Mr. Rajoy goes to Washington

“Mr. Smith goes to Washington” es una película dirigida por Frank Capra y traducida en España como “Caballero sin espada”. A decir verdad, el argumento no tiene nada que ver con el presidente Rajoy y su viaje a la capital del, todavía, Imperio pero vale con el título (el original.) Y sin dejar a ese buen director que fue Capra, quizá el título más apropiado de su filmografía para este caso fue uno posterior de gran éxito allí: “Qué bello es vivir”. Probablemente es lo que ha pensado el Presidente esos dos días lejos de los líos domésticos mientras al fin era recibido por Obama junto a la chimenea y rodeado en su viaje por una corte de aduladores, la flor y nata de nuestro empresariado. Qué bellos es vivir así. Lástima el inglés.

Los expertos afirman que cualquier Presidente de Estados Unidos solo presta atención a aquellos dignatarios extranjeros que o bien le crea problemas o bien le ayudan a resolver los suyos. Ni Rajoy ni ningún Presidente del Gobierno español está en ninguna de esas dos categorías. Ergo, la atención dedicada es la justa que marca la cortesía en una relación entre desiguales. La duración de la reciente entrevista, sea de una o de dos horas, debe dividirse por dos dada la actividad de los intérpretes.

Claro que en ese lapso de tiempo se pueden decir cosas de interés siempre que haya cosas de interés. Cabe deducir que cosas de interés en el campo digamos político son seguramente escasas porque “los fuertes lazos de amistad” todo lo subsumen. Escasas para discutir o para exponer mínimas objeciones por la parte más débil. No sabemos si se habló de asuntos como el espionaje en nuestro país de la NSA, tema que agitó Margallo hace escasamente hace unos meses y hoy ya más desaparecido que Bárcenas. O del “escudo antimisiles” a instalar en Rota acompañado, al parecer (siempre al parecer dado el oscurantismo oficial), de una fuerza de intervención rápida de unos quinientos efectivos en Morón.

Quedan los temas que, casualidad, ocupan también los desvelos del Gobierno aquí en casa, es decir la economía. Todo ello bajo el seductor título de Spain: Back to Growth. Ready for Jobs (“España vuelta al crecimiento. Preparada para el Empleo”) segunda parte del Spain is Back “Ha vuelto España”, proclamado hace poco por una importante entidad financiera de Wall Street. Incidentalmente parece que Obama expresó cierta inquietud, lógica a la vista de nuestras cifras, por la segunda parte de la frase, la de los Jobs (aunque la primera tampoco es tan boyante pero todo es relativo en esta vida).

El objetivo principal del viaje era presentar España como atractivo para las inversiones y aquí es cierto que hay factores que las hacen atractivas. Por ejemplo, reducción notabilísima de los salarios (aunque eso incide en el consumo privado como se está viendo), activos reales y financieros a precio de saldo (véase la creciente presencia de fondos-buitre), propósitos de una nueva vuelta de tuerca al mercado laboral (léase mayor desequilibrio y precarización, algo de eso sigue reclamando Bruselas), debilitamiento rápido y creciente de los sindicatos (ya casi en desbandada ayudados eso sí por errores propios). En resumen un panorama opuesto a eso que allí llaman un level playing field, es decir un terreno de juego equilibrado, con el resultado de rentabilidad empresarial y remuneraciones a los altos directivos crecientes como lo es la participación de ese excedente empresarial en la tarta del PIB. Esos son argumentos de indudable peso para los empresarios americanos reunidos en la U.S. Chamber of Commerce, seguramente el “lobby empresarial” más potente y prepotente en ese país con su bien conocido presidente Thomas J. Donohue a la cabeza. En resumen, un buen viaje. Así son las cosas.