Un decreto muy conflictivo

Me refiero, obviamente, al publicado en el BOE cinco minutos antes de su entrada en vigor, e igualmente importante, si ese objetivo se lograra con la aplicación de esa discutida y compleja norma. Precisamente esa complejidad parece ser la explicación más válida para el citado retraso en su publicación. Insistamos en el “parece ser”, pues puede haber razones más profundas, como se ha insistido por algunos. No es descartable. Al fin y al cabo, es un asunto muy polémico desde varios puntos de vista. Y que según algún medio (por ejemplo en El País del siguiente día” genera confusión y malestar”, algo indudable). Sin duda que es un tema complejo y muy polémico pero eso no es excusa para tratar de justificar semejante retraso en su publicación. Imperdonable.

Precisamente, la complejidad del tema (y su indudable trascendencia) ha llevado a un interesante cruce de opiniones al respecto (aparte de protestas por parte de la oposición). El economista Toni Roldán, profesional de merecido prestigio y respeto en su gremio, en un artículo el reciente 31 de marzo en El País aboga por una renta básica universal para la pandemia (ese es el título de su artículo con un argumento que creo de peso que es, en síntesis, ante la dificultad de encontrar la ayuda perfecta, “ hay una (la de la renta básica “cuyo valor es la inmediatez y la simplicidad”). Otro economista que me merece el máximo respeto, José Carlos  Díez, comparte esa misma opinión. Dos argumentos de peso, al menos para mí, para ir por ese camino. Porque además diferentes estudios coinciden en una cifra final no excesiva. Vayamos por ese camino. Parece lo menos malo. Racionalidad, aunque sea por una vez.