Síntomas de empeoramiento

Las últimas semanas muestran claros síntomas de empeoramiento en nuestro país, no sólo en el campo socioeconómico sino también en otros, siendo a veces sus orígenes internos así como externos en otros casos. Tratemos de hacer un resumen de ellos, de ambos.

En el campo económico, los indicadores, de diversas fuentes, conocidos en fechas muy recientes, muestran claramente esa tendencia a peor. Seguramente es peor lo previsto para otros países miembros de la UE pero eso es magro consuelo, si es que lo es. El paro seguirá creciendo como previsiblemente lo hará la desigualdad, concepto éste ya admitido casi por todos como un grave problema social en nuestro país y en nuestra convivencia (y esa admisión mayoritaria ya es un avance a resaltar). Este es un problema en el que influyen tanto factores internos como externos. Es decir, de un lado decisiones propias como las impuestas por las instituciones de la UE, algo inherente a ser parte de un esquema global de ese tipo que supone ventajas e inconvenientes.

Tema claramente político y por causas internas es la clara tendencia y ya realidad en varios casos, al bloqueo de nuestro sistema institucional. Los bloques partidistas, unos de izquierda y otros de derecha, muestran crecientes síntomas y realidades de crecientes dificultades para entenderse y llegar a acuerdos para avanzar en varios temas, algunos de ellos de indudable importancia para la vida normal de la nación. Siguen apareciendo partidos de mínima importancia pero con la suficiente como para dificultar el funcionamiento democrático y digamos normal del país para encarar y tratar de resolver problemas. Cada vez más, esas disidencias partidistas internas que antes se solucionaban dejando algunos el partido y yéndose a casa hoy se traducen en creación de pequeños partidos, normalmente autonómicos, basados en “llevarse a casa” “chollos” desde escaños normalmente autonómicos o locales hasta cargos en empresas públicas… y a vivir, procurando hacer ruido y dificultando acuerdos globales, algo muy claro ya en nombramientos mediante acuerdos en direcciones o altos responsables de instituciones sin duda importantes, como por ejemplo la administración de justicia. Y aquí no hay causas externas a las que culpabilizar, son puramente internas y políticas. Y todo eso tiene también un claro coste sobre todo en la opinión pública y su alejamiento, incluso desprecio, “de la política y de los políticos”.

Es claro que la principal causa del bloqueo político está en el no entendimiento entre el presidente del Gobierno y el líder del PP. Hay sin duda diferencias ideológicas y de programas que llevan a eso. Así es la democracia, cabe decir.. y con razón. Pero la democracia es también negociar y ceder para llegar a acuerdos en el supremo interés de la nación pero aquí hay un factor casi único en la nuestra y es el tema del independentismo de algunos partidos catalanes, con indudable e incluso decisivo peso en el gobierno de esa región y sus decisiones respecto de eso que ellos llaman “Madrit”. Asunto, o mejor decir problema, de muy difícil y lenta solución, concretamente a partir de su declaración de independencia y referéndum correspondiente, en su momento definido en esta columna, hace ya años, como un intento de golpe de estado “blando y a plazos” mediante la progresiva sustitución de la legalidad vigente (“la española”) por otra de nuevo corte (la “catalana”). Muy difícil negociar con quien no lo quiere y que considera cualquier cesión “de Madrid” como debilidad y estímulo para seguir apretando. En este asunto, clave para nuestro país, se echa de menos una intervención digamos mediadora del Jefe del Estado. O si la hay, es desconocida lo que, caso de ser así, sería un error notable. Sin duda que un Jefe de Estado elegido democráticamente por el pueblo, tendría la autoridad para esa digamos mediación, algo que no descartemos que se plantee en un futuro si es que el problema del independentismo persiste, algo no descartable ahí y en otras Autonomías.

Máximo y muy grave ejemplo de la paralización reseñada es lo que ocurre con los Presupuestos del Estado para este año. Pieza esencial de toda gobernación ahí están esperando, símbolo de la ineptitud del gobierno primero y también de la oposición, ahí en cabeza los “indepes” catalanes, sin ser mayoría del electorado. Paradigma de la ineptitud del PSOE, con esos aliados.

Las inmediatas fechas nos darán nuevas pruebas de la ineptitud o no del gobierno y de la oposición. Pruebas a acumular a lo ya conocido… y sufrido.