Rajoy presidente: breve crónica de un final anunciado

El resultado del Comité Federal del PSOE del pasado sábado fue el previsto: luz verde a la investidura de Rajoy. Previsto desde meses atrás cuando fueron apareciendo a la luz aspectos antes aparentemente ocultos pero que estaban ahí para quien quisiera verlos. Como siempre, cambios cuantitativos que en su momento se convierten en cualitativos. En síntesis, ese Comité Federal supuso, permítaseme la expresión, la entronización “de iure” de Rajoy pero “de facto” se había producido meses atrás, inmediatamente tras el resultado electoral del 20D con su primera mayoría.

Han jugado tanto factores internos al propio PSOE como externos. Tratemos de analizarlos brevemente.
Un factor interno se sintetiza en la propia incapacidad del PSOE para derrotar al PP en dos convocatorias seguidas. Estamos donde estamos por eso, conviene no olvidar algo tan obvio. Ha sido incapaz de derrotar en las urnas a un partido sistémicamente corrupto y prepotente durante cuatro años de mayoría absoluta aplicando políticas antisociales y con amplio rechazo popular. No ha sabido o no ha querido renovarse ni en sus dirigentes ni en sus opciones ni en sus mensajes. Esto es especialmente cierto en lo relativo a su muy limitado y decreciente arrastre en los sectores más jóvenes e ilustrados de la población. Esto se ha demostrado como un tremendo lastre presente… y futuro.

Un segundo factor se resume en los errores tácticos cometidos por el PSOE tras la victoria electoral del PP. Estaba claro desde el primer momento, excepto para aquellos que no lo quisieron ver, que la única alternativa era o negociar y acordar con el PP investidura frente a reformas o seguir con nuevas elecciones, vía ésta destinada al agotamiento por rechazo ciudadano. La opción de un acuerdo con Podemos, formación de aluvión que hoy por hoy es un barril d pólvora y, peor todavía, un “gobierno Frankenstein”, eran inviables. No reconocer todo eso y haber actuado en consecuencia en ese momento, tiene un muy alto coste para el PSOE.

El factor externo lo sintetiza muy bien una canción de Bob Dylan, tan admirado por la Academia Sueca, “Los tiempos están cambiando”. Lo anunciaba en 1964 en mitad de una década de cambios notables en Estados Unidos y desde entonces la velocidad y la extensión temática y geográfica de esos cambios crecieron vertiginosamente. En nuestro país, en lo político, a partir de 2011 con el indispensable caldo de cultivo de la brutal crisis económica y la respuesta del gobierno socialista, impuesta en gran parte desde fuera, a esa crisis. Podemos surge y con notable apoyo mediático crece y da un bocado electoral al PSOE. Nada que no se sepa. Se desarrolla también en el lado derecho Ciudadanos, también con notable apoyo mediático y de centros de poder financiero pero su bocado al PP es mucho menor. El PP ha demostrado mayor rapidez y capacidad de adaptación a los nuevos tiempos que el PSOE.

Puede sonar derrotista decir que el PSOE no tenía más remedio que adoptar le decisión que ha adoptado. Pero hay factores externos e internos que llevaban a esa decisión. ¿Ineludiblemente? Admitir eso será para algunos (o muchos, hay cada vez más) visionarios, “escasamente revolucionario”. Quizá, pero las revoluciones pacíficas se acabaron en 1973 con Allende en Chile. Hoy quedan políticas acumulativas que busquen sociedades más justas y con mayor bienestar. Suena poco espectacular pero es lo que hay. Y es noble tarea.