El choque de trenes ya está ahí

Frente a la opinión mayoritaria de que el tema económico iba a ser el dominante en la próxima legislatura está claro que lo va ser el tema catalán. Y no en la próxima legislatura sino ya. Si quedaba alguna duda, la propuesta de Resolución presentada en el Parlament por JPS y CUP la despeja. Esta vez no se trata de lo de siempre, calumnias, mentiras y victimismo en hábil mezcolanza, sino algo mucho más serio como es una iniciativa a debatir por el legislativo catalán para iniciar un proceso independentista, basado en la desobediencia a leyes e instituciones “españolas”. Es un paso más, este cualitativamente distinto, en una escalada que busca subvertir en esa Comunidad Autónoma, que es Estado no lo olvidemos, la legalidad que debe asumir y respetar. Se ha calificado esto como intento de golpe de Estado a cámara lenta. Caben también otros calificativos como intento de golpe por secretaría o de golpe blando. No andan desencaminadas estas denominaciones.

Mientras empieza a salir a la luz y ya era hora, una parte de la inmensa corrupción que anega a primeros responsables de la Generalitat y de Convergencia, con Pujol y familia a la cabeza así como a destacados personajes de la gran burguesía local, estos personajes se envuelven esta vez con la “estelada”,

Táctica siempre repetida desde aquel incidente en 1984 de Banca Catalana que terminó con la rendición del gobierno de Felipe González frente a un Pujol que reivindicó para sí la honradez envuelto aquella vez todavía no en la “estelada” sino en la bandera catalana. Aquellos vientos de renuncias, de cesiones, seguidos de muchos otros al nacionalismo (destacadamente en el asunto clave de la enseñanza) han traído estas tempestades. No se trataba tanto de eso de “fer país” que decía Pujol como de inventarse una nación (como hace todo nacionalismo) y de odiar a un enemigo exterior, España, como tantas veces han dicho ellos. A todo ello han ayudado de manera muy importante el silencio cómplice de grandes y pequeños empresarios receptores de dádivas oficiales así como medios de comunicación también comprados por las subvenciones con La Vanguardia del inefable monárquico Godó a la cabeza del aquelarre, secundado por personajes oscuros como uno de los “padres” de la Constitución. Como han ayudado de manera importante los sucesivos gobiernos de la nación especialmente el de Rajoy, incapaz de articular una mínima estrategia para combatir al sedicente nacionalismo con sus propias armas, desde la formación de opinión hasta la aplicación del BOE. Siempre ha llevado la iniciativa y siempre ha definido la agenda el nacionalismo, un nacionalismo crecientemente mentiroso, victimista e infractor de la legalidad. No se trata, advirtámoslo, de esa equidistancia que tanto gusta a quienes no quieren definirse. Aquí hay culpables destacados, principales, sobre todo el gobierno catalán y los convergentes y otros meros figurantes como el gobierno de la nación con Rajoy a la cabeza.

Parece que ha llegado la hora de menos palabrería y más decisiones por parte del Gobierno de la nación, deseablemente con el apoyo de los partidos que defienden la Constitución y la legalidad. Ahí está el artículo 155 de la Constitución que para algo está y no es, léase bien ese texto, para suspender ni abolir la autonomía sino para poner su gobierno y administración en manos leales a la Constitución.