Lo de Venezuela

Está muy claro que “lo de Venezuela” , es decir lo que está sucediendo en ese país está siendo seguido con gran interés por una parte notable de la ciudadanía española y, desde luego, con notable cobertura de los medios de comunicación. No es exagerado afirmar que ha pasado a ser objeto de controversia política de consumo interno. Y cabe afirmar que el primer tema de debate es tratar de caracterizar “lo de Venezuela” , lo que allí ocurre para a partir de ahí extraer conclusiones que puedan servir como arma arrojadiza en nuestro debate partidista. Así que tratemos de avanzar en ese pantanoso terreno con la sinceridad por delante.

La pregunta obvia y repetida “ad nauseam” es la de si se trata o no de un Golpe de Estado. A la vista de los datos conocidos y los antecedentes inmediatos y visto desde la distancia geográfica, es decir no estando sobre el terreno, mi opinión, por supuesto sujeta a error, es que lo hecho por el autoproclamado presidente interino Guaidó es un intento de Golpe de Estado. Que triunfe o no es otra cosa. Hay que esperar.

Como escribí en un tuit poco después de conocerse aquí los primeros hechos, el resultado final creo dependerá de la posición de las Fuerzas Armadas o, más exactamente, de sus mandos superiores, algo totalmente normal en casos parecidos o similares. Son los que tienen el poder interno, en este caso, la fuerza de las armas. Véanse los llamados recientes a ellos tanto de Maduro como de Guaidó. Esos mandos, sin duda privilegiados por Maduro en todos los órdenes en un país arrasado, no solo económicamente, tienen mucho, muchísimo que perder si cae su padrino. Una incógnita para la que no tengo respuesta, es el nivel hasta donde llega ese favoritismo que determina esa fidelidad ¿Cabe una rebelión interna de mandos inferiores frente a la cúpula castrense? Algo sin duda muy peligroso para todos y pregunta clave para la que, repito, no tengo respuesta. La tendrán quizá servicios de información y espionaje de países como Estados Unidos y otros. Para eso (y para otras cosas) existen.

Creo que estamos en presencia de un (intento de) Golpe de Estado, en mi opinión justificado por la, en todos los órdenes, catastrófica situación a la que la gobernación (¿) de Maduro y los suyos han llevado a Venezuela. Los indicadores de todo tipo desde los económicos hasta los de exilio, las libertades cívicas y la convivencia son desastrosos, algunos de ellos inconcebibles. Y algunos de esos dirigentes tienen la desvergüenza de hablar de “socialismo bolivariano” cuando la cosa es mucho más sencilla: se trata de “saqueo y destrucción de un país” por unos pocos desalmados ilegítimos por esa permanente conducta lesiva para millones de sus conciudadanos. Por todo eso, la rebeldía es legítima y merece apoyo.

Actor decisivo en esta tragedia, aunque oculto entre las bambalinas, es la administración de Estados Unidos. Ninguna novedad en la historia de ese Imperio en América Latina, su permanente”backyard”, su “patio trasero”. Actor principal lo fue ese Imperio también en el golpe de Estado en Chile contra el presidente legal y legítimo Salvador Allende en septiembre de 1973.El ejecutor visible es bien sabido, fue el general Augusto Pinochet. Los verdaderos actores, la dupla Nixon y Kissinger, de tenebrosa memoria. Miles de víctimas y represaliados esos mismos e infaustos días y por la dictadura que siguió al Golpe. Aquí en Venezuela también interviene un personaje bien conocido en otros países latinoamericanos, bien conocido por sus actividades desestabilizadoras contra los mismos: el “neocon” Elliot Abrams, que trabajó con gentes como Bush y Reagan y ahora designado por Trump como su “factótum “ en Venezuela.

A la vista de lo que conozco del tema, esta es mi opinión que repito puede ser errónea. Ante un gobierno ilegítimo en su acción que lleva a millones a la catástrofe, está justificada la rebeldía. No todos los Golpes de Estado son iguales ni mucho menos. Por eso aplaudo la actuación, al menos la hecha hasta ahora, de la Unión Europea, sabiendo que queda mucho, muchísimo y muy complicado por hacer. E insisto: lo que decida el gobierno (¿) de Trump es clave. Precisamente hoy martes 29 de enero cuando escribo estas líneas, medios españoles publican que Trump ha ordenado la congelación de los fondos en EEUU de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), tema totalmente decisivo para este país y para Maduro y su corte, incluidos los altos mandos militares. Esa y otras sanciones ha asegurado el gobierno de EEUU que durarán hasta que se transfiera el gobierno de Caracas a un presidente interino o haya elecciones libres. Apoyo clarísimo, seguramente decisivo, a la opción Guaidó. Más claro, agua. Ultimátum mucho más eficaz que el de la UE pues va al corazón de la economía venezolana, el petróleo.(¿Se nota ya la presencia de Abrams y de otro ¨halcón¨, John Bolton, también reciente asesor de Trump?). Queda claro que quien manda, manda y el papel de ¨prima donna¨de EEUU en este drama. Ninguna novedad sobre todo en América Latina.