Fidel sí, Fidel no

Murió Fidel. Normal, esas cosas suelen ocurrir. Como es normal que muchísima gente anticastrista lo celebrase alegremente (aquí también se celebró un pasado 20N). Como es normal que también muchos procastristas lo lamentaran. Porque hay de ambos bandos. Como también los hay que no están ni en uno ni en otro y que tratan de analizar las cosas con objetividad (aunque seguramente son ganas de perder el tiempo aquí y ahora).

¿Pero existe la objetividad en este y en otros asuntos polémicos y trascendentes? La respuesta es negativa si pretendemos llegar a la objetividad total pero cabe aproximarnos a la misma siempre que seamos capaces de eliminar en nuestro análisis los sesgos, unos voluntarios y otros involuntarios, que siempre se dan. Acompañado todo ello de buscar y obtener información suficiente y, también ahí, no sesgada y no limitarse a repetir lugares comunes. Entiendo que con esas premisas se puede intentar un balance del régimen castrista. Aunque sea brevemente.

Vaya por delante que se trata de una dictadura con Castro de dictador supremo. Sólo reconociendo esto se puede proseguir ese análisis. Una dictadura que perjudicó a mucha gente, a muchos cubanos, condenándolos a muerte, a la cárcel, al exilio interior y exterior, al aislamiento en su propia tierra.

Todo eso es indudable. Como también lo es que, en su inicio y hasta la fracasada invasión promovida y apoyada por Kennedy en Bahía de Cochinos en 1961, la revolución castrista llevaba un camino distinto al seguido a partir de ahí. Esa invasión mostró hasta donde estaba dispuesto a llegar el gigante del Norte: hasta el derrocamiento del enemigo. Desde principios del siglo pasado tras la guerra hispanocubana, la teórica independencia de Cuba desaparece con la Enmienda Platt que coloca a este país totalmente en manos de EEUU que hace y deshace convirtiendo la isla en un nido de gánster y mafiosos y colocando presidentes entre ellos el tirano Fulgencio Batista, derrocado por el Ejército Rebelde en 1959. Esa colonización es lo que trata de romper Fidel Castro que define en ese momento su revolución como humanista y nacional. Su primer paso son las expropiaciones de grandes compañías de la isla en manos norteamericanas y de la oligarquía local. Ahí es cuando Estados Unidos decide intervenir como por ejemplo había hecho en Guatemala en 1954 y en muchos otros países sobre todo latinoamericanos (en relación no exhaustiva, República Dominicana, Nicaragua, Panamá, Granada, Chile). A partir de ahí el hostigamiento a la isla es continuo y creciente y va desde la ruptura diplomática, el bloque o embargo (llámese como se quiera), cientos de intentos de asesinar a Fidel Castro, etc. que llevan al régimen cubano a buscar un amigo y protector que no es otro que la URSS, algo lógico e ineludible en la política de bloques de la Guerra Fría. Crece el, hasta entonces insignificante, partido comunista cubano, Cuba se alinea decididamente con el bloque soviético, se establece una dictadura, se centraliza la economía que se dogmatiza con mantras absurdos como “el hombre nuevo” y “ los estímulos morales”, crece la represión.

¿Todo es negro, todo es malo, todo es perjudicial para todos? La respuesta es negativa. Hay indudables mejoras, reconocidas por los organismos internacionales, en campos fundamentales como la alfabetización y la enseñanza, en la sanidad, en suma en los denominados indicadores sociales. Es cierto que esos indicadores se deterioraron desde la caída de la URSS (el “desmerengamiento” como la calificó Fidel) su gran financiador hasta entonces pero aun así son mucho mejores que en el resto de países del Tercer Mundo (y que en zonas de Harlem y el Bronx por ejemplo).

Ahora, mucho más importante que las disputas entre los bandos enfrentados es mirar hacia adelante buscando el diálogo, la reconciliación y un terreno común para ir construyendo una democracia justa y eficaz que permita un mayor bienestar a la población. Aquí nos dijeron lo de “Después de Franco, las instituciones”, las “franquistas” querían decir. Aquello duró lo que duró, más bien poco. En Cuba es muy probable que pase igual. Dependerá en gran parte de cuál sea la política de Estados Unidos. La UE también tiene algo que decir. También España porque nuestra presencia es importante y porque la población cubana es la más proespañola de toda América Latina.