¿A punto de entrar en “terra incognita”?

Mi primera idea era el mismo título para esta columna pero sin interrogantes. Es decir con certeza absoluta que tras el nombramiento esta semana de todos los Ministros y su primera reunión en Consejo tras su toma de posesión, entrábamos en terreno desconocido en la política española con un Gobierno de coalición, pero he añadido los interrogantes recordando que falta un detalle y no pequeño, que es el relativo a los imprescindibles nuevos Presupuestos Generales del Estado, trámite, al parecer, todavía trufado de incógnitas y cuya no aprobación puede suponer una especie de terremoto político con graves consecuencias para el inicio de la prevista Legislatura. Seamos por lo tanto prudentes y esperemos a ver qué ocurre.

En fin, lo que es claro es que tarde o temprano nos adentraremos en ese territorio inexplorado, lleno de interrogantes y dudas que serán, suponemos, poco a poco despejadas y aclaradas, veremos en qué sentido. El presidente Sánchez, y destacados miembros de su partido, siguen insistiendo en que hay y habrá un solo Gobierno y que el mismo seguirá un “único camino” (faltaría más) pero hasta ahora lo cierto es que un grupo (minoritario, eso sí) de Ministros fue hace ya varios días designado y dados a conocer a la ciudadanía por el dirigente máximo del socio menor del Gobierno de coalición, o sea Pablo Iglesias, a su vez uno de los cuatro vicepresidentes del ya famoso Gobierno de coalición, el “único” -como se ha insistido- que hay en nuestro país.

Todo esto será olvidado pronto cuando aparezcan dificultades y problemas de más enjundia en esa “terra incognita”, inexplorada. Lo primero, algo imprescindible, la ya citada aprobación de los presupuestos (los propios, no una prórroga de los anteriores), pieza clave e indispensable en toda gobernanza y que marcan y delimitan las opciones estratégicas de cualquier gobierno serio y responsable, como es de esperar y desear sea el que se forme… y los siguientes, que los habrá en esta legislatura.

No dejan de sorprender afirmaciones y decisiones acerca del nuevo Gobierno, sobre todo algunas de las primeras a cargo del oficialismo y de sus voceros, unos oficiales, otros oficiosos. Por ejemplo, la insistencia en el carácter técnico más que político de algunos de los nuevos Ministros, insistencia que, salvando las distancias, puede hacer recordar el aterrizaje de técnicos entonces denominados “tecnócratas”, desde fines de los cincuenta en gobiernos franquistas en sustitución de Ministros más políticos, lo que aseguraba decían entonces, una mejor gobernanza, sobre todo, en los temas económicos. Algo parecido se ha dicho también ahora, resaltando la sabiduría y el buen hacer de los economistas (gremio, permítaseme una observación personal, al que pertenezco), algo sin duda exagerado pues también ellos tienen su ideología e ideas, e incluso hay veces que se equivocan, como todo mortal, por mucho que sepan.

La coalición gobernante y sus órganos de poder institucional van a tener que enfrentar, deseablemente cuanto antes mejor, pues se ha perdido mucho tiempo y eso tiene sus costes, a varios temas, la mayor parte bien conocidos, en los que habrá conflictos no solo entre Gobierno y oposición sino también previsiblemente dentro del Gobierno de coalición. Así que son de prever tiempos de discusión, inestabilidad, agitación tanto política como ciudadana, pero en eso y en buscar soluciones con el mayor acuerdo o menos desacuerdo, consiste la democracia y la política. No hay que asustarse.

No pretende esta columna aquí y ahora hacer un listado completo de esos temas más graves y urgentes de encarar. La mayor parte de ellos o su totalidad han sido analizados en variados medios y foros por los principales partidos y deben ir en sus programas electorales. Recordemos aquí el tema del nacionalismo e independentismo catalán, para esta columna el más grave ya que, como se escribió en ella hace más de tres años, se trata de un intento de un auténtico golpe de Estado que denominamos “golpe blando y por etapas” , es decir sin tanques en la calle y con “tempo lento” con avances y retrocesos en función de la “correlación de fuerzas” en cada momento. En esencia, todo eso está vigente. El intento sigue y continúa difícil prever su desenlace. Lo que es más previsible es que a continuación venga el tema vasco. Ya se apuntan indicios claros (para quienes los quieran ver). El problema durará muchos años, es de temer y su solución, si llega, muy compleja y con altos costes, no sólo económicos.

