110 compromisos con la España que quieres…y alguna ausencia

Hace breves días, el presidente y candidato electoral Pedro Sánchez presentó las principales medidas del programa electoral del PSOE, bajo ese título de “110 compromisos con la España que quieres”. Lo hizo acompañado de Carmen Calvo y Cristina Narbona en un escenario con grandes y numerosas banderas españolas y de la UE, todo un acertado mensaje.

El texto completo, que el lector interesado puede consultar en la web del PSOE y que aquí no voy a resumir, excepto en aquello que entiendo más destacable, se sitúa dentro de un marco socialdemócrata, lo que supone una indudable modificación respecto de políticas realizadas en los últimos años bajo las finales presidencias de González y la de Zapatero. Así se declara que se trata de un” programa basado en los 9 meses de Gobierno de Pedro Sánchez”. De modo que, en principio, estamos ante una política de tinte socialdemócrata. Pero, hay que insistir, habrá que ver la fuerza institucional y social del gobierno para hacerla realidad. Porque obstáculos los va a haber y muchos y variados. Vale la pena recordar una frase de Goethe: “Pensar es difícil. Actuar lo es más. Actuar como se piensa, lo más difícil del mundo”. Los compromisos nos muestran lo que piensa (hacer) el PSOE, Veremos, si forma gobierno, con qué apoyos, cómo actúa y si cumple. Ya estamos cansados de promesas y compromisos incumplidos por parte de todos los partidos cuando han tocado poder en la todavía breve andadura de la democracia española. Veremos.

Sin duda que el principal acento del programa está puesto en los aspectos económicos y, por lo tanto, sociales. Es decir, en los temas socioeconómicos. Redundancia porque toda medida económica tiene siempre impacto social.tema mucha veces olvidado o menospreciado por los digamos teóricos de laboratorio , los que sólo piensan que lo único importante es la “asignación óptima de los recursos”( por supuesto tema importante) pero “basurean” los efectos sociales de las medidas que proponen .Lo resume bien una frase del senador demócrata de EEUU y hoy precandidato a la presidencia de su país, Bernie Sanders, no precisamente un insensato revolucionario. “La libertad requiere el imprescindible complemento de la seguridad económica”. Es decir, no hay libertad ni democracia auténtica sin un mínimo de bienestar económico para la ciudadanía de un país. Un bienestar suficientemente equitativo y justo, con la mayor igualdad(o la menor desigualdad) posible. La economía al servicio de las personas, no al revés. Se trata de lograr una economía eficiente y equitativa porque ambos conceptos no son opuestos frente a lo que muchos creen y practican.

Precisamente el programa que comentamos pone el principal acento en, primero revertir la indudable tendencia a y realidad de una mayor desigualdad en nuestro país aumentada en los últimos años de crisis para luego pasar a una etapa de búsqueda de mayor equidad acompañada de mayor eficiencia y productividad porque ambos objetivos se creen compatibles. Y en ese empeño el sector público y sus instituciones tienen un papel muy destacado. Aquí no cabe el liberalismo del “laissez faire, laissez passer”. Mercado sí, por supuesto, sin duda alguna. Pero mercados en libre competencia sin trabas monopolísticas o corruptas que falsifican esa competencia, Pero el mercado no puede por sí solo asegurar ese camino a un mayor bienestar colectivo que exige maximizarlo y repartirlo equitativamente. Y ahí entran las instituciones del sector público desde las puramente económicas hasta otras clave,desde el Legislativo hasta la administración de la justicia pasando por empresas e intervenciones públicas. Instituciones públicas suficientes, bien dotadas presupuestariamente, con personas capaces y honradas, bien elegidas y con personal total en número adecuado. Sector privado y sector público trabajando bien como ocurre en muchos países de economía mixta que armonizan eficacia económica y equidad.No cabe aquí la bien conocida sentencia de Reagan:”Las siete palabras que más temo son :”Soy del gobierno y vengo a ayudarles”. Eso quizá valga en su país (y parece que ni allí funciona ya muy bien eso) pero no aquí salvo para los fundamentalistas de laboratorio que rechazan intervenciones en públicas en beneficio de los más débiles, inspirados sobre todo en los principios de los republicanos de Estados Unidos.

