Valonia frente a la Unión Europea

“Tarde o temprano, el espíritu del comercio prende en todos los pueblos y no puede coexistir con la guerra… de este modo los Estados se ven obligados a promover la noble causa de la paz, aunque no exactamente por razones de moralidad” (Immanuel Kant).Sabias palabras, la historia parece dar la razón al filósofo aunque ya hoy con matices: no hay guerras abiertas cuando se comercia pero hay, cada vez más, conflictos sociales más agudos.

Tras la segunda guerra mundial el comercio internacional ha sido factor clave en el crecimiento y progreso económico si bien, y esto es muchas veces omitido, repartido de manera desigual entre países y, más importante, entre personas. La creación en 1947-48 del “Acuerdo General de Aranceles y Comercio” GATT con el doble objetivo de evitar nuevas barreras al comercio internacional e ir desmontando las existentes fue clave. Pero atención, se trataba en ese momento del comercio internacional de mercancías y de desmontar los obstáculos “en frontera”, es decir aranceles y restricciones cuantitativas, sobre la doble base de negociaciones multilaterales y no discriminatorias (al principio ,luego se introdujeron excepciones favorables para los países en vías de desarrollo).Esa primera fase se cumplió rápidamente ( con alguna excepción como los productos agropecuarios) y sin conflictos destacados, El GATT fue entrando a partir de ahí en terrenos mucho más sensibles englobados en el sector servicios y a partir de esas fechas la opinión pública y los movimientos sociales de diverso pelaje prestaron mucha mayor atención a estos temas, hasta entonces en el anonimato. La denominada Batalla de Seattle en 1999, que obligó a suspender la reunión de la “Organización Mundial de Comercio” OMC que había sustituido al GATT, marca un antes y un después. A partir de ahí este tema, elemento central de la globalización, deja su semiclandestinidad y pasa a la escena mundial.

Ahí se sitúa lo relativo al CETA “Comprehensive Economic and Trade Agreement” firmado finalmente entre la UE y Canadá una vez levantado el veto de Valonia y que hasta su entrada en vigor necesita la aprobación de los legislativos de ambas partes, en el caso de la UE del Europarlamento y de los de los países miembros. La película no ha terminado.

Imprescindible señalar que esto es mucho más que un acuerdo estrictamente comercial (como coloquialmente se le define) referido sólo a esos obstáculos en frontera sino que abarca muchos más aspectos y ahí es donde reside el conflicto. Son los temas “relacionados con el comercio” y en el límite ahí cabe lo que uno quiera porque todo o casi todo está relacionado con el comercio internacional que es una actividad horizontal. Es mucho más que comercio e inversión.

La experiencia demuestra que la globalización ha dado lugar a ganadores y perdedores. No todos ganan, decir eso es una falacia. Este acuerdo y, muchísimo más, el similar en negociación entre la UE y EEUU, el ya famoso TTIP, es elemento central de nuevos pasos de la globalización. Lo ocurrido en este pequeño conflicto entre David Valonia (que al parecer ha obtenido algunas mejoras “sobre la bocina”) y Goliat UE es un anticipo de un conflicto muchísimo mayor con reticencias crecientes y recientes tanto en la UE (postura oficial escéptica de Francia y Alemania por ejemplo) como en EEUU (los dos candidatos presidenciales).

Pretender despachar este importante y complejo tema etiquetando despectivamente de “populistas” a quienes exponen dudas o reticencias, incluso oposición, a varios aspectos de lo negociado y al método de negociación entre la UE y EEUU no es de recibo. Está claro que este acuerdo no se va a firmar en mucho tiempo (incluso no está claro que se vaya a firmar) y eso debería permitir una mejor reflexión y un deseable equilibrio entre sus ventajas y sus inconvenientes. No todo son ventajas como afirman algunos. Ni mucho menos. Hay que calibrar si los ganadores superan a los perdedores y establecer mecanismos transparentes de compensación a estos últimos.

Segunda conclusión de lo ocurrido con Valonia y el CETA es que la UE debe arbitrar urgentemente un procedimiento para evitar este tipo de bloqueos que ha hecho aparecer una debilidad más, otra, de la construcción europea. Y van…