La Guerra de Irak otra vez a escena

Trabajé en Nueva York 2000-05 y vi, tras el atentado terrorista del 11S de 2001, como ardían las Torres Gemelas y se derrumbaba la primera. A partir de ahí creció una imparable ola de patriotismo, asombro y temor ante el primer ataque extranjero al territorio continental de EEUU tras la guerra angloamericana de 1812 (el de Pearl Harbor fue en Hawaii ).

Dos ideas centrales: porqué nos hacen esto y hay que responder de manera inmediata y contundente. Las respuestas: porque envidian nuestras libertades y esa respuesta frente al agresor Al Qaeda y Bin Laden es en Afganistán. A eso siguen las torturas y Guantánamo.

Poco a poco se va abriendo la idea del “Axis of Evil”, el “Eje del Mal” que aparece en el discurso del Estado de la Unión del entonces presidente Bush en enero de 2002, eje integrado por los llamados Estados terroristas, Irak, Irán y Corea del Norte. Pronto el primero y su déspota Sadam Husein, hasta el 91 aliado incondicional, pasan a ocupar el lugar central y se le atribuye, por la administración Bush y los medios de comunicación,la responsabilidad en el 11S ( aproximadamente un tercio de los habitantes de EEUU lo siguen creyendo) y, lo más importante, con capacidad para fabricar, almacenar y transportar las famosas “WMD” “Armas de Destrucción Masiva” químicas, biológicas y nucleares. La Gran Mentira, que “justificaría” la guerra contra Irak que comienza en marzo de 2003, está completada. Su germen está desde años atrás en la “PNAC” “Proyecto para el Nuevo Siglo Americano”, un nuevo proyecto de dominación con la presencia de ilustres “neocons” que ocuparían cargos fundamentales en esa administración Bush con Rumsfeld y Wolfowitz a la cabeza. Se inicia así una guerra de agresión, ilegal e ilícita.

Ahí entra el primer ministro británico, el laborista Blair como “poodle” de Bush con su propio “poodle”, el presidente Aznar, un mero figurante. El primero ocupa hoy la escena principal con la publicación del Informe Chilcot que se refiere exclusivamente a la participación británica. Sobre el procedimiento de ese informe varios aspectos a destacar en lo que es un ejemplo de la democracia británica en acción. Uno, el mismo fue encargado por su sucesor, el también laborista Gordon Brown. ¿Alguien imagina a Zapatero encargando un informe semejante sobre la actuación de Felipe González en el terrorismo de Estado del Gal? Dos, el informe es un trabajo exhaustivo de siete años que, sin duda, hace público lo “esencial” de la verdad ( la verdad “total “ es imposible) como lo prueba la ridícula reacción de Blair.

De la lectura de los resúmenes del informe en medios nacionales y extranjeros se prueban cosas de enorme importancia. “Inteligencia defectuosa” (está claro que las famosas armas no existían, ya lo apuntó antes de la invasión la misión de Naciones Unidas), decisión de invadir “antes de agotar todas las opciones pacíficas”, “Irak no era una amenaza inminente”. Todo esto y la confirmación de más cosas que se suponían ciertas refuerzan la tesis de una agresión norteamericana por causas muy diferentes a las oficiales, causas geoestratégicas que buscan un nuevo mapa en la región más favorable a los intereses norteamericanos e israelíes con el petróleo y la seguridad como bases principales.

La respuesta de Bush al informe ha sido la de que “el mundo es hoy un lugar más seguro sin Sadam”. Es su opinión pero los hechos no parecen darle la razón. Cientos de miles de muertos que se prolongan hasta hoy en Irak en un país con millones de desplazados y refugiados, conflictos étnicos y religiosos, desgracias colectivas sin fin que recaen sobre los más débiles y desprotegidos, un país desecho y camino de la partición, todo eso resultado de una guerra de agresión basada en mentiras. La inestabilidad creciente de la región, incluida la aparición y desarrollo del ISIS es, en gran parte, otro fruto de esa guerra. “Vuestras guerras, nuestro muertos” ha vuelto a mostrar su real cara.

No habrá castigo penal para los culpables, como tantas otras veces. Pero esta vez queda al menos esa verdad que el Informe Chilcot ha sacado a la luz. Bienvenido sea.