El caso Faliani y el secreto bancario

El 2 de abril de 2009, al término de la reunión del G-20 conmvocada en Londres para el análisis de la entonces incipiente crisis mundial, el primer ministro británico declaró enfáticamente que “La era del secreto bancario ha terminado”. El escepticismo de entonces ha resultado confirmado por la cruda realidad. La era del secreto bancario, de los “Tax Havens” ( refugios fiscales más que paraíso fiscales) , de los “Offshore Financial Centres”, OFC (“Centros Financieros Offshore”), de los billones de capitales que circulan siempre al margen de los controles fiscales, policiales y penales continúa en plena forma y de manera creciente. Esos muertos que vos matáis gozan de muy buena salud.

El secretario de la OCDE, presente en la reunión de Londres, aplaudió y compartió la altisonante declaración de Gordon Brown. Ese organismo, la OCDE, que reúne a los países más industrializados del mundo ( con alguna excepción como China) y que busca incesantemente nuevas razones para justificar su existencia, es el encargado de llevar a buen puerto una interminables negociaciones para luchar contra esas plagas. Hay que reconocer que hasta ahora con escaso éxito, por decirlo caritativamente. La razón está clara y es la de siempre: falta de voluntad política para enfrentar intereses poderosísimos en muchos de esos países miembros y de otros claves en el sistema. Un esquema basado en la autorregulación y en sanciones nimias o inexistentes. Las famosas listas, blanca, gris y negra, que agrupan las denominadas “jurisdicciones” no sirven para nada.

Antes de esa reunión se decía que Suiza, paradigma de estas y otras prácticas lamentables (el lector interesado puede leer dos libros del exparlamentario suizo Jean Ziegler , “Una Suiza por encima de toda sospecha” y “Suiza lava más blanco”), iba a ser incluida en la lista negra. Finalmente tras maniobras, lo fue en la gris pero da igual, no sirve para nada.

El pasado 1 de julio fue detenido en Barcelona y desde entonces se encuentra en la prisión de Valdemoro, Hervé Falciani, reclamado por el gobierno suizo. La acusación a este exinformatico del banco HSBC: copiar en su  ordenador 130.000 cuentas de ese banco que entregó a Haciendas de otros países, entre ellos España (tres mil cuentas), y que han servido para descubrir evasores de impuestos, entre ellos el presidente del Banco Santander Emilio Botín. La reclamación suiza de extradición presentada al gobierno español es precisamente por vulneración del secreto bancario, delito que no existe en nuestro país.

El detenido Falciani tiene en sus manos un instrumento clave para esa lucha tan cacareada por todos los gobiernos, entre ellos el nuestro, contra el fraude fiscal. Lo menos importante es lo que algunos proclaman para descalificar al detenido, esto es sus motivos ( lo de siempre.) Lo sustancial es la información que tiene e igualmente importante es que esa presunta vulneración del secreto bancario aquí no es delito. Al contrario, nuestra normativa vigente fija la obligación de denunciar cualquier indicio de evasión. No hay duda que este caso puede ser un buen ejemplo para diferenciar entre declaraciones y hechos.