Se acabó esta fiesta

Carlos Puebla, acompañado por Los Tradicionales, fue un cantante en Cuba en los años del castrismo. Conocido como “el Cantor de la Revolución”, seguro que muchos recuerdan aquella canción de “Llegó el Comandante y mandó a parar” referida a la acciones de Fidel contra los abusos y vicios de la Cuba de Batista.

Salvando las distancias por supuesto, algo de esto ha ocurrido en el debate en las filas del PSOE sobre si “abstención sí, abstención no”. O, para decirlo con la fórmula de la Gestora, “Terceras elecciones sí o no”. La palabra abstención como anatema. El empleo del lenguaje siempre es muy importante.

El tema está finiquitado. Queda el trámite de la inmediata reunión del Comité Federal que sancionará mayoritariamente la abstención que después será votada en el Congreso, quizá con algunas fugas, por su Grupo parlamentario. Ha llegado el comandante, en este caso, la Federación Andaluza con Susana Díaz y ha mandado a parar. ”Roma locuta, causa finita”.

Esta “fiesta”, así entre comillas porque de fiesta nada, es un drama para el PSOE y la democracia española, ha terminado. Con una desastrosa puesta en escena, entre el golpe de mano de los “Diecisiete” y la catástrofe de la reunión última del Federal, el balance es pésimo con un partido dividido. El PSOE ha tenido que reconocer al final dos cosas. Una, que desgraciadamente y a pesar de sus enormes lacras, el PP volvió a ganar las elecciones y que su victoria sería mayor en unas terceras. Dos, que el PSOE no podía formar un Gobierno medianamente serio y fiable y que su lugar es la oposición. Estos son los tozudos hechos y lo demás son fantasías.

El PSOE tiene por delante una tarea enorme, compleja y urgente que se sintetiza en ser un partido serio, fiable, líder de la oposición y con vocación de Gobierno. Muy difícil cuando recordamos que su indudable crisis está inserta en la crisis de una socialdemocracia europea perdida desde sus devaneos de Terceras Vías y corroída por la termita del llamado social-liberalismo. Internamente, debilitada por la escasez de cuadros valiosos y jóvenes y por su debilidad creciente en varias regiones sobre todo en Cataluña con un PSC empeñado en clavar clavitos en su ataúd, el propio y el del PSOE. Todo ello agravado por un electorado mayoritariamente de avanzada edad y limitada formación.

Tiene además una opción que le quita votos por su izquierda aunque Podemos es en parte un tigre de papel porque si les descuentas las denominadas confluencias su respaldo disminuye. Las contradicciones con ellas se agudizarán como ya se está agudizando las internas de la formación. Ahora Pablo Iglesias planea reemplazar su slogan “obamiano” de “Sí se puede” (Yes we can) por el de “Luchar, crear, poder popular” plagiado del “Movimiento de Izquierda Revolucionaria” (MIR) de la época del gobierno Allende en Chile, partido que fue uno de sus quebraderos de cabeza. Todo un cambio “revolucionario”.

Esta fiesta ha terminado y se abre una nueva etapa, sin duda agitada y en la que habrá muchas más fiestas, pocas de ellas agradables. En cabeza de las mismas, el tema catalán. Pero eso “hoy no toca” como decía el entonces Molt Honorable Pujol hoy cabeza de una “famiglia” muy poco honorable.