Memorial de algunos agravios

“Los ladrones estaban dentro” ha dicho alguien refiriéndose al saqueo de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y otras entidades bancarias, la última conocida, de momento, el Banco de Valencia, santo y seña de la gran burguesía de esa comunidad, ejemplo de corrupción. En todos los casos, retribuciones de todo tipo en metálico y en especie de escándalo, pensiones millonarias, préstamos preferenciales concedidos a sí mismos y a familia y amigos, financiaciones de proyectos disparatados. Una venenosa suma de corrupción, latrocinio e incompetencia que se va a saldar con algunos titulares en algunos medios y luego el silencio mientras esos ladrones que, cierto, “estaban dentro” disfrutan de su botín. Aquí paz y después gloria y hasta la próxima. Este país aguanta todo lo que le echen.

Responsables, los primeros ellos mismos y después las autoridades políticas, por lo general autonómicas, que los nombraron y les dieron carta blanca. Son sus cómplices. También quienes dejaron hacer y miraron para otro lado y ello incluye desde el organismo supervisor, léase Banco de España hasta firmas de auditoría, muchas veces incompetentes y siempre atrapadas por sus conflictos de intereses. Al final el pagano de esas juergas, el de siempre, el contribuyente.

No sólo estamos ante una crisis política y económica sino también ante una crisis de valores. Son muchos los ejemplos a unir a los antes citados. Recientemente hemos sabido de dos. Uno, “alcaldes y ediles de Barcelona se embolsan hasta 38.000 euros al año en dietas” (El País, 28 noviembre 2011) lo que totaliza cerca de un millón de euros. Eso ocurre por asistir a algunas breves y esporádicas reuniones de la nueva Área Metropolitana de Barcelona a las que acuden representantes de todos los partidos políticos, elegante método para asegurar el silencio sobre esos privilegios. Privilegios que suponen, para algunos, aumentos de más del 50 por ciento de sus sueldos.

Segundo, el reciente indulto concedido por el gobierno en funciones al banquero Sáenz, condenado hace quince años por su actuación en un sonado caso en el que aparece el “buen juez” Pascual Estevill, delincuente de cuello blanco promovido en su día al CGPJ por CiU. El indulto ha demostrado una vez más que “quien manda, manda”. Al fin y al cabo, los partidos políticos, salvo una excepción, UPyD, están entrampados con deudas condonadas o aplazadas por la banca y como decía Hillary Clinton a propósito del gobierno chino, principal acreedor de su país, “cómo se va a enfadar uno con su banquero”. A su banquero lo que pida y éste, a cambio, que perdone deudas. Al final, paga el de siempre.