¿Obama V Romney?

El gran circo de las elecciones primarias en EEUU, en este caso republicanas, parece haber llegado a su fin. Hay dos exageraciones en esa frase. Primero, no se trata de un gran circo, más bien de un pequeño circo en el que el ruido es mucho más que las nueces. Es una ceremonia de muy limitado alcance en la opinión pública, incluso en los Estados en donde tienen lugar las primarias. Es un circo alimentado y sobredimensionado por los muchos y poderosos intereses en presencia, intereses fundamentalmente económicos. Medios de comunicación, agencias de esas que proliferan en ese país (publicidad, marketing, sondeos de opinión, formación de opinión y un muy largo etcétera), “lobbies” y toda una amplia panoplia de buscadores de rentas. El resto del país ni se entera de lo que ocurre en esos Estados.

Segundo, a pesar de que quedan cuarenta y seis estados por elegir sus compromisarios, el asunto sino está liquidado ya, lo estará el próximo 6 de marzo, con el denominado “Big Tuesday” con elecciones y “caucus” en diez estados. Aunque igual ni hace falta llegar a esa fecha y el tema se resuelve antes en Nevada porque para enfrentar esa simultánea de diez hace falta mucho dinero y ése es el “quid” de la cuestión en la democracia norteamericana y en todos sus procesos electorales.

De modo que es muy probable que sea Obama contra Romney. Este multimillonario mormón ( y por ello para muchos evangélicos, no cristiano sino seguidor de una secta), mal pagador de impuestos y exgobernador de Massachussets parece ser el menos malo de los candidatos republicanos al que muchos de sus partidarios votarán porque no tienen más remedio para intentar defenestrar a su odiado Obama, encarnación de todos los males. Muchos republicanos en la “América Profunda” siguen sin admitir que un negro sea su presidente.

Así que Obama puede tener fácil la reelección aunque nunca se sabe. Ha decepcionado a muchos de sus votantes tanto en el campo económico y social (con la impagable ayuda de una Cámara dominada por los republicanos con fuerte peso del extremismo del “Tea Party”) como en el de las libertades, desde el no cierre de Guantánamo hasta la legislación en materia de escuchas a los ciudadanos pasando por los asesinatos selectivos por ejemplo en Pakistán.

Nuevamente en esta elección presidencial se batirá el récord de gastos electorales, en su práctica totalidad de fuentes privadas y de los grandes grupos de poder, especialmente las grandes empresas. Los intentos, más bien tímidos y de cara a la galería, de limitar esos gastos han sido infructuosos porque nadie quiere limitarlos. Esta democracia tiene muchos agujeros. Algunos los resume muy bien una frase de un senador republicano, Boies Penrose: “Creo en la división del trabajo. Vosotros (las grandes empresas) nos enviáis al Congreso, nosotros aprobamos leyes que os permiten ganar dinero…y de esos beneficios contribuís con vuestros fondos a nuestras campañas para mandarnos al Congreso y allí aprobar más leyes que os permiten ganar más dinero”. Es de 1896 pero sigue de plena actualidad.