Autoridad moral

Hablar de “autoridad moral” en esta época de posverdad, de hechos alternativos, de relativismo puede parecer ridículo y seguramente lo es. Hablar de autoridad moral en relación a la política, esa tarea todavía noble aunque envilecida por unos pocos que, lamentablemente son cada vez más, parece más ridículo todavía. Y sin embargo…sin embargo debemos seguir reclamando la presencia de la ética, de los comportamientos éticos en la política, esa actividad que a todos, sepámoslo o no, nos afecta todos los días. Ética en las conductas que es, precisamente, la que da autoridad moral para medir las acciones propias y para valorar y criticar las acciones de los demás.

Por supuesto que no somos ángeles ni espíritus puros sino seres humanos con lo que eso supone, de virtudes y defectos. Si las primeras prevalecen sobre los segundos (no significa que estos no existan), la autoridad moral de esa persona, especialmente en el ámbito político en este caso, crece y por ello su efecto en la colectividad es mayor.

¿Tiene por ejemplo la Unión Europea o más propiamente dicho sus máximos dirigentes autoridad moral para criticar las recientes decisiones de Trump sobre la entrada en Estados Unidos de inmigrantes y refugiados? ¿Tiene autoridad moral para criticar el muro que quiere construir en su frontera con México, un tercio del cual ha sido construido por administraciones anteriores? ¿Tiene autoridad moral la UE en materia de inmigración con el trato inhumano dado a cientos de miles de inmigrantes y refugiados que sufren y mueren en su inacabable camino hacia Europa y cuando ha construido dos muros virtuales pero con efectos reales, uno en Turquía y otro, en camino, en Libia, éste en un país en total anarquía y con ninguna garantía humanitaria?

No se trata de equiparar los continuos desmanes del lamentable presidente Trump con las actuaciones de la UE. No es comparable el nivel de brutalidad que en todos los órdenes está alcanzando la administración Trump. Se trata de recordar algunas cosas como por ejemplo que la administración Obama expulsó a más de dos millones de emigrantes sin papeles o que ha mantenido los asesinatos con “drones” incluyendo no sólo objetivos calificados como terroristas sino además víctimas inocentes calificadas como “daños colaterales”.

“La verdad os hará libres” dice el Evangelio. Pero ¿existe “la verdad y es posible llegar a ella? Hoy más que nunca, paradójicamente en la edad de la información instantánea y superabundante, parece más difícil. Y sin embargo es indispensable tratar de llegar a ella, siquiera aproximadamente. Por ello hay que seguir insistiendo en el papel irremplazable, primordial de unos medios de comunicación, los nuevos y los tradicionales, con un mínimo grado de libertad. Algo sin duda muy difícil, cada vez más, pero objetivo irrenunciable de toda democracia digna de ese nombre.

Como también son indispensables personas respetadas, líderes sociales y políticos que desde la autoridad moral que les da su comportamiento así como su conocimiento del tema de que se trate, sean capaces uno, de dar ejemplo y dos, de criticar comportamientos rechazables, lamentablemente cada vez más abundantes en sociedades que van perdiendo o disminuyendo sus pautas éticas y morales, indispensables en la política. Si es que se quiere recuperar la misma como actividad noble.