Una opinión muy digna de conocerla y meditarla

https://www.telecinco.es/elprogramadeanarosa/vecina-catalana-indignada-disturbios-independentistas_18_2836845047.html

Amigo y respetado lector de esta columna. Esta vez he decidido comenzar la misma con la opinión de una ciudadana catalana que estoy seguro ha circulado ampliamente en la red. Si incluyéndola aquí puedo contribuir modestamente a su mayor difusión, esa será una más que suficiente recompensa para mí. Cuando la hayas leído y ojalá que compartido, espero que tu opinión sea próxima o muy semejante a la mía, es decir a lo que aquí dice esta ciudadana anónima, muy sincera y muy valiente. La mejor tarjeta de presentación en estos tiempos que corren, especialmente en Cataluña.

No es aventurado afirmar que muy probablemente millones de quienes viven en Cataluña están de acuerdo con las opiniones de esta valiente ciudadana. Como a no dudarlo, lo están la inmensa mayoría de españoles y para esta afirmación no hacen falta encuestas sino sencillamente un poco de sentido común y de ausencia de sectarismo. Precisamente estos dos conceptos, dos cualidades normalmente unidas a la ciudadanía catalana y que aquí y ahora, lamentablemente, brillan por su ausencia, resultado de un largo proceso, hoy agudizado, de lavado de cerebros ( hay que llamar a las cosas por su nombre) desde hace años iniciado ya a muy temprana edad en colegios y escuelas y luego continuado y ampliado con fondos públicos, es decir dinero pagado por impuestos por catalanes, nacionalistas o anti. Incluso parece ( decimos “parece”) que parte notable de los mismos aterrizaron en los bolsillos de algún “Molt Honorable” y familia. El resultado lo estamos viendo y sufriendo: la peste del nacionalismo, siempre y por definición excluyente, basado en factores históricos ( mediante las correspondiente falsificaciones históricas) y con su habitual toque (camuflado por el qué dirán) de racismo para tratar de argumentar una pretendida y falsa superioridad de “nuestra colectividad”( dígase nación) frente a las otras, todas ellas inferiores frente a las que hay que fortificarse y aislarse mediante creación de fronteras y discriminaciones. En suma, algo tan “nuevo” y moderno como la lucha entre el Bien ( nosotros, por supuesto) y el Mal (el resto). Con la agravante que eso se traslada a nivel de barrios, entre personas que hasta ese momento han tenido relaciones basadas en la amistad ,el compañerismo, la tolerancia,la convivencia y otros valores y conductas hasta entonces bien aceptados como valores cívicos supremos. Todo esto, después de muchos años, es lo que está intentado romper y lo está logrando en parte, el independentismo en Cataluña. Muchos años con esta “matraca”( como muy acertadamente se dice en el video adjunto) y los cambios cualitativos que estamos viendo y sufriendo son resultado de cambios cuantitativos de (muchos) años atrás, no comprendidos adecuadamente ni enfrentados con decisión por los antinacionalistas y los nacionalistas “light” frente a éstos,los en plena actualidad ahora, los “pata negra”. Estos a los que podemos calificar como “termocéfalos”. (Este apelativo no lo he inventado yo, ya me habría gustado, sino que me lo he apropiado siendo chileno su origen. Que esto conste por respeto a la propiedad intelectual.)

Hace meses, concretamente en las fechas de la denominada declaración de independencia y la realización del llamada referéndum sobre la misma (sic), esta columna caracterizó esos hechos como un intento de “golpe blando”, y por etapas mediante la sustitución progresiva de una legalidad (la estatal vigente) por otra nueva que iría surgiendo del Parlamente y el gobierno de la Comunidad.”Golpe blando es decir sin el tradicional recurso de “Tanques en la calle”.”Por etapas” forzosamente y finalmente un “intento” que sería golpe solo en caso de triunfo del mismo. El balance hasta ahora no es favorable a los insurrectos aunque es cierto que han conseguido agitar para mal la vida democrática española( una democracia reconocida y valorada en todas las instancias nacionales y foráneas, la única excepción en ese reconocimiento son los nacionalistas que parecen haber olvidado y mandado al baúl de los recuerdos lo de la “no violencia”. No van ganando ni van a ganar y ellos lo saben. Se trata ahora (por parte de ¿algunos, muchos?) de hacer el mayor daño posible a la convivencia entre catalanes y el resto de españoles y entre los propios catalanes. Las heridas son profundas y “el paisaje después de la batalla” no será el mismo que antes. Lo que hay que lograr es superar cuanto antes y con el menor daño posible esta batalla y dedicarse a enfrentar y tratar de resolver problemas muy urgentes e importantes que enfrenta nuestra sociedad y nuestra convivencia. Y sin duda que entre ellos está el tema catalán, sin duda de extrema importancia y gravedad. Asunto importante pero, hay que recordarlo, no es el único a enfrentar y a tratar de resolver. Tema importante, y, no lo olvidemos , de gran complejidad, entre otras cosas por las pasiones que levanta. Como lo estamos viendo estos días, unas pasiones auténticas y otras, forzadas y artificiales.

Mucho e importante trabajo tiene por delante el Gobierno que se forme tras las inmediatas elecciones generales. Es fundamental una gran afluencia de votantes y unos resultados que hagan posible un gobierno con amplio respaldo ciudadano. Vamos todos, gobernantes y gobernados, a enfrentar momentos muy difíciles para nuestro país. Sin duda y sin exageración retórica, son momentos históricos. Debemos estar todos a la altura de las circunstancias. Todos, con los líderes en cabeza.