¿Y si hacemos elecciones generales este año?

El resultado de las recientes elecciones andaluzas, sorprendente resultado, ha supuesto una especie de terremoto político con consecuencias no sólo en Andalucía sino en toda España. Sin ninguna duda. Lo más destacables seguramente la alta abstención seguida del excelente resultado de un partido primerizo como es Vox y a continuación el pobre resultado del PSOE, del PP y de Podemos y la continuidad ascendente de Ciudadanos. Y como cierre, la victoria de la derecha sobre la izquierda, todo ello en una región en principio mucho más proclive a esta segunda opción ideológica y política.

Una conclusión de todo esto podría ser que las decisiones de la ciudadanía varían , algo lógico en una sociedad viva y democrática como la nuestra y que es más que probable que estemos en un momento, en una coyuntura de variacíón. Lo primero, que varían, es indudable, lo segundo, que este es uno de esos momentos, es seguramente más discutible pero no descartable de antemano. Los procesos sociales y políticos suelen ser así. De ahí la trascendencia que en toda democracia viva y sólida tienen las elecciones que no son otra cosa que consultar a los electores acerca de sus opciones políticas. Tan sencillo y tan complejo como eso. Y, añadimos, tan democrático.

En algunos países, las fechas de las convocatorias electorales están señaladas de antemano, En otros, el mecanismo es diferente. Pero usualmente hay una salvaguardia que permite o, a veces, obliga a convocar cuando el poder ejecutivo o el legislativo está total o parcialmente bloqueado por una desfavorable correlación de fuerzas con el efecto de la práctica paralización del Estado.

La pregunta es si estamos en esta situación que recomienda o, incluso, obliga al presidente del gobierno español a convocar elecciones generales, Mi respuesta, desde mi condición de elector atento a los avatares políticos, es que aquí y ahora es así, al menos muy probablemente. El resultado andaluz muestra variaciones notables respecto de consultas anteriores lo que parecería aconsejar una nueva consulta. Más objetivo y más importante es el bloqueo legislativo, por la propia debilidad numérica del partido de gobierno y por la índole de sus , en principio, apoyos en el legislativo. Cabe, es sabido, la opción de los Decretos-leyes pero eso tiene sus claros límites.

Frente a este planteamiento de “elecciones ya” que quizá cuenta con respaldo suficiente en los electores ( ¿ no sería de interés una encuesta seria y fiable sobre este tema? un medio acaba de publicar una que afirma que alrededor de un setenta por ciento de los encuestados optan por elecciones generales ya) puede tener enfrente la lógica del partido en el gobierno que puede pensar por lo menos dos cosas. Una, que esta convocatoria electoral tras su batacazo andaluz sería un suicidio político, Dos, que tiene en sus manos un elemento muy importante de decisiones políticas como son los Decretos y el BOE como nos ha demostrado estas últimas semanas con decisiones políticas y económicas importantes social y electoralmente desde el nuevo sistema de actualización de pensiones hasta el nuevo salario mínimo pasando por varias más de claro impacto. Y eso solo lo puede hacer el poder ejecutivo, no la oposición. Así que ¿porqué renunciar a ese poder importante? Sería algo estúpido, pensarán muchos.

Y sin embargo…hay otros aspectos a tener en cuenta, aspectos de mayor importancia porque desbordan el ámbito de la estricta conveniencia política de un partido, en este caso del partido en el gobierno de la nación. Primero , está cada vez más claro que aguantar en el gobierno a toda costa sin convocar nuevas elecciones tiene costes tanto para la nación como para el propio PSOE. Sin duda que los primeros son más claros y de mayor entidad y vienen definidos, como es bien sabido por la índole de los partidos que apoyan el gobierno del PSOE. Partidos independentistas, antisistema, que buscan completar lo que esta columna definió hace más de dos años como un golpe “blando y por etapas”, pero golpe al fin y al cabo que sigue avanzando. Su capacidad de chantaje sobre el gobierno se ha demostrado importante y con un coste creciente para todo el país. Además de ese coste digamos nacional, el “resistencialismo” del gobierno está ya produciendo serios daños en el propio PSOE ( en sus líderes y en su electorado) como se ha visto en Andalucía.Y llegar a quebrar el PSOE o llevarlo por caminos “consentidores” del nacionalismo tiene también graves costes para el partido y para el país. Que no se dude de esto.

En resumen, hay que desear y ¿esperar? que el sentido común y la altura de miras prevalezcan en el gobierno y en el PSOE y, sobre todo, en su presidente, figura clave en un partido con gran concentración del poder interno. Mientras tanto, nos corresponde a los ciudadanos interesados en este asunto, crear opinión y presionar por la solución más lógica y democrática que es la de elecciones generales cuanto antes.