En septiembre, eso que llaman rescate

Hemos pasado de la afirmación del gobierno de “está descartada la opción del rescate” pronunciada no hace mucho a las declaraciones del presidente Rajoy la semana pasada de las que cabe deducir (?) precisamente lo contrario. El tema ya no es si habrá o no rescate sino cuándo será y cuál será la modalidad. Más allá de disquisiciones semánticas que simplemente buscan engañar hay algunas cosas claras que conviene recordar para que la ciudadanía sepa lo que se le viene encima.

Eso que llaman rescate supondrá más medidas que buscarán a toda costa reducir todavía más el déficit presupuestario ( como si ese fuera el único mal). Lo harán no tanto por la vía del aumento del ingreso público como del recorte del gasto. En lo primero habrá más aumentos de tarifas y precios públicos, creación de nuevos hechos imponibles y gravámenes, etc., todos ellos con la característica común de ser regresivos, es decir gravar más a quienes menos tienen. Por supuesto, no se combatirá seriamente el fraude fiscal, ni se eliminarán las abundantes desgravaciones en el impuesto de sociedades ( ya con recaudación ridícula por un gravámen real de la mitad del nominal),ni se retocará la imposición de las SICAV.

El “ rescate” exigirá , sin la mas mínima duda, más recortes en el gasto público. Las pensiones están en primera línea como lo están despidos en sectores públicos claves como la educación y la sanidad mientras organismos de todo tipo absolutamente prescindibles en entidades autonómicas y locales quedarán a salvo por la razón de que allí están “ los nuestros”. En el fondo se trata de desmantelar el ya deteriorado estado de bienestar y la presencia en el mismo de lo público.

Una vez más hay que fijarse en la experiencia griega.  Más de cinco años de brutales ajustes, cinco años de depresión económica, miseria social en rápido aumento y no hay solución: Grecia, está ya asumido por quienes mandan en la UE, abandonará el euro y tardará en recuperarse, en el mejor de los casos, una generación.

Rajoy no puede seguir repitiendo que no tiene opción. Aceptada la necesidad de la austeridad, tiene opciones y precisamente gobernar es optar, especialmente cuando las cosas están muy mal. Tiene muchas cosas que hacer para lograr un sistema impositivo más suficiente ( la recaudación fiscal es de las más bajas de la UE) y más equitativo pero para eso hay que tener voluntad política para enfrentarse a los poderosos. Tiene muchas cosas que hacer también en materia de gasto. La más importante y urgente, enfrentar decididamente, no sólo con palabras, el despilfarro autonómico y también el municipal. Difícil porque ahí , repitámoslo, están enquistados “ los nuestros”. Pero si vienen los “ hombres de negro” y lo hacen, eso saldremos ganando.

En fin, nos espera un septiembre muy agitado y medidas que aumentarán el sufrimiento colectivo, eso sí mal repartido como siempre.