Intelectuales a la vista… y en formación de ataque!!!

Algunos medios españoles han informado estos recientes días que un grupo de unos 235 intelectuales, españoles y extranjeros, han firmado y publicado un escrito pidiendo “una solución política” para el asunto de Cataluña, de modo de evitar la violencia (es de suponer se refieren ahí a la violencia de parte del gobierno catalán y sus ramificaciones, oficiales o no, con el denominado Tsunami Democratic (sic) a la cabeza, porque la violencia ha venido de ese lado). El manifiesto que ha tenido escaso eco en medios españoles salvo, suponemos, catalanes, reúne un variopinto grupo de firmantes, algunos de los cuales difícilmente entran en el grupo de “intelectuales”, salvo por decisión propia. En fin… cosas que pasan.

Hay, desde luego, algunos destacables, sobre todo y sobre todos, Steven Pinker, autor por ejemplo de un libro fundamental “The better angels of our nature” con un subtítulo expresivo “Why violence has declined” publicado en EEUU en 2013 y que tuve el placer de leer allí (desconozco si hay traducción española, si no la hay debería haberla).

En el pasivo de ese escrito, la casi certeza de que algunos o muchos de los entusiastas firmantes no conocen bien el tema e incluso tendrán problemas para colocar Cataluña en el mapa de la Península Ibérica. No es crítica porque en esta vida no se puede saber todo de todo. Pero bienvenido sea el interés de estas personas por nuestra suerte y la de los oprimidos “indepes”. Todo vale si la causa es buena y justa (aunque este no parece ser el caso).

El texto se puede ver en la revista Contexto y se redactó en español, inglés y catalán (ahí queda eso!!!) y algunos medios como La Vanguardia lo han reproducido. No hay que darle más importancia de la que tiene: escasa. Es lo que tantos otros, estos meses sobre todo: un instrumento limitado de publicidad “indepe” que, además, seguramente satisface la vanidad de algunos de sus firmantes. Por cierto, entre los españoles o asimilados por sus tantos años aquí se echa de menos la presencia de luminarias televisivas como el infaltable Boris Izaguirre y la inefable señora Antonia Dell´Ate (supongo se escribe así su apellido). Ambos hubieran dado más lustre y publicidad al escrito.

Y tras este intrascendente exordio, vayamos a cosas creo menos frívolas. Por ejemplo, es urgente la formación de un gobierno que funcione (no “en funciones”). No parece estar ahora tan clara y acordada la coalición PSOE-Unidas Podemos y no cabe descartar totalmente sorpresas en los últimos minutos del partido, aunque es poco probable. Incluso formado gobierno, dada la limitada fiabilidad de Podemos y su inexperiencia de gestión, no es descartable que el mismo dure poco. El freno casi único para evitar esa quiebra es que ningún partido quiere ser responsabilizado por el hecho de una nueva convocatoria electoral. Pero esto tampoco es un freno absoluto.

Mientras tanto, la situación económica sigue deteriorándose con el obligado efecto del deterioro social. Evitar o, al menos minorar eso, exige un gobierno que gobierne y si es “de progreso” como repite Sánchez, pues mejor, aunque el inmediato panorama y la correlación de fuerzas o más bien de debilidades como ha dicho alguien acertadamente, no está para mucha “progresía”, pero alguna sí. El libre juego del mercado (que muchísimas veces y más en nuestro país no es libre sino mediatizado por poderes oligárquicos) no es suficiente, ni mucho menos. Aunque el caso no es ni mucho menos el mismo, véase adonde ha llevado la ortodoxia “friedmanita” a un país como Chile, laboratorio inmisericorde de las políticas de la Escuela de Chicago y su “maestro”, el ultraliberal Milton Friedman. Aviso a sus admiradores locales, aquí en nuestro país que los hay. En resumen, los problemas actuales y los inmediatos en nuestro país son sin duda graves y complejos de resolver. Ese manifiesto de los autotitulados intelectuales servirá para muy poco, salvo para propaganda (también limitada) de los “indepes”. Para nada más. En breve tiempo, llegarán otros manifiestos con consejos. Pero como decía alguien “Por favor no me deis consejos que sé equivocarme yo solo”. Esperemos no equivocarnos (demasiado). Que así sea.