Un futuro próximo incierto

El título de esta columna no se refiere al inmediato futuro de Valverde, hoy todavía, entrenador del FC Barcelona, cargo sin duda (como ocurre en nuestro país en muchos otros sectores) muy por encima de sus capacidades. El titulo se refiere a un asunto, frente a lo que muchos puedan creer, mucho más importante que ése. Se trata de cual será el rumbo político del país que cuenta, todavía, con la gran incógnita de si habrá o no repetición de elecciones generales o se podrá evitar ese digamos fracaso político. En cualquier caso y a partir de ahí, nuevo gobierno y cambios o no en las políticas a aplicar. Pero lo imprescindible, parece infantil repetirlo una y otra vez, es un gobierno que haga eso precisamente, gobernar.

Las horas y los días siguen pasando y nos aproximan a la fecha legal tope y como alguien ha insistido, no es bueno dejar las cosas importantes para el último minuto. Y esta es, obviamente, una cosa (muy) importante. Hay muchos asuntos graves encima de la mesa y se ha perdido ya mucho ( seguramente demasiado) tiempo en simulacros, comedias y tonterías.

Para empezar, todos los indicadores conocidos así como previsiones de instituciones fiables indican que se ha iniciado ya un claro empeoramiento de la situación económica mundial, tanto en los hechos como en las previsiones. Esto no ha afectado demasiado a nuestra economía. Pero aquí hay que añadir una palabra clave que es “todavía”. Nuestra economía está cada vez, tanto en su vertiente real/comercial como en la financiera más integrada en la economía mundial y cuando ésta empeora, la nuestra se verá , sin duda alguna, afectada negativamente. Cuestión de (poco) tiempo. Y si no hay un gobierno con capacidad de decisiones, de respuestas, peor todavía.

Un ejemplo importante:la inserción de nuestra economía en la mundial vía por ejemplo balanza comercial ( exportaciones e importaciones de mercancías)crece año a año y ahí el panorama no es precisamente alentador. La tantas veces injustamente criticada Organización Mundial del Comercio (OMC) que suponía un cierto respeto multilateral ha sido en la práctica reemplazada por lo que se puede denominar como la “Desorganización Mundial del Comercio”, obra especialmente del inefable presidente Trump cuyo único objetivo resulta ser su reelección presidencial como sea ( sin duda una desgracia para el resto del orbe).Ese desorden perjudica siempre a los más débiles y ese es el caso de nuestra economía. Todo eso lo notaremos y supone simplemente más dificultades económicas y por ello, sociales y políticas. Por ello, mayor necesidad de un gobierno que gobierne. O sea que actúe. Menos debates ( ya pasó su hora) y más decisiones y más acción.

Naturalmente se trata de que el gobierno que se forme tenga ideas claras y acertadas y, sobre todo, útiles y beneficiosas para la mayoría ciudadana. Y en este sentido las líneas de política proclamadas por el nuevo gobierno de la Comunidad de Madrid resultan inquietantes. Tratan las mismas de, según se ha proclamado solemnemente, llevar “ la libertad” a sus habitantes mediante, por supuesto, una “política liberal” (Entre paréntesis esto parece ser una censura a todos los anteriores presidentes de esa Comunidad, todos ellos del PP ¿ pero no suficientemente liberales? Por ahí parecen ir los tiros. Quizá estas afirmaciones responden a la inexperiencia en la tarea de gobernar en algunos de los que llegan. Veremos…

El mantra está claro y se ha repetido: ”Donde mejor está el dinero es en el bolsillo del contribuyente”. Conclusión, también repetida “ad nauseam”: “Rebajas impositivas para todos”. Frente a eso, por lo menos dos dudas. Una: ¿Eso es compatible con el equilibrio o escaso déficit presupuestario y un alto nivel ya existente de deuda pública con sus efectos en los costes financieros? Dos: La experiencia aquí y en todas partes muestra que cuando se afirma eso , en la realidad quiere decir rebajas para quienes más tienen y más ganan, es decir para los poderosos con capacidad de “lobby” y para el resto, migajas si las hay.

Para mayor inquietud de unos y alegría de otros, uno de los “gurúes” reconocidos de esta opción por las autoridades madrileñas, es el economista de EEUU, desde luego liberal, Milton Friedman, gran ideólogo y padre del brutal “tratamiento de choque” aplicado por el dictador Pinochet en Chile tras su golpe de Estado de septiembre de 1973, con el saldo ( entre otros males peores, desde “desaparecidos” a asesinados) de enorme aumento de la desigualdad y de la pobreza. Buen ejemplo de liberalismo cuando la verdadera libertad y por ello el auténtico liberalismo empieza a partir de una vida medianamente digna en temas como alimentación, vivienda, sanidad, sueldo y condiciones de trabajo y demás necesidades humanas básicas., algo que en ese país se deterioró brutalmente a partir del recetario “friedmanita”.Y esos son hechos y no disquisiciones teóricas. Es decir, muchísimos (todos ellos de los sectores sociales más humildes) son ahora “menos libres”.

Seguramente, lo más probable aquí y ahora, son nuevas elecciones, algo que según expertos favorece a los perdedores de la últimas, lo que debería incentivar a los otros, los ganadores a esforzarse más para llegar a acuerdos. Veremos. Falta poco para la solución de esta incógnita. Ya, lo que venga después…”Ahora viene la libertad”. Eso dicen ellos.