¿Unos nuevos Pactos de La Moncloa?

Parece que la situación y perspectivas de la plaga Coronavirus, en el momento de redactar estas líneas son mejores que antes, dicho sea esto con la máxima prudencia, recordando lo embarrado de este terreno  en cuanto a previsiones. Lo que sí está mucho más claro es la enormidad y complejidad de la tarea a continuación, sobre todo en el plano de la economía, tanto en hechos como en previsiones. Enormidad de tarea a realizar y no sólo en lo relativo al plano doméstico sino también, para complicar mucho más las cosa en el de la UE y en el mundo entero. Más allá de comparaciones fuera de lugar, la anterior crisis, la de la caída de Lehman Brothers, fue mucho más compleja y profunda. El alcance de la de ahora es mucho mayor y mucho más difícil de encarar, imposible de hacerlo desde un solo país, unilateralmente, incluso si ese país fuera el poderoso EEUU (para mayor dificultad con Trump al frente…).

El presidente Sánchez ha hecho una propuesta muy digna de consideración que merece algo más que la mirada de desprecio ( y comentario parecido) a cargo de la portavoz del PP. Propuesta consistente, para decirlo brevemente, en un acuerdo pluripartidista de partidos aquí en nuestro país. Sintetizando, una especie de reedición, con cambios obligados por supuesto,de aquellos acuerdos o pactos de La Moncloa de hace años y que supusieron, sin duda, mucho en la transición democrática, en momentos política y económicamente difíciles. Todo un hito de indudable interés desde ese doble punto de vista político y económico, saldado favorablemente.Por supuesto, no se trata, parece, de una copia literal de esos acuerdos , pero sí de un artefacto muy parecido a ellos, con imprescindibles cambios pero con el mismo espíritu y objetivo, esta vez, seguramente con mayor peso de lo económico pero también con cambios políticos imprescindibles para  mejorar nuestra democracia, también necesitada de reformas que la mejoren.De ahí la importancia de quienes y en representación de quien se sienten a esa mesa imprescindiblemente multilateral y representativa. El que la inspiración sean, y así se ha dicho, los Pactos de La Moncloa parece un buen comienzo.

Los momentos difíciles pueden , e incluso deben ser, una oportunidad adecuada para grandes acuerdos que abran el camino a cambios también grandes y necesarios, incluso imprescindibles. Por eso, no se entiende las objeciones planteadas, desde el primerísimo momento, por la máxima dirigencia del PP. Hay, hasta el momento, un papel en blanco puesto encima de la mesa por el presidente Sánchez y está todo por escribir.Oponerse frontalmente ya, no parece muy acertado antes de iniciar el debate, sobre todo cuando hay la seguridad de que las tareas por delante, sobre todo en el campo económico tanto en el interno como en el europeo e internacional ,parecen gigantescas, muy superiores al impulso de un solo partido y más si este no es el de gobierno.En fin, misterios de la política. ¿Quizá es mero tacticismo? Si es así, es de corto recorrido. Veremos.

El planteamiento avanzado por el propio Presidente del Gobierno y, sobre todo, la complejísima y muy difícil situación que encaramos merece una respuesta seria por parte de los partidos de la oposición con el PP al frente. Un poco más de seriedad por favor. La cosa no está para bromas… de mal gusto. A trabajar, a presentar propuestas, a debatirlas y, además, con urgencia. Hay prisa, sobre todo en lo económico con situación muy delicada... y con tendencia a empeorar.