Panorama económico más nubarrones; panorama político más despejado

Lo primero y más importante hoy, mi recuerdo de amistad, afecto y admiración a José/Pepe Oneto que nos ha dejado. Un maestro, un hombre bueno, un gran amigo. Y para los suyos, con Paloma al frente, mi recuerdo, mi solidaridad y mi amistad. Siempre recuerdo el hecho de que un modesto escribidor como yo ha compartido, muchas veces, página con él aquí en Republica.com. Con mi afecto, un gran abrazo, Luis.

El paisaje económico en los principales centros económicos mundiales se complica indudablemente tanto en los hechos como en las previsiones dominantes y eso, naturalmente, repercute en nuestra economía en la que, sintetizando, se ha pasado en la últimas fechas de “un menor crecimiento del previsto del PIB” (lo dijo la propia Ministra de Economía) hasta poco antes e incluso se ha bajado un escalón empezando a hablarse de recesión por algunos observadores, cambio importante. Por el contrario, el panorama político interno parece más claro y tranquilizador a la vista de las muy recientes declaraciones del absoluto líder de Ciudadanos de no bloquear la posible presidencia de Sánchez, en caso de triunfo electoral del candidato socialista. No habría así bloqueo y se recuperaría lo que podemos llamar normalidad democrática. Algo, sin duda, muy importante. Insistimos en lo de “parece”, cautela imprescindible dados los bandazos del líder de esa formación. Confiemos, esta vez, en su palabra.

En el panorama económico mundial hay, desde hace meses, factores inquietantes, algunos de ellos agravados en fechas recientes. Factores inquietantes tanto en hechos como en previsiones. La economía alemana clave, como es bien sabido, en la Unión Europea es el principal ejemplo de eso. Ritmo de crecimiento a la baja, no siendo descartable una recesión. Las expectativas, reflejadas por ejemplo en determinadas trayectorias bursátiles no son nada favorables como no lo son las previsiones de los expertos, tanto instituciones económicas como analistas. A añadir la guerra comercial lanzada por Estados Unidos, aunque en esta segunda fase recién abierta, respetando por lo menos la existencia de la Organización Mundial del Comercio. Un pequeño avance. Como también es destacable que la economía de ese país, todavía la más importante del mundo, mantiene (menos mal) el tono de sus constantes vitales, lo que es muy valioso en la presente coyuntura.

En resumen, muchos nubarrones e incógnitas en la economía mundial y eso tiene efectos ( desfavorables) sobre la nuestra. La muy reciente coyuntura política, con repetición de elecciones y un gobierno “en funciones”( parciales, cabe añadir aquí) y con el problema del independentismo catalán encima como el tema más grave, ha sido desfavorable para la marcha económica que, al menos hasta el presente, no ha sido especialmente decepcionante, aunque perduran los eslabones débiles de larga data.

Primera consideración: para enfrentar la grave coyuntura política ejemplificada sobre todo en el indepentismo catalanista así como esos crónicos eslabones débiles en la economía es imprescindible un gobierno con suficiente respaldo ciudadano e institucional para enfrentar esas difíciles e imprescindibles tareas. Condición necesaria pero no necesariamente suficiente. Para esto, a ese amplio respaldo habría que añadir , por supuesto, un gobierno con autoridad moral, con ideas y políticas claras (en las que tanto la eficacia como la equidad deben tener un “rol” central) y con honradez acrisolada, capaz de decisiones duras y difíciles pero imprescindibles.

Seguramente para la mayoría de la opinión pública española (entre los que se encuentra este comentarista), el asunto más difícil es el del independentismo de una parte de los catalanes. No parece ser esa opción separatista la mayoritaria ahí y ahora pero lo importante es si va o no ganando apoyo, tanto en su propia Comunidad Autónoma como fuera de España. Pero el hecho cierto es que ese problema que sin duda es muy grave está ahí y hay que enfrentarlo con decisión para tratar de resolverlo. Hoy por hoy visto lo ocurrido en las últimas semanas, el problema tiende al empeoramiento y, aún más grave, con posibilidad ( incluso probabilidad) de entrar en una nueva fase con presencia de actos violentos( aparte de la violencia institucional).”Enfrentar con decisión ese muy grave problema” solo puede hacerlo un gobierno con amplio respaldo y capacidad. Imprescindible. La oposición y los poderes de hecho que existen en toda democracia deben tener esto en cuenta y ser consecuentes.

En resumen, tareas imprescindibles, urgentes y muy importantes aguardan al nuevo gobierno. Y lo primero es que el resultado electoral permita que lo haya. Es decir, no cabe la posibilidad de nuevas elecciones porque esa opción sería un Arma de Destrucción Masiva para nuestra democracia. Hay que evitarlas aunque para ello haya que formar eso que se llama ahora La Gran Coalición, como recurso extremo. Esperemos no tener que llegar a eso pero si hace falta…