Para un votante perplejo

Así , por primera vez desde la instauración de nuestra democracia, se encuentra este modesto columnista: perplejo ante la diferentes (y crecientes en su número cada hora que pasa) opciones de voto. O, al menos, eso es lo que parece. Veamos.

La primera maldición que podría caernos es una repetición de la jugada, como cuando algún árbitro (pobre de él) parece perjudicar al Real Madrid en fútbol y algunos canales de tele repiten una y otra vez la jugada para que todos podamos ver ese perjuicio, no como duda sino como realidad. Aquí la cosa parece más seria: llegar nuevamente, como en la última elección, a un “cul de sac”, con necesidad de acuerdos partidistas para salir del mismo. Confiemos en que no pase esto y roguemos a quien estimemos conveniente.

En la lista de problemas pendientes para el nuevo gobierno (confiemos en que lo haya, no “demasiado” tarde porque tarde ya lo es), destaca en primer lugar y cada vez más agravado, el dichoso asunto del independentismo a cargo de una parte de los catalanes y de los partidos que tienen esa opción. A destacar que, finalmente, algunos medios (en número creciente) ya hablan de golpe de Estado. Esta columna, a raíz de los sucesos, a finales de 2017, en el Parlament catalán y en la calles y actos y decisiones de algunos partidos de esa Comunidad Autónoma y del gobierno de la misma, calificó lo que estaba ocurriendo como un “intento de golpe de Estado” porque de eso se trataba, de un intento que sólo si triunfa pasa a ser llamado golpe de Estado. Hoy sigue siendo lo que era, un intento con la situación agravada. Se trataba y se trata de algo que esta columna calificó entonces como “golpe blando”, sin tanques o fuerzas militares en acción, así como “golpe lento”. Un golpe blando aunque cada vez es y, desgraciadamente, parece que lo será menos pues la violencia y los enfrentamientos van creciendo, como se ha visto hace pocas fechas. Lento porque su lógica que es la sustitución paulatina de una legalidad por otra exige lentitud.

Pues bien, aparentemente, la “causa independentista” parece haber avanzado últimamente, no tanto en sus apoyos internos y externos como por cansancio y hartazgo por parte de los defensores de la legalidad, algo en lo que confían los minoritarios adalides de esta lamentable iniciativa que arranca, ya nos vamos enterando, desde los tiempos del Molt Honorable (sic)Jordi Pujol, que jugaba con esta baraja y al mismo tiempo se enriquecía de manera prodigiosa y, eso sí, también familiar (un paterfamilias modelo).Contaba para ese doble objetivo y actividad con la desidia de los gobiernos de la nación (por supuesto, la española, no la catalana), al que, una vez más, engañó. Con el otro se alió muchas veces.

Lamentablemente, este muy grave asunto “indepe” está ahí todavía y con probable tendencia a empeorar. El nuevo Gobierno español, cuando se forme, tendrá que, por fin, dedicarle la atención que merece. El “efecto demostración” está ya llevando al nacionalismo vasco a tratar de resucitar sus permanentes “agravios”. Las desgracias… dice el refrán.

Los posibles votantes están, según nos dicen los expertos en estas materias, cansados por tanta votación y un poco perplejos ante las (crecientes) ofertas electorales. Quizá añoren, no sería extraño, aquellos buenos tiempos del bipartidismo. Pero pueden consolarse pensando que aquí estamos llegando a algo así como el “bibloquismo”. O sea dos bloques, aunque separados dentro de cada bloque. Hay opciones claras de derecha (incluso con algo tan moderno como la extrema derecha) y opciones menos claras (casi nadie se quiere declarar “de izquierda”) en la izquierda. Nada claro, con el resultado de apelotonamiento de autotitulados “centristas” (como al inicio de la famosa Transición (Con mayúscula).

Quizá lo más funcional para el votante perplejo es proceder por eliminación de aquellos a los que no va a votar. Eliminación no física, sino solo electoral. Aclaración innecesaria pero que no sobra.

Opciones de derecha, haberlas haylas. En cabeza, los nacionalistas y similares, opción siempre y por definición, reaccionaria. Después, los tradicionales de derecha, aunque hayan modernizado sus fachadas, caso del PP y más a la derecha, los de Vox, nuevos en esta plaza pero no en europeas ( ni en americanas,sean del Norte y del Sur).Aquí también entra Ciudadanos, por lo menos esta semana. No sabemos la que viene, a la vista de sus frecuentes bandazos. Por lo menos, son firmes y claros respecto de los “indepes”. Dicho sea en su favor al menos hoy por hoy. Mañana…

Yendo al otro lado del espectro, encontramos a Podemos, formación interesante en varios aspectos pero con el grave inconveniente del “infantilismo”, esa enfermedad tan analizada por clásicos del marxismo, enfermedad peligrosa para su causa y , al final, para el progreso social por sus errados análisis de eso que denominan “la correlación de fuerzas”, clave en todo proceso social como, por ejemplo, se comprobó en el Chile del gobierno de la Unidad Popular presidido por Salvador Allende cuyo colofón fue el golpe de Pinochet, patrocinado y financiado por Estados Unidos bajo la dirección de Nixinger (Nixon más Kissinger, adalides de la democracia). Con miles de muertos e innumerables violaciones de los derechos humanos con los países democráticos mirando hacia otra parte.

En este lado del espectro se sitúa el partido “de” Errejón. La primera duda es si existe tal partido y a quien “quitará” (expresión adecuada) votos. Gran incógnita pero con muy amplio respaldo en medios y formadores de opinión, dato importante.

Queda el que parece ser el partido con mayor intención de voto, o sea el PSOE, partido que se presenta como la izquierda progresista mientras se arrima cada vez más al centro en su mejor tradición de la transición. Con gran parte de razón, los de Podemos decían que no se fiaban de su “progresismo”, a la vista del PSOE y su transformación cuando gobernó en nuestro país. Un PSOE abducido en gran parte por lo que entonces se llamó “La gente guapa” (“beautiful people”), sobre todo en el clave terreno económico con Boyer, M. Rubio y después Solchaga en cabeza, siempre con el total respaldo del presidente Felipe González. Si ahora gobiernan, no es descartable una segunda edición de todo eso. Una vez más, el tema del Poder. Muy importante cuando como ocurre hay temas muy, importantes a encarar y resolver desde una reforma fiscal eficiente y equitativa hasta el tema educacional pasando por la supervivencia del planeta Tierra y un reparto más justo del progreso hasta llegar a una diferente unión Europea más progresista y menos conservadora. Si gobierna el PSOE para encarar estos tema deberá liberarse todo lo que pueda de sus líderes más tradicionales y conservadores, si de verdad quieren un PSOE “progresista” y dando garantías de estabilidad institucional. Nada fácil estas tareas.