Sainete político

Advertencia previa al lector de esta columna.
Amigo lector,esta vez y sin que sirva de precedente, el articulo no va firmado por mí, aunque mucho me habría gustado haberlo escrito yo mismo, pero hago esto por dos razones. Una, el artículo escrito por Adrián Viudes, un gran amigo mío, a quien respeto y admiro, me parece magnífico y quiero desde las páginas de republica.com contribuir a su difusión. Dos,coincido plenamente con lo que escribe su autor. Por ello, recomiendo encarecidamente su lectura… y meditación subsiguiente, así como su difusión si le ha gustado.La segunda razón es que, tras tantos días con este dichoso tema del candidato (al que yo he dedicado una gran parte de mis últimas columnas, lo confieso), mi cerebro no da más de sí por aburrimiento y cansancio digamos mental. Quizá también jueguen ahí, los últimos coletazos de un ictus (afortunadamente ligero) que tuve hace un año y medio aproximadamente.
Mi agradecimiento también por su comprensión al Editor de este digital, Pablo Sebastián. Para mí es una gran satisfacción tener una columna semanal para escribir lo que se me ocurre. Mi admiración para los grandes profesionales que publican más de un artículo semanal. Admirable, de verdad.
Un cordial saludo querido lector y esta vez, de verdad, hasta la semana que viene.
Luis de Velasco

 

Retirado en la paz de estos desiertos consulto, de tanto en tanto, el buen libro de Baltasar Gracián “El Arte de la Prudencia” e intento seguir sus acertados consejos.

Con frecuencia antiguos amigos, con los que comparto afinidades políticas desde la transición, me requieren para cambiar impresiones sobre el sainete grotesco, ridículo y tragicómico que los políticos están representando.

Si Sánchez se dejara aconsejar por Gracián, cosa que dudo, tanto por la personalidad del presidente, preso de la soberbia y reacio a oír más voz que la de Iván Redondo su gurú de cabecera, cuanto por la condición jesuítica de don Baltasar, habría puesto el ojo y la mente en este sabio consejo: “TRATA SIEMPRE CON GENTE DE PRINCIPIOS”, y para darle argumentos a la sentencia Gracián advierte que con ellos puede arriesgarse por ser responsables; proclama que es preferible competir con gente responsable que intentar triunfar con gente ruin ya que estos últimos carecen de moral alguna, nunca se encontrará en ellos auténtica amistad porque no aman la honradez.

Sánchez, loco por dormir en la Moncloa, se abrazó a gente sin principios, y tras un corto periodo de mando tuvo que convocar elecciones harto del trato con los inmorales.

Los españoles no le dieron el triunfo que según él merecía, y no teniendo más obsesión que seguir en el poder, no tanto por hacer algo de utilidad para el pueblo, sino por todos los beneficios que el disfrute del cargo otorga, no queriendo volver a tratar con gente sin principios, no se le ocurre otra cosa que pedir ayuda a sus más directos adversarios: Casado y Rivera, eso sí sin ofrecer nada a cambio. Lo que tenía que pasar pasó, sesión de investidura fallida parálisis general, diputados, senadores y gobierno de vacaciones, desoyendo el mandato de San Pablo en su segunda carta a los tesalonicenses “Quien no trabaje que no coma”. Y por culpa de este sainete los españoles nos encontramos inermes contemplando el grave daño a nuestra economía.

Por si faltara poco para completar la representación aparece en escena el escudero Tezanos y anuncia a bombo y platillo que de haber elecciones Sánchez rozaría la mayoría absoluta. El sociólogo urdidor utiliza nuestros dineros para mentir ayudando a su jefe, mete miedo a la oposición, incluidos podemitas e independentistas, pero queda en ridículo porque si lo que dice fuera cierto tonto sería Sánchez si no quisiera ir de cabeza a esas urnas que le van a dar un poder incuestionable

Y ¿cómo acabar con el sainete? me preguntan mis amigos ¿qué se podría hacer?. Dejo a Gracián en mi mesilla y tomo la Carta Magna.

Nuestro sistema democrático no es presidencialista. Cuando votamos no elegimos presidente sino diputados que una vez sentados en el Parlamento votan para elegir al presidente. El Rey arbitra y modera todos los poderes, tiene la facultad de proponer candidato a la presidencia y lo hace una vez oídos los diferentes partidos que se sientan en el parlamento sin que el candidato que Su Majestad proponga tenga que ser diputado. Hasta ahora no ha habido problema, don Juan Carlos, y en menor medida don Felipe, no han tenido que devanarse los sesos para hacer la propuesta. Pero este es el momento en que el Jefe del Estado tiene que ganarse el sueldo. Si yo fuera el Rey, que ni lo soy ni me apetece, llamaría a consultas a Casado y Rivera y les preguntaría: ¿Si Sánchez diera un paso al lado y fuera otro socialista el candidato a Presidente ¿vosotros propiciaríais un gobierno sin ataduras bolivarianas, independentistas y filoetarras? Obtenido el “placet” llamaría a Sánchez y le conminaría a apartarse, en la seguridad que don Pedro, “por su probada condición de patriota”, no dudaría un momento en dejar el sitio libre, y ademas se sentiría consolado por Gracián “Si tu dicha es breve piensa que la intensidad de la felicidad que tuviste te sirve de recompensa. Se cansa la fortuna de llevar a alguien a cuestas mucho rato”

Acaba mi ensoñación y retorno a la paz de estos desiertos. Vuelvo a don Baltasar “Frente a las tareas grandes y difíciles no te detengas a pensar que son así pues ello puede restarte ánimo para culminarlas”. Que así sea