En el plano socioeconómico, parece haber creciente acuerdo en que el problema más grave es el aumento de la desigualdad entre los españoles, tanto en oportunidades como en riqueza y renta. La literatura dedicada a este muy grave asunto ha crecido desde fecha reciente y el tema es también objeto de atención creciente por parte de la ciudadanía, los medios, los partidos políticos, los sindicatos y las patronales. Dadas sus ramificaciones que van desde las condiciones de trabajo (modalidades de contratación, seguridad social, sindicalismo, trabajadores pobres, por ejemplo, hasta la inserción de nuestro país en la división internacional del trabajo) el tema puede ser amplísimo como lo es cada vez más aumentando su dificultad para entenderlo y tratarlo con seriedad. Pero es un asunto imprescindible en todo Gobierno responsable.

Estos y muchos otros asuntos que van a integrar con seguridad la acción de Gobierno son muchos y muy variados, que ya son objeto de atención creciente por los medios de comunicación. Esta columna pretende algo mucho más modesto como es una opinión sobre algunos de esos asuntos cuyo análisis y posibles soluciones vendrán definidas por las decisiones de los órganos gubernamentales y legislativos, previsiblemente mediante acuerdos con otras fuerzas políticas. Gobierno y poder Legislativo por un lado, mercado por otro serán los ejes centrales. Ni estamos en víspera de poder comunista (espantajo que algunos agitan, aunque tímidamente) ni en víspera de un “laissez faire” estilo Escuela de Chicago de Friedman, como en Chile tras la caída del presidente Allende en 1973. Hoy es aceptada ya la necesidad de “”Estado más mercado” y el debate es sobre las dosis de cada uno.

En el primer factor es clave fundamental el Presupuesto estatal con la correlativa necesidad de su suficiencia y su coherencia con la política económica interna, los compromisos externos (concretamente en la UE) y las reacciones de los mercados internacionales. Aquí sin duda que hay cosas y muy importantes por hacer por parte de los nuevos gobernantes, cosas que se pueden resumir en necesidad imperativa de reformas fiscales que hagan posible ingresos públicos suficientes y más equitativos, como elemento de redistribución correctora de y más justa que la distribución. Sin duda, algo mucho más fácil de definir que de realizar pues es un tema central del tema central de toda colectividad democrática, como es el tema del Poder (con mayúscula) y de su distribución. El objetivo clave de esa reforma imprescindible en nuestro país casi siempre fracasada se resume en ”Que paguen más quienes más tienen y más ganan”. Referido no solo aunque sobre todo a riquezas materiales, sino además a otros activos intangibles desde educación, formación, influencias y similares. Es decir, centros de poder y de ahí la dificultad, aquí y en todos los países, de enfrentarlos con éxito. Pero esas reformas son, aquí y ahora, imprescindibles, acompañadas de reformas en la Administración de Justicia así como en la lucha contra la corrupción en sus diversas y crecientes formas. Todo ello, imprescindible, si se quiere hacer realidad eso de “Que paguen más quienes más tienen y pueden”. Los que se oponen tratarán como siempre de confundir con lo de “Suben los impuestos a todos” y hay que demostrar que eso no es verdad y que “se suben solo a los más poderosos, a los que más tienen y pueden”. Eso es lo que hay que hacer y si hay voluntad política se puede hacer. Y si por parte de notables socialistas hay reticencias habrá, muy probablemente, problemas serios con los podemitas, con peligro, incluso probabilidad, de ruptura. Así que adelante con una reforma fiscal progresista de verdad, prueba de fuego de un Gobierno que se autotitula como “de progreso”. Recordando al mismo tiempo el alto nivel de deuda pública respecto del PIB, lo que dificultará y desde luego encarecerá más esa deuda pública.

Finalmente y tema/problema no menos importante, es el de las pensiones públicas. Elevado el nivel administrativo de su tratamiento (como en otras parcelas del nuevo Gobierno con exceso de Ministros algo discutido y muy discutible), el nombrado Ministro para este central y muy complejo tema, a pesar de su digamos “pecado original” de varios años de empleo de alto nivel en entidad financiera privada e importante, es con seguridad buen conocedor de su función (a diferencia de otros Ministros recién nombrados) y los altos escalones funcionariales de su departamento pueden ser contrapeso al citado “pecado original”, lo que permite prever un tratamiento adecuado de este difícil asunto, clave en toda sociedad que se proclame progresista y justa.