¿El viaje a ninguna parte?

Ese era el título de una gran película dirigida en 1986 por el gran Fernando Fernán-Gómez. Me viene a la memoria hoy día en que se ha presentado en el Congreso de los Diputados el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado para el año próximo, pieza legislativa central en la política de cualquier país, tanto para el Gobierno como para la oposición y, como es bien sabido, rodeada este año de numerosas incógnitas que me llevan a recordar ese título de la película a la que he añadido interrogantes. Serán las semanas inmediatas quienes nos den las respuestas a esas interrogantes. Para mayor digamos misterio, el proyecto se ha presentado, salvo error por mi parte, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso ¿Premonición?

Las mayores incógnitas en este tema están, sobre todo, en lo relativo a la votación a la totalidad prevista para los días inmediatos ¿Tiene el Gobierno los votos suficientes para esa aprobación? La respuesta, aquí y ahora, resulta negativa según prácticamente todas las previsiones oficiales y oficiosas. Hay que insistir en lo de “aquí y ahora” porque una situación como la actual, muy lábil, puede cambiar como resultado de algo normal en política o sea negociaciones, acuerdos, etc., sobre todo en los minutos finales. Y ello a pesar de mensajes grandilocuentes y solemnes en contrario. Así es, dicen algunos o muchos, la política, sobre todo es así si la coherencia y los principios son valores a la baja. La clave y en eso parece haber acuerdo general, está en el voto de los “indepes” que han expresado su desprecio a las concesiones presupuestarias del gobierno Sánchez con argumentos que van desde “una cosa son la promesas presupuestarias, otra la realidad” ( no dejan de tener parte de razón ahí) hasta “Aumentar la inversión pública en Cataluña es una deuda” (también parte de razón) hasta llegar al cogollo central de la libertad de sus “presos políticos” (sic) y lo de siempre del proceso de autodeterminación. En resumen, no les importan los números ¿Tendrá la mayoría de catalanes esa misma opinión? Dudoso, por lo menos. En fin…que la cosa depende, en este punto, exclusivamente del voto de los “indepes”. Y aquí un factor nuevo a tener en cuenta. ¿Les interesa a estos forzar un voto negativo abriendo así posible paso a elecciones generales en un momento de alza, o así lo parece, del tripartito de derechas, con posibilidad de desalojar del gobierno al PSOE y dejar así paso a un gobierno, en principio mucho más hostil hacia las reivindicaciones de esos “indepes¨ que buscan finalizar con éxito su “golpe de Estado blando y a plazos” iniciado hace más de dos años? Elemento nuevo y clave a tener en cuenta. Aparte de la realidad de los números programados. Para decirlo con palabras de la ministra del ramo, la Sra. Montero: ”Se trata de unas cuentas magníficas para Cataluña” y de eso no hay duda alguna. Pero la gran duda es si lo apreciarán así los interesados que andan en otra galaxia (parece, al menos hasta ahora).

Pero no solo hay incógnitas del lado de la aprobación del Presupuesto. Ya entrando en sus números, las hay también e importantes en éstos, sobre todo en lo relativo a los ingresos previstos, sin duda el eslabón más débil de toda esta jugada política de altos vuelos con posible aterrizaje forzoso accidentado. La práctica totalidad de expertos, glosadores, comentaristas coinciden en la casi ciencia ficción de los ingresos previstos y esto incluye comentaristas parciales y oportunistas hasta expertos prestigiosos ajenos a comentarios sesgados. Lo hacen echando un vistazo a la coyuntura económica tanto internacional como europea con previsiones que empeoran mes a ms, incluso semana a semana( ya no se habla de menor crecimiento sino de posible recesión) y eso naturalmente repercute sobre el accionar de nuestra economía y los ingresos del fisco. Más aún: como es bien sabido que crezca la economía mundial es condición necesaria aunque no suficiente para que lo haga la nuestra que solo crecerá si es lo suficientemente competitiva para aprovechar el tirón. Y al respecto hay serias dudas, muchas razonables. Así que, prudencia más aún ante nuevas modalidades impositivas de incierto rendimiento. Como principio general es equitativo y válido lo de grabar más a quien más tiene o gana, tratando de ir buscando una necesaria disminución de la desigualdad existente y creciente, fruto en gran parte de la crisis de estos años y de las erróneas políticas aplicadas. Hay que salir decididamente al paso de eso de “Rebajas impositivas para todos” porque son mentira ya que al final son rebajas para los más poderosos, padres y difusores de esa idea. Eso se propugna mientras al mismo tiempo se oponen a un sector público con recursos para solucionar problemas muy graves para los más débiles. Ese es el “liberalismo”(sic) de algunos que olvidan por ejemplo lo dicho por el prestigiosos político de EEUU, no precisamente un comunista, el senador Bernie Sanders de que la libertad debe ir acompañada siempre para ser real de “la seguridad económica” y para ello el sector público debe contar con recursos suficientes y políticas públicas en aspectos desde sanidad, educación, vivienda hasta igualdad de oportunidades y ayuda a los más débiles.

En resumen, muchas, quizá demasiadas incógnitas y obstáculos para que esta iniciativa presupuestaria clave no se convierta en un viaje a ninguna parte. Antes y mucho mejor que esa “ninguna parte” siempre hay una opción que todo gobierno democrático puede y debe utilizar y que aquí y ahora vale: elecciones generales. Convocarlas, lucharlas y ganarlas. El panorama sería así más claro y honesto. Y mucho mejor para la mayor parte de la ciudadanía. Indudable. Atrévase Sr. Presidente.