En esta columna hemos insistido muchas veces en la gravedad de la creciente desigualdad en la sociedad española, tanto en riqueza como en ingreso como en otro aspecto muchas veces ignorado y, en gran parte origen de esas desigualdades, que es la desigualdad de oportunidades. En este programa electoral parecen conscientes de esta situación que ha empeorado en los años recientes y que sin duda es un muy grave problema no sólo económico sino también social y político. Así en los Compromisos el PSOE sigue apostando por el aumento del salario mínimo, busca una reforma a fondo del mercado de trabajo, quiere un Pacto de Estado por la educación como medios para reducir la desigualdad.Y dato muy destacable es la introducción de un ingreso mínimo vital presentado por Sánchez como “piedra angular en la lucha contra la pobreza”. Concretamente contra la infantil que afecta a más de dos millones y medio de menores en nuestro país, según datos de la Unicef. Hay que resaltar además que su aplicación efectiva sería un paso importante en la citada lucha contra la desigualdad de oportunidades porque la misma empieza cuando uno nace y en qué hogar lo hace. Nacido en familia pobre no tiene las mismas oportunidades que nacido en familia acomodada o rica. Eso está clarísimo y de ahí también la dificultad de luchar contra eso. Lo sintetiza muy bien una frase del italiano D´Amicis: “El destino de muchos depende de que en su casa haya una biblioteca de sus padres”. Las imprescindibles y urgentes medidas para enfrentar el grave problema de la España despoblada se incluyen en este apartado de la igualdad de oportunidades como en el de la creciente desigualdad. Tema muy complejo que seguramente exigirá un acuerdo entre gobierno y oposición. Como también lo exigirá la también urgente e ineludible reforma del sistema de pensiones, sistema cada vez más frágil. Y hablar de acuerdos multipartidos es hablar de graves dificultades. Ojalá no sea así.

Por supuesto que estas y otras medidas programadas exigen primero voluntad política seguida de financiación.La primera exige a su vez capacidad e inteligencia gubernamental para hacerlas realidad lo que remite al tema central en todo proceso de cambio que es el del Poder (con mayúscula) porque la mayoría de esas medidas contarán con la oposición decidida de la oposición política y sus aliados económicos, mediáticos, académicos, etc. con argumentos de todo tipo y pelaje y con amplios,abundantes y variados recursos. Sin duda que el centro de este previsible conflicto estará en la búsqueda por parte del gobierno de los recursos financieros necesarios que serán cuantiosos y especialmente por la vía impositiva.Ya el PP ha hablado en tiempo de campaña preelectoral de rebaja de todos los impuestos para todos. La experiencia muestra que cuando se promete eso la realidad es la de rebaja impositiva para los más poderosos.

La pregunta es si es viable elevar impuestos sólo a los grandes ingresos y patrimonios y a las grandes empresas. Las cifras comparadas con las de países similares en la OCDE muestran la posibilidad de mayores ingresos con un sistema tributario más equitativo y más eficaz,La presión fiscal el nuestro país es (en 2017) del orden de un tercio del PIB, por debajo de la media OCDE. Como antecedente inmediato y fallido, recordemos que hace meses el PSOE y Podemos acordaron aumentar el IRPF a las rentas superiores a los 140.000 euros y subir el impuesto de sociedades a las empresas que facturen más de veinte millones, nivel que puede parecer bajo y que sin duda cabe elevar especialmente para las muy grandes empresas cuyo nivel impositivo real es ridículo. Todo ello debe ir acompañado de una profunda, incluso valiente revisión de muchos agujeros tributarios muy variados y que benefician a los grandes. De ahí la importancia de ese concepto, el Poder, a que nos hemos referido.Es decir, recursos “haberlos, haylos” si se quiere, sin duda, enfrentar grandes privilegios. Esa es la respuesta viable a la inevitable pregunta de “Lo que propone el gobierno está muy bien y es muy justo pero ¿Quién paga esto?” Falta, al menos hasta ahora una información acerca de cómo se financiaría, recordando además que ni el presupuesto del Estado ni la situación de endeudamiento público están para demasiadas alegrías como no lo están las previsiones económicas, en casa y fuera. Sin duda que el gobierno Sánchez debe tener esos números pero esa es una de las ausencias, al menos para la opinión pública. Hoy.

