Sr. Presidente del Gobierno: ¿No cree llegada la hora de convocar elecciones generales?

El pasado 25 de septiembre firmé y publiqué en esta “mi” columna el artículo que reproduzco a continuación.

Elecciones generales ya por favor

Cada vez resulta más claro que la aventura de pretender gobernar con sólo 84 Diputados es eso, una pretendida aventura cuya vida parece estar acabando, si no está ya acabada. La decisión de ayer de la Mesa del Congreso parece confirmarlo, sea o no adecuada a derecho que para eso hay opiniones (autorizadas y menos autorizadas) para todos los gustos. Es, sobre todo, un síntoma más de que esta aventura en clara minoría no parece dar más de sí. Está claro que en ese y otros temas (unos ya presentes y otros que vendrán) el gobierno Sánchez está solo y que la cosa no da más de sí. Más vale enfrentar la realidad y terminar la presente Legislatura.

Incluso eso debe hacerse antes de que los cada vez más frecuentes errores del gobierno empeoren su situación y la del partido que lo sustenta, hoy ( este lunes 24 de septiembre) todavía bien situado en el electorado según una muy reciente encuesta. Pero ahí también la situación puede ir a peor y seguramente así ocurrirá. Cada vez hay más ministros (aviso: en este texto cuando hablo de ministros hay que entender los y las y lo mismo cuando escribo ministras, me niego a duplicar continuamente, me parece ridículo (gracias por tu compresión amigo lector)) que muestran a las claras su falta de preparación y de idoneidad para ser algo tan importante como es ser miembro del gobierno de España y eso no hay duda que daña a todo el gobierno y su proyecto.

Hay por delante una enorme y necesaria tarea que realizar y está meridianamente claro que no puede  realizarla un gobierno débil con tendencia a serlo cada vez más. Una parte notable de sus ideas y proyectos son buenos, otros no tanto pero no hay poder suficiente para acometerlos con mínimas garantías de éxito. Es hora de reconocerlo y dejar que el electorado decida. Es lo democrático y lo patriótico, por antiguo que esto suene a algunos.

No solo esto parece necesario sino que cuanto antes se haga, mejor. No sé ni me importa si para ellos pero sí para el conjunto de la nación. Antes de que las cosas aceleren su actual tendencia a deteriorarse, hay que tomar decisiones importantes y ésta, la de ir a elecciones generales, es la más importante.

Un último apunte antes de terminar esta columna. He querido hacer llegar a la misma mi modesta opinión (aprovechando mi ventaja de disponer de esta “mi” columna semanal), de alguien como yo siempre muy interesado en la política de mi país, incluso participante activo en varias ocasiones. Ojalá que pueda contribuir a animar un debate sobre este asunto que, repito, me parece fundamental y urgentemente necesario”.

Hasta aquí esa columna que me ha parecido interesante recordar aquí y, sobre todo, ahora. Porque ahora es mucho más necesaria esa decisión de convocar elecciones generales. Más necesaria y más urgente porque la índole y la dimensión de los retos que enfrenta este gobierno minoritario le superan con mucho y la imposibilidad de enfrentarlos tiene un coste “a la italiana” que es el propio deterioro institucional, de la propia democracia aparte de indudables costes económicos, sociales y de todo tipo. ¿Queremos un languidecer como nación, un “dolce farniente”, una medianía? Pues adelante, sigamos así sin enfrentar nuestros problemas y desafíos que, en ese caso, irán a peor. Porque esos problemas y desafíos no se resolverán solos ni desaparecerán. Es imprescindible enfrentarlos con un gobierno con poder democrático suficiente, ese que solo da el respaldo ciudadano mediante sus votos. Y si eso no lo obtiene un solo partido, se debe lograr mediante acuerdos con otros partidos. Eso lo quieran o no ver algunos parece inevitable. En lo que cabe prever (y toda previsión es arriesgada, sobre todo en política, aquí y ahora), los tiempos del bipartidismo, sea perfecto o imperfecto, parecen haber pasado a la historia y a eso hay que acostumbrarse (todos).

La actual situación y las más inmediatas perspectivas para el gobierno del presidente Sánchez resultan oscuras (por decirlo suavemente).Desde el agravamiento del contencioso “indepe” hasta la ausencia de presupuestos, al menos ¨los propios” (que parece que ni están ni se les espera) pasando por muchos otros y serios temas a enfrentar y resolver. El panorama resulta sombrío para un gobierno en clara minoría y por ello sin suficiente poder y recordemos que el tema del poder es clave, es decisivo en todo proceso político si se quiere avanzar, como lo quiere el gobierno Sánchez y el propio Posesa lo que se quiere es vegetar y aprovechar sinecuras, entonces da igual.

Evidentemente convocar elecciones tiene un riesgo que es el de perderlas y que las gane una opción peor. Sin duda pero la respuesta es sencilla: ese es el riesgo de la democracia, el que ganen los otros. Pero ese riesgo hay que asumirlo. Y eso está más que claro, aquí y ahora. Así que el mejor servicio que hoy puede hacer a su país sr. Presidente es convocar esas elecciones.