S&P acierta esta vez

Es recomendable, para no tocar de oído, leer el comunicado de esa agencia sobre su reciente decisión de rebajar la calificación y las perspectivas de once países de la Unión entre ellos Francia y España (http://www.standardandpoors.com/ratings). Tras señalar que los acuerdos de la cumbre del pasado 9 de diciembre no son suficientes para encarar de forma total los problemas financieros de la eurozona (algo en lo que todo el mundo parece estar de acuerdo), el comunicado dice textualmente que “en nuestra opinión, los problemas financieros de la eurozona son tanto un resultado de los crecientes desequilibrios externos como de divergencias en competitividad entre los países centrales de la eurozona y la denominada periferia”. Y añade, lógicamente, que “un proceso de reforma basado solo en el pilar de la austeridad fiscal tiene el peligro de ser autoderrotante (“self-defeating”) conforme la demanda cae en línea con las preocupaciones crecientes de los consumidores acerca de la seguridad de su puesto de trabajo y su renta disponible, deteriorando los ingresos tributarios”. Sin crecimiento, no se pueden pagar las deudas.

En resumen, y como hemos insistido en esta columna, se trata también de un problema de la economía real, no sólo de la financiera y fiscal. Diferencias estructurales entre los países de la eurozona se concretan en divergencias crecientes en productividad y competitividad (desde el establecimiento del euro la competitividad española ha caído más de un diez por ciento respecto de la alemana) y, en consecuencia, en países con abundantes superávits externos (Alemania a la cabeza otra vez) y otros con déficits (España también en cabeza todavía).

Este diagnóstico ha coexistido estos días con una mejora en otros indicadores como las primas de riesgo (otros asuntos como el griego y el portugués empeoran claramente). Dicha mejora obedece simplemente a las enormes inyecciones de liquidez, los famosos “manguerazos”, que está desarrollando el BCE. Inyecciones que permiten saneados beneficios a los bancos (por el “carry-trade”) pero que no están consiguiendo lo que debería ser su principal objetivo: llegar a la economía real. ¿Estos manguerazos son ganar tiempo o perderlo? Pues depende de lo que se haga mientras duran. Será perder tiempo mientras no se encare seria, profunda y rápidamente el problema que persiste que no es otro que un área monetaria no óptima, resultado de las decisiones voluntaristas hace años de los mitificados padres de la idea. Estados Unidos es un área monetaria óptima porque cumple los requisitos de libre y fácil circulación de los factores de producción, tesoro común, banco central prestamista en última instancia, armonización fiscal mínima, hacienda que posibilita transferencias internas. La eurozona no los cumple ni de lejos. En la reciente época de abundancia las insuficiencias se ocultaban. Con los fuertes “shocks” externos han salido a la luz y están ahí. El propio Mario Draghi acaba de decir que la situación es gravísima.

Las agencias de calificación no fueron las causas últimas de la crisis de las hipotecas basura, pero sí ayudaron en la misma (ver http://manzanaspodridas.wordpress.com/)

Se equivocan muchas veces, están trufadas de conflictos de interés y son un oligopolio. Pero es lo que hay y mientras no haya otro sistema, sus decisiones son importantes. No se trata de matar al mensajero sino de encarar seriamente los problemas y en el diagnóstico de los mismos, ese comunicado es digno de reflexión.