Terra incógnita

A partir del inmediato 28 de abril, elecciones generales, entramos en una auténtica “terra incógnita”, territorio desconocido, inexplorado para el que servirá muy poco de lo anterior.

Ya hay varios signos premonitorios indudables. En fútbol, un árbitro pita un penalti contra el Madrid y expulsa a Ramos, todo eso en casa del Madrid que además pierde ese partido contra ¡el Gerona (me resisto a escribir Girona)! En baloncesto, el Madrid jura y perjura que le han robado la final los tres árbitros tras perder contra el Barcelona ¿Son o no son signos de tiempos nuevos?

Pues en política pasa lo mismo. No miren las encuestas, no sirven para nada. Una cosa será el resultado de los votos y otra gracias al Sr, D´Hont, el reparto de escaños para hacer las cosas más difíciles. Además se acabó el bipartidismo lo que acrecienta la dificultad para definir quién o más bien quiénes gobiernan después ¿Vamos por un camino italiano? Los que admiran la vida política de ese país que siempre, dicen, sale adelante deberían recordar el coste, no sólo económico sino mucho más amplio, que todo eso supone. Veamos brevemente (la cosa no me da, al menos a mí, para mucho más) algunos casos.

Empecemos por el presumiblemente favorito, el PSOE, porque tiene la ventaja (o desventaja para muchos otros) de terminar gobierno. Gobierno breve (el tiempo “se le ha ido volando”, el chiste no es mío) con realizaciones de interés y que están en su activo electoral como destacadamente la subida del salario mínimo que ahí queda. Como queda, y esto dicho sea en su contra aunque el tiempo ha sido escaso, el desesperante deterioro del mercado laboral, consecuencia tanto de lo acordado en su día por el gobierno (sic) Rajoy como por las prácticas explotadoras y no éticas de “empresarios” (ojo, no digo “todos” pero haberlos haylos y muchos, y se van conociendo poco a poco) carentes de escrúpulos y de una mínima ética, más allá de proclamas casi evangélicas de sus asociaciones y similares.

Como queda en su pasivo, aunque la herencia recibida del ¿gobierno? Rajoy es un lastre inmenso, el endiablado problema del independentismo, existente en parte de la población catalana y sobre todo en sus dirigentes y sus agitadores paniaguados. Pero tranquilos porque este tema durará más allá del próximo y de los próximos gobiernos. Y luego vendrán los chicarrones del Norte. No lo duden.

Un portavoz importante del PSOE ha afirmado que aspiran a un gobierno monocolor. Bueno, como aspiración vale. Otra cosa es como probabilidad. Es más probable que el Geta (léase Getafe CF equipo al que admiro casi como al Rayo) entre en la Champions inmediata que el PSOE alcance su objetivo. Veremos, ya falta poco.

El PP está peor que el PSOE que ya es decir. Sumido en el tremendismo verborreico, en la exageración, en una curiosa distinción entre el socialismo y el “sanchismo” (¿pero no son lo mismo, no son igual de malvados para los peperos?) su esencia y receta parece radicar en más desregulación, menos impuestos (dicen que “para todos” pero la realidad luego muestra que eso es sólo para los ricos y poderosos) y más liberalismo, ungüento mágico que olvida la sabia máxima del clérigo y filósofo francés Lacordaire, siempre vigente, la que dice “Entre el rico y el pobre, la libertad oprime y la ley protege”. Son tan modernos que quizá no la conocen. O peor, que si la conocen, la desprecian.

Podemos (aunque soy tan antiguo que quizá no se llaman así ahora) están desde hace meses en caída libre y parece que seguirán. Aquí sólo se me ocurre una pregunta a un votante cualquiera que piense votarles o no y es la siguiente: ¿De verdad si Ud. creyese que Podemos tiene probabilidad cierta de gobernar le votaría? ¿O Ud. les vota por un algo de protesta y porque, más importante, sabe que no van gobernar? Imagínese un Gobierno de España con integrantes como Iglesias, Montero, Belarra y luego decida. Aunque reconozco que hay una respuesta fácil tras haber visto algunos/as integrantes de recientes y anteriores gobiernos… que mejor no nombro.

La última mención, por algo no tienen todavía representación parlamentaria, es para Vox. Su líder afirmó algo así como que aspiran a gobernar y que si no lo hacen ellos lo harán sus ideas. Esperemos y deseemos que no sea así pero en estos tiempos tan movidos y confusos, con predominio ideológico creciente de las derechas (aunque ahora nadie es “de derecha” sino de “centroderecha”) todo es posible aunque no tan probable. Aunque hoy por hoy, insisto en hoy por hoy, lo más probable es un esquema trifásico “a la andaluza”. Dependerá en gran parte de la veleta ciudadana (quiero decir de Ciudadanos) ya que no sería creíble que volviese a la vena socialdemócrata de su origen. Lástima porque una fórmula de antinacionalismo comprobado con más socialdemocracia (y menos “cesarismo”) es seguramente fórmula muy interesante y hasta de éxito o, por lo menos, de no fracaso.