El Cisne Negro Trump

La teoría del Cisne Negro que, en síntesis, define que a veces lo altamente inesperado, improbable sucede, formulada por Nassim Taleb se ha hecho carne esta noche pasada en Estados Unidos con la victoria de Donald Trump. Victoria que muy pocos habían pronosticado, prácticamente ninguna encuesta. Entre los “acertantes” destaca Allan Lichtman, profesor de la American University, acierto que lleva repitiendo desde hace más de treinta años.

Hay un par de observaciones en el primer discurso de esta mañana del ya Presidente electo que ayudan a intentar descifrar este acontecimiento, sin duda de trascendencia mundial. Una, Trump califica su victoria no como la un partido político (es sabido que ha tenido en contra a la dirigencia republicana) sino la de un “movimiento” que va contra las élites políticas, uno de sus mejores representantes es Hillary Clinton. Dos, su mantra de Make America Great Again quiere decir, así lo ha dicho, recuperar el “Sueño Americano” o sea que la siguiente generación viva mejor que la actual. Ese dream, tras un proceso a partir de los ochenta, ha desaparecido en muchas regiones de EEUU y para millones de sus ciudadanos con la desindustrialización (obsérvese la victoria de Trump en Estados del Rust Belt, antes emporios industriales), la financiarización de la economía con Wall Street frente a “la gente”, eso que se llama “Main Street”, las nuevas tecnologías y la globalización sobre todo comercial con políticas compensatorias insuficientes. Perjudicados sobre todo blancos, sin educación universitaria, en resumen gran parte de la “América Profunda”, clave en este resultado en el que hay respaldo a lo que dice Trump y mucho rechazo a Hillary por lo que es, establishment político, y a lo hecho por ella y su marido durante muchos años de trapacerías que la hacen, para millones, nada fiable. Trump tampoco lo es y menos todavía pero los mecanismos de decisión de un americano sin educación de College son distintos de uno de Wall Street que se benefició enormemente de medidas del Clinton presidente. La América Profunda es muy diferente de las Costas Este y Oeste (véanse los resultados por Estados) y en esa América Profunda lo que dice el New York Times o The New Yorker sobre Trump no se lee o no se cree.

Explicaciones de lo ocurrido, una auténtico cataclismo mundial, habrá muchas. Miremos un poco hacia adelante. Tenemos un Presidente que va a controlar los cuatro poderes institucionales: Presidencia, Representantes y Senado (mayoría en ambas, fundamental y pocas veces repetido) y, atención, también el Tribunal Supremo (jueces vitalicios), algo olvidado por muchos pero clave en la historia del país. Dos puntos a destacar. ¿Adoptará el presidente Trump todas las medidas que prometió en campaña, una gran parte disparatadas? ¿Cuál va a ser el efecto de esta victoria y lo que ella representa de demagogia, chovinismo, populismo en inmediatos procesos electorales europeos? Cierto, Europa y EEUU no son iguales pero en muchos aspectos cada vez son más parecidos sobre todo en tiempos de crisis y de cambios rápidos y no esperados, de Cisnes Negros.

Una cosa es cierta: entramos en una nueva era que vendrá marcada en muchos temas fundamentales, políticos, económicos, sociales, militares, medioambientales, entre otros, por esta victoria y, más importante, por lo que en la realidad sea la poderosa presidencia de Donald Trump quien empezó su carrera política hace año y medio en unas primarias entre el asombro y la risa de los expertos.