de la zona, como Bahréin o Arabia Saudí. Sin embargo las citas incluidas en la falsa noticia exclusiva antes citada corresponden exactamente a las declaraciones del portavoz oficial de la Fuerza Operativa estadounidense.

Tanto para la opinión pública de EE.UU. como en la mayoría de los países occidentales, parece totalmente razonable y natural que haya fuerzas de EE.UU. que operen en las inmediaciones de la frontera iraní (y que, en ocasiones, lo hagan también a través de ella), dado que “nuestra seguridad” está en peligro y se ha decidido -sin extenderse en muchas explicaciones- que es ahí donde conviene trabajar militarmente para protegerla.

Es evidente que la hipótesis planteada por la supuesta noticia es más que inconcebible. Aun considerando que la potencia militar de EE.UU. es inconmensurablemente superior a la de Irán, el simple hecho de que existiera un puñado de soldados iraníes ayudando a México a combatir el narcotráfico sería para EE.UU. un casus belli que obligaría a desencadenar todo el poder bélico de la mayor superpotencia militar del mundo actual.

Engelhardt carga aún más la mano en su interesante paralelismo especular. Supóngase, dice, que a finales de 2007 el régimen de los ayatolás hubiera decidido incrementar sus operaciones ocultas contra EE.UU., con incursiones de comandos, una campaña de desestabilización contra el Gobierno de Washington amparada en los dólares del petróleo, la violación del espacio aéreo norteamericano con aviones teledirigidos, y aumentando las sanciones económicas, que agravarían seriamente la situación del pueblo estadounidense, para obligar a su Gobierno a desmantelar el armamento nuclear y suspender los programas nucleares (civiles y militares) que se iniciaron en 1943. Supóngase que, incluso, algún país aliado de Irán hubiera atacado con un virus informático las centrifugadoras estadounidenses, hubiera saboteado su aprovisionamiento nuclear y hubiera asesinado a algunos científicos. Peor todavía: podría haberse iniciado una campaña para impedir que los productos estadounidenses se vendieran en el mundo, incluyendo las películas de Hollywood o los infinitos aparatos informáticos diseñados en Silicon Valley; sin excluir del boicoteo las innumerables armas de todo tipo fabricadas en EE.UU. o incluso las transacciones financieras allí generadas, que serían embargadas universalmente.

Los medios de comunicación, en tal supuesto, se inflamarían con expresiones como “acciones ilegales, inmorales, ilegítimas, provocativas, desestabilizadoras, etc.” Sin embargo, este juego político de invertir la realidad para observarla desde otro punto de vista nunca es superfluo. Los más antiguos estrategas han aconsejado siempre “ponerse en la mente del adversario” para conocer como piensa y poder vencerle con más facilidad y menos violencia. ¿Se está haciendo esto respecto al pueblo y al Gobierno iraníes?