Una curiosa carta

Nos referimos a la enviada este día 20 al presidente del Consejo Europeo y al de la Comisión por doce primeros ministros de países miembros de la UE, entre ellos Rajoy, Cameron, Prodi, Rutte y Tusk. Curiosa tanto por su contenido como por no venir firmada por el gran timonel de la Unión, Merkel así como por su distinguido adjunto, Sarkozy.

La misiva tiene un título indicador de por dónde van los tiros: “Un Plan para el Crecimiento”. Las primeras líneas destacan la importancia de las políticas de consolidación fiscal pero, acertadamente (el único acierto del texto), recuerdan la necesidad de crecer y crear puestos de trabajo. Pero ocurre que el texto que sigue es poco más que el recuento, más bien inconcreto, de acciones deseables en el sector terciario de la economía dado su absolutamente preponderante peso en estas economías postindustriales.

El recuento de esos sectores incluye los servicios, el mercado único digital (para 2015), mercado único de la energía (para 2014), transportes, área europea de la investigación, acuerdos comerciales con una larga serie de países desde EEUU hasta China y Rusia incluyendo un impulso a la languideciente Ronda Doha de negociaciones comerciales en la OMC, desregulación, reforma laboral y lograr un más competitivo sistema financiero. Toda una larga serie de enunciados cuya puesta en práctica exigen liderazgo y decisiones difíciles.

Cabe interpretarlo o como una carta a los Reyes Magos (o a su equivalente en cada uno de esos doce países) o como una guía para seguir avanzando en el mercado único. Pero lo que no es, es un programa para comenzar a reactivar la inversión, el consumo y la economía de la zona en el corto plazo a pesar de que eso, un plan de choque, es lo que se necesita urgentemente. Ese plan de choque requiere lo que no aparece en la carta: acciones concretas en determinados sectores con gran efecto multiplicador y fondos para ello. Todo ello a nivel comunitario.

Segundo elemento que tampoco aparece y que uno pensó que aparecería al no constar Merkel y Sarkozy entre los firmantes: una petición a los países superavitarios de la Unión, con Alemania a la cabeza, de políticas expansivas porque son los únicos que pueden hacerlas para complementar ese citado impulso comunitario.

¿Se trata de una pequeña rebelión de algunos de los gobiernos súbditos de la Unión? ¿Hay que esperar algo más a partir de esta iniciativa? Veremos. Mientras tanto la Unión continúa con lo mismo: una nueva dosis de austeridad “a la griega” cada vez mayor y cada vez más difícil de tragar, convirtiendo a este país en un protectorado económico “de facto”. Con el agravante de que la mayor parte de voces autorizadas coinciden en que esta política está condenada al fracaso.