Exótica campaña electoral

La campaña en Cataluña, entre la oficial y la previa, incluso no incluyendo la previa/previa del “procés” va camino de agotar la paciencia hasta de los más aficionados a estas ceremonias democráticas. Tras la primera matraca la cosa “es como mucho”, incluso para los más adictos.

La cosa presenta singularidades sobre todo dentro de la jaula de grillos del campo independentista. En síntesis lo siguiente: no han dado a conocer al electorado ninguna propuesta política concreta. Hasta ahora se han limitado a declaraciones generales de buenos (o malos según para quien) deseos, de anhelos, de aspiraciones. En suma, abstracciones más propias de unos juegos florales que de un contienda electoral. Con una excepción, la de la continuidad de algunas afirmaciones hechas durante el fracasado “procés”, buscando ahondar en el factor sentimental, incluso épico, de su electorado para así mantener su fidelidad y, de paso, atraer a la mayor parte de los indecisos. Cuantas  menos propuestas     detalladas, mejor. Las grandes proclamas atraen más, sobre todo a  quienes no quieren complicarse mucho la vida, a las mentes más sencillas y además su voto pesa más. Dos pájaros de un tiro.

Se insiste, desde ese campo, en cosas fracasadas. Destaca lo relativo  a la unilateralidad del proceso (al menos ayer, mañana quizá sea bilateral, vaya usted a saber, cosas de esa jaula de grillos).Ese camino unilateral ha fracasado. Por dos razones principales. Una, la superior fuerza de un Estado moderno frente a intentonas golpistas. Dos, no basta con decir somos independientes si no hay reconocimiento internacional. Lo ocurrido en el desgajamiento de la extinta URSS es un buen ejemplo de lo imprescindible de ese reconocimiento externo.

O sea lo visto o atisbado, al menos hasta hoy en la campaña indepe es un repetición de la jugada, un “deja vu”, a pesar del fracaso cosechado. Un solo tema nuevo: se anuncia la certeza de un pucherazo, algo que veremos reaparecer tras el recuento, Nada nuevo, lo de siempre: victimismo y tensionar. Pero atentos a  esto.

A propósito de “intentona golpista”, los dietarios del digamos estado mayor indepe a cargo del tema reafirman, no sé si desde el punto de vista jurídico pero sí del político, ese intento d lo que en esta columna se bautizó como “golpe blando” pero golpe al fin y al cabo.

Esos papeles muestran los aspectos estratégicos y tácticos de ese intento, (incluso más que intento en algunos aspectos). Tarea para el poder judicial.

Aunque se afirme lo contrario, la decisión gubernamental sobre la reforma de la Constitución es un respuesta al desafío indeseo si no lo es, lo parece y eso es muchas veces lo que cuenta. Una pequeña victoria moral para los indepes seguramente insuficiente porque como se sabe “de victorias morales está llena la segunda división (del futbol)”. Veremos.

Es deseable que en los muchísimos/demasiados  días que quedan de campaña, los indepes aclaren las políticas que en muchos aspectos claves y problemáticos quieren llevar a cabo. Es deseable. Otra cosa bien diferente es que sea posible y lo hagan. Hay razones para dudarlo pero quien sabe. Igual dan la sorpresa. El único que lo tiene claro es la CUP. Reclamándose marxistas su objetivo es “agudizar las contradicciones”. O dicho más sencillamente, “montar el pollo”: esa claridad parece ayudarles con un voto más estable.

Nota final: lo más importante y complicado, a partir del día siguiente. Ya falta menos.