De la posibilidad a la probabilidad

…de elecciones generales de nuevo. Cambio, sin duda, importante. Pero esa probabilidad parece cada vez mayor conforme pasan los días y la confusa situación política no se aclara ni se simplifica. Al contrario, cada vez resulta más confusa. Y con mayores tensiones que alcanzan ámbitos hasta hace bien poco, insospechados.

Un ejemplo de esa tensión fue lo ocurrido durante la reciente manifestación del Orgullo en Madrid con rechazo total por parte de manifestantes a la presencia de una delegación de Ciudadanos. Aunque las informaciones, al menos las que yo he visto u oído no coinciden, parece que ese rechazo fue no solo verbal sino además acompañado de acciones, digamos poco amables, por parte de manifestantes del Orgullo, algo que, de ser así, contradice claramente su autoasignado “rol” de paradigmas de la tolerancia, respeto al otro, etc. Episodio muy lamentable que revela la tensión ciudadana que crece a consecuencia, al menos en parte, del retraso electoral y de los contados acuerdos que tanto a nivel ciudad como CCAA se están logrando. No hay avances, que se sepa, respecto de acuerdos para una posible investidura, lo que aumenta la tensión y el nerviosismo, incluso fuera de casa, o sea en Europa. Así El País, en general bien informado y riguroso, publica este domingo reciente un titular en primera que dice que “La UE avisa de que el Gobierno de Sánchez agota su período de gracia”, lo que en lenguaje más diplomático quiere decir que ya está bien de demoras y que hay que lograr un gobierno y empezar a trabajar. Algo con lo que, no parece haber duda alguna, sintonizan millones de electores, ya cansados de tanto “baile tacticista” y de no decisiones. Ya parece aceptada la opción de la no investidura en primera votación en el Congreso el próximo 23 de julio y se estaría pensando en la segunda votación, por mayoría simple, el 25 de ese mes. Pero vaya Ud. a saber. Ya se suponía que el fallecimiento del bipartidismo traería dificultades mayores y desconocidas hasta entonces al entrar en la “terra incognita” del multipartidismo. Y ahí estamos y parece que embarrancados, sin lograr salir de ese lío. Ya se han publicado encuestas sobre votos a cada partido en estos momentos pero su fiabilidad, según expertos, es discutible. De todas maneras, su utilidad práctica, aquí y ahora es nula. Lo que posible es que si hay que ir nuevamente a las urnas, la abstención aumentaría (Entre otras, la mía).

Puestos a hacer pronósticos, la opción más factible parece un acuerdo “In extremis” entre PSOE y Podemos, en base a eso que se llama “gobierno de cooperación” que no “de coalición” acompañado lógicamente de un “mecanismo de control y supervisión del acuerdo” que se logre entre ambos. Esto último parece obligado y necesario además de democrático. Pero el que sea la opción más factible (en principio) no quiere decir que se logre. Podemos presenta serios inconvenientes tanto políticos como doctrinales y de inexperiencia. No olvidemos que lo que está en juego es el gobierno de un país serio e importante y con serios problemas, no el de un municipio diminuto. Esto sin duda pesa o debería pesar.

Hasta aquí mis breves reflexiones sobre este tema. Debo confesar mi cansancio, como el de muchos compatriotas, por este tema. Desear por eso que pronto salgamos de este “impasse” y que el gobierno que se forme se dedique a gobernar, es decir a tratar de ir resolviendo o, al menos encauzando, temas muy graves, desde el “intento de golpe blando y por etapas” de los “indepes” que sigue avanzando hasta el muy grave problema de los alquileres y la vivienda, pasando por una imprescindible reforma laboral y de la administración de la justicia, y muchos otros asuntos que demandan atención cuanto antes. Así que responsabilidad y acuerdos, y a trabajar.