Hay otra gran ausencia en estos Compromisos sin duda de más peso que esta recién citada. No hay referencia alguna al proceso independentista en Cataluña.No sé si este tema es o no el más grave que enfrenta nuestra democracia. Es un tema de valoración por cada cual. Lo que sí creo es que un tema de enorme gravedad que viene de muy atrás y que, sin duda creció durante el gobierno Rajoy por su desidia en enfrentar el mismo.

Cuando tuvo lugar concretamente el referéndum ilegal en Cataluña, esta misma columna definió esa grave situación como un intento de Golpe de Estado con características propias como las de ser un “Golpe blando y por etapas”. No se trataba ni se trata de un Golpe “clásico”, un cuartelazo con tanques en la calle y rápidas decisiones entre ellas la sustitución de una legalidad por otra. Es un Golpe con mínima violencia, aunque la hay y que se trata de llevar adelante mediante la sustitución de una legalidad (la española) por otra (la catalana, ya existente o de nueva creación). Obsérvese que cuando el Parlament adopta decisiones afirma que son “acordes con la legalidad vigente” pero ¿con cual?De modo que ese intento va avanzando paso a paso por etapas y con más eco y éxito fuera de España que dentro. Insistimos en que hoy por hoy y mientras no triunfe, lo que está por ver, la cosa es un intento de Golpe, no un Golpe. Todavía es evitable aunque el daño hecho , sobre todo a la convivencia entre catalanes y el resto de españoles y entre catalanes entre sí es muy profundo, aparte de otros muchos daños difícilmente cuantificables. Todo ello por el aventurerismo de unos,el seguimiento de otros y la apatía de muchos más. Pero lo importante es que el éxito de esta intentona es todavía evitable. Y ese debe ser uno de los objetivos del PSOE si llega al gobierno.De eso no hay que dudar, al menos en principio.Por eso asombra la ausencia de referencia alguna a este tema en este programa, en esta larga serie de Compromisos.

Puede esto deberse a razones tácticas que quizá puedan ser respetables y comprensibles. Pero lo que es inaudito, sobre todo de cara al voto ciudadano, es el silencio, esta no información que puede llevar a muchos a un interrogante: ¿pactará el PSOE su investidura, llegado el caso, con los independentistas o se asegurará la presidencia a cambio de favores en un inmediato futuro? En esto insisten partidos de la oposición y hay que decir que es un recurso lógico ante el silencio socialista en este momento en este fundamental asunto. Creo que la decisión silente del PSOE es un paso táctico para no descubrir sus cartas demasiado pronto y porque sabe que una cosa es lo que él plantee y otra, que puede ser muy diferente, lo que logre en una negociación que tendrá lugar con los “indepes”(la llamada “solución política”). Negociación sin dudarlo muy difícil porque lo es negociar con quien no quiere hacerlo de verdad porque lo quiere todo y no ceder y porque además recurre continuamente a la mentira, a los alborotos en la calle e incluso a formas de violencia. Aún así, es claro que todos estos inconvenientes son menores que esta “ausencia”de argumentos en los citados Compromisos que, a no dudarlo, serán subsanados en la campaña electoral socialista, tratando de enmendar esta extraña “ausencia”. Esperemos que así sea.