En Estados Unidos un racista blanco es el presidente del país

Una matanza múltiple por armas de fuego acaba de suceder en El Paso en el estado de Texas. Las cifras oficiales son 22 muertos y 24 heridos. Pocas horas antes tuvo lugar otra matanza parecida en Dayton en Ohio con nueve muertos y veintisiete heridos. Este tipo de “mass- shootings” a cargo de un francotirador con armas semiautomáticas siguen siendo, lamentablemente, el pan nuestro de cada día en EEUU. Los repetidos intentos (más o menos sinceros) a cargo de muchos gobiernos federales de diferente signo de restringir de algún modo la tenencia y uso de armas de fuego a cargo de la ciudadanía durante muchos años han sido vanos. SE han estrellado una y otra vez con el gran poder de esa industria, ejemplificada en su gran “lobby”, la NRA (National Rifle Association), el gran “lobby” entre los “lobbies”. Después de estas dos matanzas, ampliamente recogidas en los medios de todo el mundo, nuevamente el panorama está agitado. Pero no hay problema. Otra vez la tormenta pasará, la calma volverá… y hasta la próxima matanza que, a no dudarlo, ocurrirá. Lo normal.

La matanza en El Paso, ciudad texana en la frontera con México, es un claro ejemplo de matanza por causas racistas, concretamente el objetivo ha sido, según confesión a la policía del propio criminal quien viajó en su coche cerca de mil kilómetros desde su ciudad de residencia hasta la población hispana/latina del Estado, abrumadoramente mayoritaria en el mismo en lo que calificó el propio autor, como “una invasión” de ese Estado por los hispanos. Una frase semejante a la dicha por el propio presidente Trump, calificado y reconocido como “supremacista blanco, racista y fanático”. Adecuados calificativos y muy peligrosos para la convivencia en su país, como se está viendo. Pero ocurre que esos planteamientos tienen muchos seguidores en un país con larga historia de esclavitud, racismo, linchamientos y variadas formas de violencia. Conviene no olvidar que “el Oeste fue conquistado con el rifle y la Biblia en la mano” de los ganadores que diezmaron a los pobladores autóctonos así como a millones de bisontes ( alimento y abrigo por sus pieles de los nativos) y después “importaron” esclavos , cuyos descendientes son hoy una subclase social. Temas estos magníficamente analizados por un libro muy recomendable del profesor Andrew Hacker, “Two nations”con subtitulo muy expresivo sobre esas dos naciones:”Blanca y negra. Separadas, hostiles,desiguales”.A la vista de lo que está ocurriendo con los hispanos/latinos que ya superan en número a los negros, cabe preguntarse si no está surgiendo una “Tercera Nación” también discriminada. Las reacciones de Trump a esta matanza parecen probar que éste se encuentra ya en campaña electoral para las próximas elecciones presidenciales pensando siempre en su nicho electoral clave: la llamada ”América Profunda”, es decir la más reaccionaria y eso en ese país es mucho decir, poco que ver con un reaccionario “estilo europeo”. El variado repertorio de preaspirantes demócratas, con un Joe Biden ( vicepresidente con Reagan) como gran favorito de momento da escasas esperanzas de cambio en un país profundamente conservador, hasta reaccionario. Pero en fin faltan muchos meses y ocurrirán muchas cosas dentro y fuera del país, y seguro que no todas favorecerán a Trump. Pero hoy el peligro de una segunda presidencia de Trump está ahí. Mucho dependerá de cómo vaya la economía( a ellos). Eso es lo que importa más a mucha gente, más que lo que pase con las minorías. Todo muy normal en todo el mundo mundial.

Lo ocurrido en El Paso ha puesto otra vez el tema de las armas de fuego y las matanzas en el centro del debate en EEUU (y con menor intensidad, lógicamente, en otros países). Me permito aportar un dato que puede ser de interés para algunas personas. El profesor de la Universidad de Emory, Michael A. Bellesiles, gran estudioso de los temas de violencia, publicó en 2000 un muy interesante y documentado libro con el título “Arming America. The origins of a national gun culture” que busca responder a dos temas clave. Uno,¿Cómo y cuándo desarrollaron los americanos su obsesión por la armas? y dos ¿La violencia relacionada con las armas está tan profundamente enraizada con la experiencia histórica del país como para ser algo inmutable? Las respuestas de la investigación de Bellesiles son , sin duda polémicas ( van a contra corriente algunas de ellas) pero, también sin duda, vale la pena conocerlas para tratar de conocer algo mejor ese inmenso y poderoso país, decisivo para el destino del mundo como es bien sabido. A todos nos afecta, sepámoslo o no y nos guste o no.Mientras tanto, esperemos y deseemos que Trump no sea reelegido.