El debate del siglo primera parte

Primera parte porque, más que probablemente, esta noche será la segunda parte que servirá para enmendar errores, llenar vacíos, hacer matizaciones y demás, pero con lo visto y oído anoche en un buen trabajo de la 1 y del moderador de los Desayunos ya hay temas para un comentario, breve y de urgencia. Allá vamos.

Lo usual en estos casos es señalar un ganador y voy a empezar por ese trámite. No son santos (con perdón lo de santos en este caso) de mi devoción los de Podemos (o como se llamen ahora), pero creo que ese ganador anoche fue el líder de esa formación Pablo Iglesias con la Biblia (en este caso la Constitución española) en su mano y sus acertadas citas de ella, especialmente en lo relativo al tema fiscal y tributario. Luego vuelvo sobre este asunto clave y su casi desaparición en el debate. Naturalmente que Iglesias y su formación y muchos otros abogan (abogamos) por una reforma constitucional que en ese campo y en otros es muy necesaria. Mucho más desafortunado estuvo Iglesias en lo de la chorrada del multinacionalismo de nuestro país, una milonga nacionalista,casi un “vicio solitario” a lo que no hay que hacer mucho caso. Mucho más importante es trabajar por una nación y un país de ciudadanos libres e iguales y en eso hay mucho, muchísimo camino por andar. El nuestro es un país con grandes y, más preocupante, crecientes desigualdades tanto en oportunidades como en resultados. Tema complejo, difícil y quizá por eso se habló poco del mismo en el debate. Se presentaron, de manera muy poco sistemática, propuestas por algunos de los candidatos pero nunca acompañada esa digamos lista de deseos de un cálculo, siquiera rudimentario, de su importe. Al contrario, para el bloque de derecha, la solución está a mitad del camino entre la fracasada “austeridad expansiva” y lo de “ donde mejor está el dinero es en el bolsillo del contribuyente” (seguramente doctrina de Reagan), o sea dicho brevemente rebaja de impuestos, incluso con desaparición de algunos de ellos. Pero ahí la experiencia nos muestra que cuando se aplica eso, la realidad es que esa rebaja impositiva es sólo para los más ricos, y por ello poderosos mientras que los que afectan a las clases más bajas o no se tocan o se aumentan. Tema clave en todos los aspectos más cuando por delante todo apunta a crecientes dificultades económicas en la economía española y en la mundial. Pero de eso, poco o nada escuchamos anoche. Ningún candidato, creo, habló de la imprescindible reforma tributaria a fondo buscando mayor recaudación y mucha mayor equidad insistiendo en ambos objetivos y en que son, si así se quiere, perfectamente compatibles. No son opuestos como la derecha quiere hacernos creer.

Siguiendo con los candidatos y su actuación anoche, quedó claro (al menos para este modesto escribidor) que el candidato de Ciudadanos se “comió” al del PP al que obligó a ir a su rueda. Sobre un posible pacto postelectoral para un gobierno PSOE-Cs, opción apoyada por la “Intelectualidad europea” o, al menos, la británica representada por The Economist, en lo que insistió Iglesias ante Sánchez sin respuesta de este (¿importante ese silencio o no?).Como tampoco hubo respuesta de Sánchez a la petición (creo recordar que dos veces) de Iglesias de entrar en su posible gobierno. Tema sin duda importante porque la negativa de Ciudadanos está (parece) vigente, y porque si gana el PSOE es poco probable que le baste con esa ¿ensoñación? sanchista de un gobierno con independientes “de prestigio” (sic) ¿Cuántos hay y dónde?

En resumen, un debate útil, no sé si decisivo cuando hay, o había hasta ayer, tantos indecisos pero que creo pudo servir para tratar de revalorizar la tan denostada (en muchos casos, injustamente) “cosa política”. El descenso por el camino de desprestigio de la política, al que ayudan muchos políticos, es muy peligroso. Miremos a Ucrania, sin duda ejemplo distinto y distante pero al fin y al cabo, un peligroso síntoma en los arrabales de la UE. No está tan lejos.

Permítaseme finalmente un breve comentario que a algunos parecerá frívolo, pero lo creo de interés y es referido el atuendo tradicional de Iglesias. Oí un comentario en un debate esta mañana de que le favorece porque así no parece un político tradicional. Es posible pero también puede no favorecerle sobre todo en votantes de mayor edad que los hay y muchos. Pero más importante que eso es llevar un atuendo adecuado por respeto a la formalidad de un acto y a los otros participantes. Siempre recuerdo al presidente de Chile Salvador Allende, con impecable atuendo en actos solemnes como este debate. Y nadie puede dudar de sus credenciales reformistas y revolucionarias por las que dio su vida el 11 de septiembre de 1973 en el golpe “made in USA” llevado a cabo por Pinochet. Sr. Iglesias tome nota por favor. Gracias.