Cuando la marca blanca amenaza a su creadora

Los pasados 24 de febrero y 3 de marzo en esta columna publiqué dos artículos con el título “Ciudadanos, marca blanca del PP”. Me interesa destacar aquí y ahora algunas de mis afirmaciones porque creo que siguen valiendo.
Primero, indicaba que el análisis de las relaciones entre ambos partidos debe ser dinámico, “no vale sólo el estático”. Es decir, no tanto momentos como tendencias. Segundo, que para ese análisis valía una aproximación comercial que es “donde surgen las marcas blancas”, aun aceptando que ambos procesos no son lo mismo. Con esa doble base insistía en dos ideas.

Una, el PP llega por esas fechas a la conclusión de que, “descartadas las mayorías absolutas es imprescindible el apoyo de un partido pequeño para asegurar seguir en el gobierno y en la defensa de los intereses principales de las élites económicas y financieras”. Esas mismas élites hablan gráficamente de “crear un Podemos de derechas”. El “milagro Ciudadanos” está servido gracias a esa doble base política y económica.

El segundo aspecto es que este proyecto tiene un peligro. Textualmente “una marca blanca puede llegar a ser peligrosa si crece o amenaza crecer demasiado”, como ocurre muchas veces en el comercio, con el consiguiente peligro para su patrocinador, en este caso político. ”Llega un momento en que algo se convierte en su contrario. No es lo mismo para el PP un Ciudadanos en el entorno del 5% del voto que llegando a dos dígitos” y creciendo, no a costa de UPyD como pasó hace meses eliminando de paso un temible adversario, sino a costa del PP como está pasando ahora. De ahí las reacciones casi histéricas de dirigentes de ese partido con el mejor ejemplo en las ridículas declaraciones de Maroto (si se quieren perder más votos ese es el mejor sistema).

En esas estamos ahora. La marca blanca se ha independizado, ya no es marca blanca y amenaza comerse a su antiguo patrocinador o, por lo menos, debilitarlo mucho. Sobre todo cuando viene del éxito de uno en Cataluña frente al estrepitoso fracaso del otro. No hay respuesta sobre si esos resultados son extrapolables a las generales pero lo real es ese éxito de uno y ese fracaso de otro y eso pesará. No es extraño que Aznar haya decidido entrar en escena porque ve el peligro. La respuesta oficial del PP de que Ciudadanos no es centroderecha sino centroizquierda, patética otra vez.

Peligro indudable porque el proyecto de Ciudadanos, atractivo sin duda por su imagen (algo que cada vez pesa mucho más que los contenidos sobre todo en épocas de escepticismo generalizado), cuenta con el respaldo continuo y creciente de importantes grupos mediáticos (y por lo tanto económicos) que buscan, de un lado debilitar al PP y de otro, buscar un compañero de gobierno al PSOE para después de diciembre. Basta echar un vistazo a las antenas del Grupo Prisa y a su principal medio El País para verlo claramente.

Los poco más de dos meses que faltan para las elecciones arrojarán nuevos datos a este proceso pero en su línea gruesa parece claro.

  1. Chesmaloli says:

    Raro, raro. Sobre la base de “supongo” el enésimo guantazo a S. M Felipe VI y a la reina Leticia.
    Extraña fijación la del escribidor.

  2. José Ignacio says:

    ¡¡¡Cansiiiiino!!! No sé como le pagan a usted por escribir más pendiente de sus fijaciones personales que de otra cosa. Es una pena que con lo que se ha sido, se acabe profesionalmente tan re-mal: llevando sus juicios personales al terreno periodístico-profesional.