Una lectura muy recomendable…

…casi indispensable, añadiría yo al título de esta columna pero prefiero dejar, tras dudas, este título más “light”. Así que recomiendo esa lectura a la que voy a referirme a continuación, advirtiendo a mis amables y pacientes lectores que no se trata aquí tanto de la crítica a fondo del contenido de un libro como de un intento de comentario digamos más amplio de un libro y “su entorno” que creo merece mucha atención, por el tema que trata y como lo trata.

Empecemos por el principio. El libro llegó a mis manos (y mis ojos) hace muy escasas fechas y confieso que me atrapó desde su principio y lo que busca este breve comentario al mismo es de, modestamente, llamar la atención de la importancia del tema que trata y aumentar su número de lectores.

El libro se llama “Las redes de poder en España. Élites e intereses contra la democracia”, tema sin duda interesante y atractivo. Todo lo que sea analizar, estudiar, comprender el tema del Poder (con mayúscula) en una sociedad, siempre me ha parecido un tema clave, más si, como en este caso, se refiere a España. En cualquier sistema político y más en tiempos en que se buscan profundos cambios, el tema del Poder es clave, decisivo muchas veces. Por eso conocerlo, entenderlo es imprescindible (o debería serlo) para cualquier ciudadano interesado en su país. El autor de este muy interesante y valioso libro es un joven sociólogo y economista, Andrés Villena, quien en su trabajo ”pone al descubierto la tupida madeja de complicidades y relaciones que mueve las fichas en España”, escribe en su interesante prólogo el profesor Juan Torres López quien añade que “lo que descubre es realmente impresionante”. “Se trata, de lo que hay realmente en la sombra, fuera de lo que generalmente está a la vista de la gente normal (es decir, añado yo, de lo que la inmensa mayoría de ciudadanos españoles no conoce ni percibe). Y lo que descubre es realmente impresionante”. Empezar a entender ese mundo subterráneo es urgente e imprescindible y de ahí la importancia de este libro que además se lee con la facilidad de una narración de ficción, aunque de ficción nada de nada. La realidad es así de dura y cínica, quizá incluso lo es más porque así son las luchas por el poder económico (y por lo tanto político), luchas sin cuartel donde casi o todo vale entre quienes lo detentan y quieren mantenerlo y quienes buscan derrotarlos.

El método de la investigación por parte del autor de este libro merece destacarse. Se trata no sólo de detenerse en analizar a quienes mandan en el gobierno de la nación, el Consejo de Ministros sino además y algunas veces sobre todo en los siguientes escalones administrativos, normalmente al frente de ellos la denominada “tecnocracia”, funcionarios normalmente de Cuerpos Superiores de la Administración Pública, que han ingresado tras duras oposiciones y que conocen muy bien su trabajo, normalmente mejor que el Ministro que llega, algunos de ellos poco aptos para el sitio al que van, aunque hay otros que sí lo son. Esos segundos y terceros niveles ministeriales conocen muy bien su trabajo, conocen también a los colegas de otros Ministerios con los que deben hablar y negociar, son mucho más neutros ideológicamente que su Ministro (que además es alguien temporal), lo que quiere decir más inclinados a acuerdos escasamente reformistas. En suma, mover en clave claramente reformista la maquinaria de las Administraciones Públicas para hacer realidad las promesas es tarea compleja, muy compleja y siempre lenta. Y la experiencia lo confirma. Un ejemplo de peso: frente a la repetida y manida manifestación de algunos políticos de “habrá rebajas impositivas para todos”, la realidad confirma que al final esas rebajas son para unos pocos, los de siempre, los poderosos y asunto liquidado, hasta la próxima.

En “Las redes de poder en España” (por cierto, obvio y acertado título) se estudian con detalle, en el espacio y el tiempo, esas redes, sobre todo en el campo económico, el más importante. Redes entrelazadas por variados caminos, desde lazos familiares hasta los mismos colegios y Universidades, las mismas aficiones y los mismos clubs, y todo eso crea y alimenta una especie de “costra ideológica” y de sensación de propiedad y de superioridad intelectual, que suele ser contraria a unos “parvenus” que quieren reformar el “statu quo” sin estar preparados, eso entienden ellos, para ello. A esos “parvenus”, en caso de “derrota” o seguridad de la misma siempre les queda el “consuelo” (muy bien remunerado, eso sí) de las abundantes y siempre abiertas “puertas giratorias” (que nunca me interesaron ni las busqué), siempre hospitalarias con los que han sido hospitalarios con los amos de dichas puertas. Y aquí paz y después gloria. La vida sigue igual, que cantaba el otro.

Permítame el amable lector una reflexión final, breve y muy, muy personal pero creo necesaria. Pertenezco al cuerpo de Técnicos Comerciales del Estado tras aprobar oposiciones en diciembre 1964. Es decir he sido miembro de esa tecnocracia al ser nombrado Secretario de Estado de Comercio tras la primera victoria electoral del PSOE con Felipe González presidente del Gobierno en 1982. Recuerdo muy bien el primero (y creo que último) viaje integrando una delegación presidida por el mismo en visita a Colombia. Después de una reunión plenaria entre ambas delegaciones, y a la vista de lo escuchado en la misma dije a un colega y amigo, compañero en ese viaje que, en mi opinión, Felipe González era “muy de derecha”. No sé si el tiempo me ha dado la razón. Que juzgue cada uno. Fui cesado en 1986. Durante esos años, en algunos temas aporté propuestas y decisiones y apliqué las que eran de mi competencia. Leído este libro veo que no aparezco citado nunca. Quizá para algunos esto sería motivo de gran disgusto y de críticas hacia sus autores. Pero no es mi caso. Me satisface y agradezco la ninguna mención porque me parece acertada dado el nivel de competencias (fundamentalmente técnicas y escasamente polémicas) de esa Secretaría de Estado (al menos en aquellos tiempos, ahora quizá sea distinto, no lo sé). Me basta y sobra saber que, hasta esta fecha hay, creo, un buen recuerdo de mi gestión entre el personal del Ministerio de Comercio (o como se llame hoy).

Termino. En resumen, este libro me parece un valioso aporte que debe ser conocido (no solo la portada, o sea leído) sobre todo por los más jóvenes. Que así sea.