En la prórroga y por la mínima

Así ha sido el resultado de la sesión de investidura de Pedro Sánchez como presidente del gobierno. Victoria pírrica pero, a la postre, suficiente. Por mayoría simple de dos votos en la segunda sesión, victoria posible por la anunciada, acordada y respetada abstención decisiva por parte de ERC, síntoma muy importante de la debilidad con la que, en este aspecto, nace el nuevo Gobierno. Entre paréntesis, calificar de coalición progresista a una en la que se integra un partido nacionalista “indepe”, es una tomadura de pelo. Ningún nacionalismo es progreso y ERC está claro que no es excepción a esta regla y será fuente de problemas con el gobierno Sánchez, como iremos viendo.

El nacionalismo “indepe”, al menos aquí y ahora, es una lacra mucho peor que la extrema derecha y también lo iremos viendo, salvo que el Gobierno que se forme salte por los aires en la semanas inmediatas, hipótesis no descartable. Lamentablemente, porque lo que necesita este país es un Gobierno cuanto antes y con una mínima consistencia pues, como es sabido, incluso reconocido por casi todos, hay muchos y graves problemas que resolver cuanto antes. Otra cosa, muy diferente, es que haya el necesario acuerdo en gobiernos de coalición, sobre todo en culturas políticas como la nuestra, poco acostumbradas a los mismos. Más bien nada. Algo que, al menos hoy por hoy, parece difícil. Pero esperemos a ver quienes integran ese gobierno y que el mismo eche a andar. Y deseémonos suerte, que nos va a hacer falta como país.

La primera pista vendrá definida por el Presupuesto del Estado, pieza como es bien sabido, clave en la gobernanza de todo país y que debería ser aprobado en fechas inmediatas. Seguro que hay ya trabajo hecho recordando siempre las propias limitaciones internas en la doble vertiente de ingresos y gastos, además de las externas, definidas por la UE. Ahí se cuenta con la experiencia de una capaz Ministra de Hacienda, investida previsiblemente de mayor autoridad así como con la también valiosa experiencia de funcionarios de ese Ministerio. En el pasivo, la ya iniciada disminución del crecimiento económico interno así como las peores perspectivas afuera a lo que hay que sumar nuestro ya excesivo endeudamiento público en relación con el PIB, y las crecientes desigualdades sociales que exigen una decidida y mucho más equitativa reforma fiscal que será demonizada por sus contrarios. No olvidemos la prometida creación de una vicepresidencia para temas sociales que, lógicamente y más en manos de Unidad-Podemos, demandará muchos más fondos. Aquí puede haber un germen de contradicciones internas en el Gobierno. (Siguiendo terminología marxiana que estará más de moda, esperemos que sean contradicciones secundarias, no principales. Pero las habrá, cuestión de tiempo).

Aparte del tema socioeconómico, sin duda importante y urgente, hay otros temas con esas mismas características encima de la mesa del Gobierno. Encabezados, como no, por el nacionalismo más extremo, es decir el independentista con su santo y seña del permanente victimismo y la autodeterminación, como remedio a todos los males. Y ahí no está sola la cuestión catalana, ésta simplemente es la más ruidosa y vistosa, buscando la realidad de las imágenes como eficaz acompañante de la realidad de los hechos. El PNV, mucho más “austero” en sus formas que el “estilo mediterráneo”, no por eso es menos nocivo. Y muestra de ello es el oneroso peaje pagado por Sánchez a cambio del voto favorable de los vascos (ya casi representantes plenipotenciarios de Navarra ante Madrid) en la investidura. Eficacia silenciosa se llama la cosa. Es de temer que ante un gobierno con probable debilidad creciente, el poder “indepe” se crezca. Más inestabilidad…

Como también es previsible que crezca esa inestabilidad por la inevitable acción de eso que hace años se llamó “los poderes fácticos”, especialmente los financieros que existen y actúan en toda democracia, con por ejemplo la de EEUU en cabeza. Reconocer esta realidad, tenerla en cuenta, no es una fantasía ni un error. Es elemental prudencia estar preparados para los inevitables enfrentamientos en asuntos institucionales, económico, sociales, etc. Es simplemente, el tema del Poder (con mayúscula) y su reparto, algo que se da en toda colectividad democrática y viva.

En resumen, gobernantes, políticos y ciudadanos tenemos por delante días difíciles y decisivos en muchos aspectos, sobre todo en el funcionamiento de nuestra democracia. Veremos si la misma se fortalece o se debilita. Eso va a depender, sobre todo pero no únicamente, de la actuación de los poderes públicos y destacadamente del Gobierno y de su Presidente. Una importante incógnita es de qué Pedro Sánchez se trata, porque la experiencia nos muestra que hay más de uno y bastante diferentes entre ellos.