Todavía en la resaca postelectoral

Como mucho se esperaba, y se temía, la resaca postelectoral, dicho más burdamente, el carajal de llegar a acuerdos ( sea para gobiernos u otros pactos) tras las elecciones se está prolongando seguramente demasiado , para desespero creciente de la ciudadanía. El bipartidismo tenía sus inconvenientes pero también sus ventajas. Normal. El pluripartidismo reemplazante está mostrando también sus inconvenientes a los que habrá que acostumbrarse, la democracia tiene sus costes, no es gratis. Menos mal que hay fechas tope para llegar a acuerdos aunque repetición electoral seguramente es algo que pocos desean, al menos entre los votantes.

Este período postelectoral es más complicado por la cantidad y variedad de los procesos electorales que son su causa. La simultaneidad de elecciones generales y autonómicas y locales complica y demora el proceso. Las elecciones de menor entidad (autonómicas y locales) dan lugar a la presencia de muchas formaciones, algunas de escasa entidad, casi personalistas o virreinales que, sin duda , complican y alargan este interminable (y cansador) proceso de llegar a acuerdos entre quienes pueden y deben llegar a esos acuerdos necesarios para gobernabilidad o, al menos, viabilidad democrática y mínimamente eficaz y responsable.

Deseemos que este proceso termine pronto y que, a partir de ahí, los gobernantes de turno, en su nivel, empiecen a cumplir con su obligación como depositarios de la legitimidad popular, confirmados sus triunfos electorales y completados sus pactos y acuerdos. Los problemas que encaran, especialmente el gobierno de la nación, son graves y urgentes. También los hay, por supuesto, en los otros niveles ( el autonómico y el local) pero aquí nos vamos a referir sólo a los primeros o , más exactamente, a aquellos de los primeros que entendemos más graves y urgentes. Veamos.

Siguiendo el camino marcado por Pedro Sánchez en su reciente intervención ante el Círculo de Empresarios en Barcelona, no voy a referirme al que, por mi parte y modestamente, considero como el problema más grave que enfrentamos como nación es decir lo que se denomina el “procés”,caracterizado en esta columna desde la denominada declaración de independencia y el pretendido referéndum, como un “golpe de estado blando y por etapas”. Ya desde hace algunas semanas algunos avezados comentaristas hablan de golpe de estado, así que bienvenidos al club de llamar a las cosas por su nombre.”Blando” porque no han salido los tanques a la calle y ·” por etapas “ porque como se está viendo ( para el que quiera verlo) se trata de un proceso que se va basando en articular poco a poco y con paciencia ( esa que siempre pedía Jordi Pujol, el auténtico “padre de la criatura”) una especie de “legalidad paralela” a la nacional basada en la normativa e institucionalidad autonómicas. Proceso por ello lento y zigzagueante y por eso no sabemos si este golpe triunfará o no al final. De momento en algunos aspectos el separatismo no va ganando, sobre todo en el frente interno. Pero en el internacional, no tanto en lo oficial como en las percepciones, por errores y desidias del gobierno de turno de la nación ( sobre todo el “ausentista” de Rajoy), el separatismo ha logrado avances notables contando con el apoyo de importantes medios de comunicación así como de algunos de esos comités y similares de cuatro “buscavidas” que proliferan cada vez más y con denominaciones rimbombantes. A más información, más desinformación. En resumen, el grano del “procés” sigue ahí, sigue inflándose en espera de una cada vez más difícil solución que hay que buscarla y encontrarla. Yo, pobre de mí, no la tengo, lo confieso.

En segundo lugar, para muchos en primero, el tema económico. La economía sigue débil, y sus perspectivas más inmediatas no son favorables a la vista de indicadores internos y de perspectivas externas, ejemplificas en el creciente conflicto no ya sólo comercial sino que algo más amplio y complejo entre las dos superpotencias, la tradicional (EEUU) y la nueva (China).España sale tocada de la crisis que se inicia hace diez años en EEUU y luego se hace global y sale malherida ( quizá algo menos que otros europeos, magro consuelo) y con una sociedad con mayor desnivel social, y con gran tasa de paro y con empleos de muy baja calidad y escasa remuneración ( ese nuevo estamento que en EEUU se llaman “los “working poor”, los que trabajan por una miseria).Seguramente el ejemplo más gráfico y doloroso son los llamados “riders” de Globo, de lamentable actualidad a los que se quiere presentar como autónomos cuando son un caso de explotación propia del feudalismo o de etapas anteriores como el Imperio Romano. Como muchos otros empleos en el boyante, estadísticamente, sector servicios. Así avanzamos.

Y así , ante este panorama de desigualdad social creciente ( peligrosa bomba de relojería), la única preocupación de algunos mesiánicos( “expertos imparciales”) es la de “rebaja impositiva” eso sí, añaden, “para todos” cuando la experiencia demuestra que eso , en la realidad, quiere decir “rebaja impositiva para unos pocos, concretamente para los que más ganan y los que más tienen” o sea para “los que mandan a los que legislan o gobiernan”. Esa es la pura verdad, lo demás son cuentos. Por ejemplo, cundo el gobierno habla de subir el IRPF a los ingresos superiores a los 130.000 euros /año algunos salen en tromba diciendo que eso es un ataque a la clase media, a la que se fríe con impuestos. ¿Eso es clase media? Por favor. Imprescindible que el gobierno, sea o no de coalición, se convenza de lo urgente, económica y socialmente , de una reforma tributaria para un sistema más justo y más eficaz y que no se deje seducir por las falsedades de la derecha, defensora de minorías económicamente muy fuertes. ( Por ejemplo, échese un vistazo a los sueldos en entidades financieras para ver las enormes diferencias entre directivos y consejeros y el resto del personal en un sector donde se han enterrado miles de millones de euros en rescates públicos sin sanción alguna).Primero que los que más tienen y ganan paguen impuestos justos y equitativos y sin trampas y luego, las caridades que quieran. Entonces, bienvenidas sean éstas, así en la tierra como en el cielo.

Hay muchos otros aspectos socioeconómicos (desde la vivienda hasta las pensiones o la administración de la justicia que iremos examinando en próximas columnas de opinión) que exigen soluciones y de ahí la necesidad y urgencia de gobiernos capaces e inteligentes y que busquen lo mejor sobre todo para los más débiles. Porque hacen falta gobiernos responsables, honestos y bien preparados y con respaldo ciudadano, no equilibristas ni cantamañanas oportunistas. Parafraseando a una meditabunda y, como siempre, genial Mafalda, nos hacemos su misma pregunta:”A veces me pregunto si estamos realmente en buenas manos”. Sobre todo ahora que resurgen casos muy importantes de nuevas corrupciones con destacados capitanes de grandes empresas con posible participación. No es fácil un cambio radical a mejor pero se puede lograr y, sobre todo, se puede y se debe exigir por la ciudadanía. Los equilibrios macroeconómicos y el mercado funcionando bien son necesarios como lo es una ciudadanía consciente de sus derechos y obligaciones y una clase empresarial que cumpla sus funciones adecuadamente. Conflictos los habrá como en toda sociedad democrática y libre pero hay cauces que se deben respetar por todos ( hay que insistir en lo de “por todos”) para solucionarlos. El tema central, como en todo proceso social, es el del poder y cómo se reparte el mismo. Esa es la clave de todo avance o retroceso. Veremos cómo avanza nuestro país en estos años inmediatos. Vienen tiempos difíciles. Esa es quizá la única certeza hoy por hoy.