Bienvenido Mr. Draghi

Si el gran Luis García Berlanga viviera, seguramente habría pensado en hacer una segunda parte de su inolvidable “Bienvenido Mr. Marshall”, esta vez con menos caspa y más “glamour” que la filmada en 1953 en un pueblito cerca de Madrid remedando un pueblo andaluz. Tras los grandes preparativos, los americanos pasan rápidamente sin detenerse.

Esta vez el “atrezzo” en el Congreso para recibir a Super Mario era más lujoso pero igual de acomplejado y en el fondo, igual de aldeano. Secretismo, puertas cerradas, admoniciones del presidente a los diputados para que se comportasen, alfombra roja “a gogó”, cortesía rayando en obsequiosidad excesiva. Claro que, como bien dijo Hillary Clinton refiriéndose al gobierno chino, principal tenedor de títulos del Tesoro USA, “hay que tener buenas relaciones con el banquero que te presta”.

De eso va la cosa. El presidente del Banco Central europeo, un profesional – uno más, los hay muchos en el Tesoro norteamericano – procedente del banco de inversión más poderoso del mundo, Goldman Sachs, manda mucho. Sobre todo en nuestro país, especialmente desde el pasado mayo cuando dijo aquello de que “haremos todo lo posible para defender el euro y créanme será suficiente”, mágica frase que evitó, al menos de momento, el temido rescate a nuestra maltrecha economía. A la fecha, la banca española sigue siendo, con gran diferencia, la principal beneficiaria de los “manguerazos” de la institución.

Todo el poder para Mr. Draghi. Aunque sea poder subalterno porque, como es bien sabido, quien manda es Frau Merkel. Entre ambos, cada uno en su campo, representan la apoteosis de la “germanización” y “tecnocratización” de la Unión Europea. Mr. Draghi está ahí porque así lo quiso la Canciller, no responde políticamente ante nadie salvo el Bundesbank y su política de mantener con vida a los réprobos pecadores del Sur complemente la austeridad a ultranza, el “austericidio”, impuesto por los virtuosos del Norte a esos réprobos.

El resultado está empezando a verse en el último trimestre del reciente año: recesión en la UE, incluyendo a Alemania. El paro y las desigualdades crecen en la Unión y ya está en el basurero de la historia la milonga de la Europa Social. El último presupuesto aprobado que no llega al 1 por ciento del PIB de la Unión es un clavo más en el ataúd. Marchemos todos, bajo los acordes de “Detschland Uber Alles” hacia el precipicio.

Mientras tanto, en Estados Unidos los vientos soplan de diferente manera a la vista del discurso del Estado de la Unión de Obama. América se europeiza y Europa se americaniza.